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10 mil profesionales que ejercen sin ser profesores podrían dejar la enseñanza en cinco años

Con la derogación del artículo 46 letra G, una de las demandas del Colegio de Profesores, Enseña Chile no podrá seguir funcionando. A pesar de que, expertos y parlamentarios plantean que existe una baja demanda de docentes en colegios vulnerables o en ciertas materias, el Gobierno mantiene su posición, llevando a cabo esta medida.

Rodrigo Rojas

  Lunes 18 de mayo 2015 20:44 hrs. 
enseña chile


En caso de derogarse el artículo 46 letra G, los profesionales que imparten clases, sin haber estudiado pedagogía, tendrán que dejar las aulas en los próximos cinco años.

Según cifras del ministerio de Educación, hasta el 2011, eran aproximadamente 10 mil los profesionales no pedagogos que se encontraban en el sistema escolar. La continuidad de estos educadores fue la discusión central de la comisión de Educación de la Cámara de Diputados. Ante este debate, el Gobierno planteó que estos profesionales, que por tres años continuos o cinco discontinuos han ejercido docencia, deberán tomar cursos de formación pedagógica.

“Aquí hay un principio y es quien hace docencia tiene que tener un título de profesor entregado por una universidad (…). Estar en el aula requiere formación pedagógica y debo decir que hay una norma vigente que es el artículo 352, que permite la docencia en caso de escasez o para educadores del mundo técnico profesional. Eso sigue vigente y tenemos pleno resguardo.”, aseguró Jaime Veas, asesor del Mineduc en el proyecto de carrera docente.

Con la modificación presentada en el Plan Nacional Docente, la fundación Enseña Chile, que integra profesionales de otras áreas en las salas de clases, es una de las principales perjudicadas. Es más, si llegase a derogarse este artículo, su director Ejecutivo, Tomás Recart, no descarta que Enseña Chile pueda cerrar.

En relación a la posibilidad que entrega el decreto 352, especifican desde la fundación basada en el modelo estadounidense Teach For America que ante la escasez de educadores en un colegio, un curso puede esperar hasta tres meses sin profesor y con un postulante esperando la decisión de la Dirección Provincial. Por lo que ésta no sería una buena medida para resguardar la carencia de educadores.

Además argumentaron que en ciertas áreas, como ciencias, hay una limitación de docentes, al igual que en los sectores rurales o vulnerables. Uno de los datos que entregó el director Ejecutivo de Enseña Chile ante los diputados fue que un 87 por ciento de los profesores, en los liceos más desprotegidos, no obtuvo buenos resultados en la prueba Inicia.

De todas formas, desde Enseña Chile reconocen que hay aristas positivas con la eliminación del 46 G como la valorización de la profesión docente. Aunque dentro de lo negativo, Tomás Recart destaca que “hay una necesidad muy grande de profesores y se pierde el foco relevante: centrar  la valorización de los docentes en base a la competencia y no donde se formó. En la actualidad hay mucha gente que tiene las competencias pedagógicas y que con la eliminación del 46 G dejaría de estar en los colegios más vulnerables del país.”

Si bien Camila Vallejo, presidenta de la comisión de Educación de la Cámara de Diputados, afirmó que la derogación del 46 G busca compatibilizar la valorización de la profesión, también asume que este cambio posee elementos nocivos vinculados a “la falta de profesionales, sobretodo en matemáticas y física, donde hay más falencias en las escuelas. Puede darse la progresividad para contar con esos profesores y mientras tanto habilitar a quienes no tengan el título profesional docente. Esos son procesos que se tienen que acompañar con el CPEIP y por qué no con Enseña Chile, que opera con una lógica de mentores.”

Demanda del Magisterio

En reiteradas ocasiones el Colegio de Profesores se ha manifestado en contra de que los profesionales de otras materias puedan trabajar como docentes. Jaime Gajardo cuestiona este artículo, señalando que para “impartir la labor pedagógica se requiere de conocimiento pero también de formación.”

Desde el gremio de Profesores no comparten que haya un periodo de transición de cinco años. Para ellos esta implementación debiese ser inmediata “debido a que no encaja a la idea de la buena enseñanza y de mejorar la calidad de la educación.

Con una visión contraria, Enseña Chile plantea que para compatibilizar la valorización de la profesión y mantener a profesionales no pedagogos en los colegios se podrían certificar competencias. “Hay muchos países que han demostrado que es posible certificar competencias pedagógicas. No cualquiera puede ser profesor. Se necesitan competencias pedagógicas y lo importante es certificar que estos profesores tengan las capacidades para hacer clases, independientemente donde se haya formado.”, sostuvo Recart.

Finalmente, el diputado gremialista, Jaime Bellolio declaró que es necesario encontrar una solución en relación a la cantidad y calidad de educadores. “Un buen profesor le cambia la vida a un niño, pero un mal profesor no lo hace. Aquellos que no hayan estudiado la carrera docente necesitan garantizar, de alguna forma, que van hacer bien su trabajo. Necesitamos una solución que dé garantías: que vamos a tener buena calidad adentro de la sala de clases y que al mismo tiempo no se postergue a cursos más específicos que hoy tienen una falta de profesores.”, concluyó Bellolio.