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Refugiados en Chile: el duro camino hacia una nueva vida

Raúl Martínez | Domingo 3 de enero 2010 - 16:10 hrs. |

Hasta hoy son cuatro  mil 500 los solicitantes de asilo en nuestro país, varios de ellos desde naciones africanas y países como Haití y Colombia. Pese a que las cifras muestran un número importante de peticiones, Chile no cuenta con un sistema para enfrentar esta nueva realidad.

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Hasta hoy son cuatro  mil 500 los solicitantes de asilo en nuestro país, varios de ellos desde naciones africanas y países como Haití y Colombia. Pese a que las cifras muestran un número importante de peticiones, Chile no cuenta con un sistema para enfrentar esta nueva realidad. No existe ayuda económica ni la posibilidad de conseguir un trabajo hasta obtener la residencia y con eso la cédula de identidad, la que se convierte en una llave que, de todas formas, no abre muchas puertas.

Rodrigo Castro llegó a Chile el 2005 junto a sus cuatro hijos y su mujer escapando de la violencia política y la persecución del Estado colombiano, luego que fuera dejado en libertad después de lograr demostrar la inexistencia de los cargos que se le imputaban, todo por formar parte de grupos de apoyo de derechos humanos en la ciudad de Medellín.

Para Castro, dejar su país no fue sencillo y todavía hoy piensa que de haber un cambio positivo, regresaría inmediatamente.

Este profesor universitario de matemáticas forma parte de las miles de personas que vienen a Chile dejando atrás un pasado de violencia, aunque en estas latitudes se encuentren con nuevos desafíos.

“Cuando uno llega a pedir trabajo lo primero que se solicita es la cédula. Decíamos que no teníamos en RUT, pero que teníamos un permiso para trabajar, pero nos contestaban que era imposible. El primer año fue crítico y duro para mí. Junto a mí llegó un amigo con el que estuvimos en prisión, que vino a solicitar refugio y no fue capaz de esperar el tiempo”, comentó Castro.

Y es que el Estado chileno sencillamente no tiene la preparación ni los instrumentos jurídicos para enfrentar esta nueva realidad que hoy representan más de cuatro mil personas que piden asilo en nuestro país, donde no se les entrega apoyo económico y especialmente psicológico, el que no deja de ser trascendental en los casos de quienes fueron perseguidos, encarcelados e incluso torturados en sus países de origen.

Elizabeth San Martín, asistente social del Programa de Servicio de Integración para Refugiados del FASIC, afirma que el principal objetivo que tienen es prestar asistencia económica, de inserción y de salud.

“Si bien se presentan con un permiso de trabajo, muchas veces los empleadores desconocen este documento y, por lo tanto, el acceso al empleo dependiente se dificulta. En vista de esto, nuestro programa ha descubierto que muchas de las familias desarrollan actividades productivas por cuenta propia. La idea es fortalecer estas iniciativas para que puedan tener los recursos económicos que necesitan para sus sustento”, indicó San Martín.

De hecho, existe un fondo otorgado por el gobierno a través de la Cancillería para el programa que llevan adelante, aunque está claramente limitado.

La mayoría de los refugiados en cualquier parte del mundo tiene una importante carga emocional que debe ser asumida por el país de acogida a través de programas de apoyo psicológico, tanto para el propio beneficiario como para su familia, ya que existen una serie de factores asociados al exilio, como es el desarraigo, la adaptación a la tierra que lo cobija, además del proceso de asimilación y cambio de cultura para él y los suyos.

Sin embargo, estos factores tampoco son abordados como política de Estado para los refugiados, según señaló el psicólogo del Programa de Servicio de Integración para Refugiados del FASIC, Iván Torres Apablaza.

“Este tipo de tratamiento político que los estados han otorgado a estas personas provoca una situación traumática que no tiene tratamiento. La red del estatal no cuenta con un mecanismo que de acogida y que, de alguna manera, permita a los refugiados poder hablar y tratar ese tipo de malestares, que están ligados a situaciones represivas”, aseguró el experto.

En la actualidad, existe un proyecto de ley  sobre refugio en el Senado pero aún no ha sido aprobado. Mientras, son cientos los que esperan una respuesta de parte del departamento de Extranjería del ministerio de Relaciones Exteriores, todo evidencia de que el país está en una etapa inicial en materia de acogida a los refugiados que como único deseo esperan salir adelante junto a sus familias y dejar atrás una historia de persecución y violencia.

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