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Año XII, 22 de octubre de 2020

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Protocolo de carros lanza agua prohíbe acorralar masas en manifestación

El documento establece que no se puede “acorralar a una masa humana” y que el chorro no puede dirigirse directamente a las personas, consideraciones que según observadores de DDHH, Carabineros incumple constantemente. Todo esto en medio del ataque sufrido por Rodrigo Avilés el 21 de mayo y por el que fue desvinculado el pitonero.

Héctor Areyuna

  Lunes 1 de junio 2015 20:20 hrs. 
Rodrigo Avilés





Radio Universidad de Chile tuvo acceso al instructivo interno de Carabineros sobre el uso del carro lanza aguas, el que contiene los criterios según los cuales la fuerza pública emplea su armamento disuasivo (Ver Informe adjunto).

Ahí consta que el líquido lacrimógeno y que se mezcla con el agua del carro, en dosificaciones al 40, 50, 70 y 100%, es corrosivo al nivel de poder dañar incluso los sistemas de almacenamiento y expulsión.

Según el toxicólogo y presidente del Colegio Médico, Enrique Paris el Gas CS (Clorobenzilideno Malononitrilo) es reconocido por sus graves efectos en el sistema ocular, respiratorio y dérmico, los que aumentan dependiendo de la receptividad de las personas.

Ante sujetos susceptibles o hiperreactivos, se trata de sustancias que pueden producir obstrucciones bronquiales severas, por ejemplo.

Por esto, y por las circunstancias en que fue lanzado durante el 21 de mayo cuando resultó herido el estudiante Rodrigo Avilés, es que el Colegio Médico ha solicitado reuniones con el alto mando de Carabineros.

“Tenemos respeto por la fuerza policial, pero también pedimos que ellos actúen en conocimiento de lo que pueda ocurrir. Ellos saben, es gente que está entrenada, pero la imagen en que vemos que el chorro le llega directamente al cuerpo a este alumno, obviamente que no puede repetirse. Hay que buscar la forma de corregir el actuar de los carros lanza agua para que no provoquen daños en la salud de las personas”.

El protocolo filtrado durante esta jornada establece restricciones como que no se puede nunca “acorralar a una masa humana”, y se deben considerar vías de escape. Establece, además que hay que realizar advertencias a las multitudes y que el chorro del lanza agua no debe dirigirse a las personas.

Nada de eso ocurrió el 21 de mayo, cuando los manifestantes de la Unión Nacional Estudiantil recibieron el ataque que terminó con Rodrigo Avilés en coma inducido y con riesgo vital.

Según Marta Cisterna, observadora de DD.HH. de la Casa Memoria José Domingo Cañas, se trata de prácticas regulares que además son visadas por mandos superiores y no pasan únicamente por el criterio del “pistonero”, quien es el encargado de dirigir el chorro de agua.

“Este no es el primer caso de una lesión grave por el chorro del lanza aguas (…) lo que hay que cuestionar también es que en el manual dice claramente que los oficiales que están controlando el pistón, están durante todo el procedimiento dándole cuenta a su autoridad máxima y pidiendo instrucciones todo el tiempo, o sea ellos no pueden actuar sólo por protocolos, por lo tanto aquí hay una responsabilidad que va más allá de quién maneja el chorro del lanza aguas”.

En todos los casos del uso del carro lanza agua se rompe este instructivo, asegura Marta Cisterna, y en otras ocasiones se dan situaciones tan graves como emplear el chorro contra mujeres y niños, lo que el mismo protocolo prohíbe.

Por otra parte, si bien el documento se filtró este lunes a distintos medios y varias organizaciones ya lo tenían en su poder, para la observadora de DD.HH. es muy complejo que el actuar de un elemento disuasivo tan cuestionado no esté disponible para el conocimiento de la sociedad civil.

Con esto además, se vuelve a instalar la discusión sobre el uso de estos elementos disuasivos, altamente cuestionados a nivel internacional y que en Chile han mostrado sus nefastas consecuencias.

Pinche aquí para leer Instructivo sobre uso del carro lanza agua