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Parlamento nicaraguense abre la vía a tercera reelección de Daniel Ortega

El parlamento ratificó este 28 de enero una polémica reforma a la Constitución que abre al presidente Daniel Ortega las puertas a una tercera reelección consecutiva y que permite a militares y policías ocupar cargos en el gobierno. La oposición considera que la reforma busca perpetuar en el poder a Ortega.

RFI

  Jueves 30 de enero 2014 10:52 hrs. 
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La reforma para permitir la reelección presidencial indefinida, que ya había sido aprobada en una primera legislatura el 10 de diciembre pasado, fue ratificada “en lo general” con 64 votos a favor y 25 en contra, anunció el presidente del congreso, el sandinista René Núñez.

Los diputados de la oposición, que votaron en contra del paquete de reformas, se retiraron del plenario donde continúa la discusión artículo por artículo con la presencia de los 63 legisladores sandinistas y un aliado.

Los cambios en sus aspectos más polémicos eliminan el artículo vigente desde 1995 que establecía la reelección presidencial alterna y por una sola vez. También elimina el mínimo de 35% de los votos para ser electo presidente y lo reemplaza por una mayoría relativa, suprimiendo de ese modo la segunda vuelta electoral.

La reforma, que quedará vigente una vez que sea sancionada por el Poder Ejecutivo y publicada, le abre al presidente Ortega la posibilidad de buscar un tercer mandato consecutivo en 2016. Además autoriza que militares y policías ocupen cargos en el gobierno, cuando el presidente lo considere necesario por razones de seguridad, según el texto aprobado. Los cambios también devuelven al presidente la potestad de emitir decretos con fuerza de ley, imponer tributos o modificarlos, lo que era una facultad exclusiva del parlamento.

La oposición, que se presentó al plenario para expresar su rechazo a la reforma, argumentó que el hecho de que haya reelección indefinida o se elimine la segunda vuelta, no resuelve los problemas salud, vivienda o pobreza que tiene el país. Mientras que sectores opositores que consideran que la reforma busca perpetuar en el poder a Ortega, partidarios de Ortega defendieron los cambios como una “profundización de la democracia”.