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Año X, 11 de diciembre de 2018

Escritorio

40 años del Golpe

Padre Mariano Puga: “Algo de ese otro anti Dios se metió en la historia”

El famoso cura obrero, ex párroco de La Legua, el creador de la Capilla Universitaria y uno de los principales referentes de la lucha por los Derechos Humanos durante el régimen militar, conversó con Radio Universidad de Chile a propósito de los 40 años del golpe de Estado.

Paula Correa

  Martes 10 de septiembre 2013 22:03 hrs. 
mariano puga

“¿Y el Dios en quien creemos, al que tratamos de seguir?, ¿dónde estaba Dios en la Villa Grimaldi, las comisarías, en Cuatro Álamos?, ¿dónde estaba cuando nos torturábamos entre nosotros, cuando nos hacíamos desaparecer?… ¿De qué dios hablamos en la Iglesia?”, señaló el Padre Mariano Puga, el famoso cura obrero y uno de los principales referentes de la lucha por los Derechos Humanos durante el régimen militar, haciendo memoria de lo ocurrido hace 40 años.

Recordando lo que le tocó vivir afirmó que “pasamos por un tiempo de oscuridad” y que “algo de ese otro anti Dios se metió en la historia y en los corazones de muchos cristianos”. En ese sentido, recordó también lo que denominó “las luces” en medio de esos días.

“El Papa fue el apoyo a lo que la iglesia de Chile, a través de los testimonios de personas, a través sobre todo de esta institucionalización que significó para Chile de la dictadura el espacio de la Vicaría de la Solidaridad. El Papa fue, sobre todo, un gran apoyo a ese sector de la iglesia, que había enfrentado la situación con valentía”, aseguró.

El ex párroco de La Legua, el creador de la Capilla Universitaria, recuerda con intensidad la llegada del Papa a Chile, entre el primero y el seis de abril de 1987, dónde fue agredido y sufrió un traumatismo craneal. “Se creó un escenario para mostrarle al Papa que en Chile había violencia y resistencia a escucharlo”. Ante esto el Padre abrió los brazos y recibió el ataque del carro laza aguas. La escena dio vueltas por todo el mundo.

Después de haber sido alumno de la Escuela Militar y optar por el sacerdocio se dedicó a socorrer a las víctimas de la dictadura y él mismo fue detenido, exactamente siete veces. Después de haber estado en Villa Grimaldi, el General Pinochet lo mandó a llamar. El mismo Padre Mariano en conversación con Radio Universidad de Chile contó cuál fue su respuesta.

“Me preguntó qué había aprendido yo en la Escuela Militar. Y yo le contesté, una de las cosas que aprendí es que las órdenes del superior no se discuten. Y le dije al general, mire, yo soy discípulo de Jesús, él es mi maestro y él me enseñó que, si se torturaba a alguien, a él se le torturaba. Jesús nos dice que si usted me confiesa delante de los hombres, yo los voy a confesar delante del Padre. Si ustedes me niegan ante los hombres, yo los voy a negar. Yo he visto, mi general, torturados, desaparecidos, allanamientos. Si yo callo eso, Jesús me va a decir “no te conozco”. Y si yo digo eso, me van a traer quizás otras veces más ante usted. Prefiero quedar bien parado ante Jesús”, reveló.

A 40 años del golpe militar, la mente del Padre Mariano está llena de preguntas y observa con atención lo que está pasando en el país: las polémicas por las ceremonias de conmemoración y este “clima político polarizado” del que hablan los medios. En ese contexto, se refirió al acto de reconocimiento “que aún no llega” e hizo un llamado a los cristianos a mirar el pasado.

“Nos ha tocado en estos días participar en distintas formas, en el cuartel Borgoño el otro día, en el encuentro con los familiares de los 119, la Universidad Católica que hizo una eucaristía para pedir perdón por los mártires asesinados de la universidad y darles sus títulos póstumos, ha habido muchas iniciativas. Yo creo que hay una que nos hace falta, que nos encontremos los discípulos de Cristo, los cristianos de Chile. Vernos a los rostros y pedirnos perdón a la luz de la fidelidad de Jesús. Eso lo siento todavía pendiente”, expresó.

Para el sacerdote este tipo de ceremonias no son una apertura al odio o una insistencia que nos remonta y clava al pasado, como han sostenido algunos, sino que “son ritos necesarios” justamente, para enfrentar la historia y seguir adelante.