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Año XI, 22 de enero de 2019

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Expertos y Mineduc defienden suspensión del Simce de lectura en segundo básico

Integrantes de la comisión de especialistas que analizaron esta prueba estandarizada y la subsecretaria de Educación mantuvieron su posición luego de que el Consejo Nacional de Educación afirmara “que no era conveniente suspender la aplicación censal de la prueba de Lectura de segundo básico”. Lorena Meckes, investigadora que lideró la comisión señaló que con estos cambios se buscaba reducir la cantidad de pruebas y confiar la evaluación de segundo básico a los profesores de cada establecimiento.

Rodrigo Rojas

  Miércoles 29 de abril 2015 20:00 hrs. 
portada simce

A principios de este año una comisión de expertos conformada por el Ministerio de Educación intentaba cancelar la aplicación de tres pruebas Simce. Entre las modificaciones que plantearon los especialistas aparecía la suspensión de la prueba de comprensión de lectura para segundo básico, realizando un test interno en cada establecimiento, que velaría por su aplicación y el uso de sus resultados. No obstante, el Consejo Nacional de Educación (CNED) rechazó la propuesta del Mineduc, efectuando una serie de observaciones y especificando que no “es conveniente suspender la aplicación censal de la prueba Simce de Lectura de segundo básico durante el 2015”.

Ante esta nueva opción, el Consejo aclaró que la prueba interna en cada escuela “no se encuentra suficientemente desarrollada, por lo que no es posible evaluar si ello es factible y brinda beneficios que puedan contrarrestar el impacto de la eliminación de la prueba a nivel censal.”

A pesar de que no contaron con la aprobación del Consejo Nacional de Educación, Ernesto Treviño, Juan Eduardo García Huidobro y Lorena Meckes, quienes que conformaron la comisión encargada de revisar el Simce mantuvieron la solicitud de suprimir este test para los estudiantes de segundo básico.

Entre los argumentos entregados por los expertos, Lorena Meckes, investigadora de la Universidad Católica explicó que la propuesta que se planteó el 30 de enero buscaba confiar y transferir la evaluación de segundo básico a los profesores de cada establecimiento. Además de reducir la intensidad y frecuencia de estas mediciones que se triplicaron, según señala la académica, en el último tiempo. Lorena Meckes indicó que uno de los objetivos prácticos que se propusieron era “reducir el calendario entre 2016 y 2020 a la mitad de las evaluaciones o a un tercio de ellas”.

En tanto, Ernesto Treviño, académico de la Universidad Diego Portales e integrante de la delegación de expertos, expuso que “la evaluación del Simce estandarizado se aplica al final de un año y solo llega a mediados del próximo a las escuelas. Por lo tanto, desde el punto de vista de las medidas que puedan tomar los colegios con los niños de segundo básico, no sirve. Los resultados del Simce llegan seis u ocho meses después y ya no se puede tomar ninguna acción correctiva o mejora que ayude a potenciar las oportunidades de aprendizaje.”

De la misma forma, el investigador de la Universidad Alberto Hurtado, Juan Eduardo García Huidobro agregó nuevos cuestionamientos contra la prueba: “Este Simce estigmatiza a las escuelas, aún más de lo que ya ocurre con las pruebas de cuarto y octavo básico. Además, somete a los niños de siete años a una evaluación estresante, que puede ser psicológicamente inconveniente. O sea hay muchas dificultades para hacerlo y muchas ventajas para no hacerlo.”, aseguró García Huidobro.

En tanto, la subsecretaria de Educación, Valentina Quiroga, subrayó que “es importante que se transforme el Simce de segundo básico en una herramienta de análisis interno de los establecimientos para que pueda existir un efecto inmediato. Con esto, las comunidades podrían reaccionar a tiempo, con información más rápida y con un carácter más formativo. Es importante que las propias comunidades vayan desarrollando internamente capacidades de evaluación y monitoreo de los aprendizajes de los estudiantes, no solamente con pruebas externas.”

Desventajas de la propuesta

Entre los puntos negativos que podría llevar esta demanda, reconoce Lorena Meckes, se encuentra el acompañamiento gubernamental a las escuelas. “La observación del Consejo se relaciona con la implementación de una política de apoyo a esta aplicación. Además de haber orientaciones generales de cómo corregir estas pruebas.”, expuso la investigadora de la Universidad Católica.

Asimismo, en las pruebas internas de cada establecimiento educativo, los expertos señalaron que en la comisión no se expuso la idea de que el Ministerio de Educación recolectará y analizara todos los resultados. Juan Eduardo García Huidobro indicó que en Francia sí ocurre esto y desarrollan “pruebas de autoaplicación, en donde los profesores reportan los resultados al ministerio central. En vez de tener un Simce, como acá, ellos tienen una prueba que es tomada por los docentes, quienes también utilizan sus resultados en la sala de clases. Esto supone una cultura distinta, en donde el Simce es un apoyo o una información útil para los profesores y no una amenaza”.

De aquí en adelante el Ministerio de Educación tendrá que responder a las observaciones realizadas por los consejeros del CNED. Luego, el Consejo Nacional de Educación nuevamente se reunirá y manifestará, aprobando o rechazando esta nueva propuesta.

Para la Subsecretaria este rol del Consejo enriquece todas las propuestas que se llevan a cabo desde el Ministerio. Ante el rechazo de la prueba para los alumnos de segundo básico, Valentina Quiroga concluyó que “esto otorga una visión de mediano y largo plazo a instrumentos del sistema que requieren cierta armonización en el sistema educacional”.