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Año XI, 27 de junio de 2019

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Carlos Montes: “El error fue no poner la educación pública en el centro”

Después de las dudas que dejó la votación del proyecto de Carrera Docente, Carlos Montes sostuvo que se debe abrir un debate más amplio y con mayor participación: "No se trata de hacer encuentros donde haya una charla diciendo el contenido del proyecto, sino que haya discusión política".

Rodrigo Rojas

  Sábado 25 de julio 2015 14:48 hrs. 
Montes

El senador Carlos Montes (PS) ha seguido el debate de los diputados en torno al proyecto de Carrera Docente. En entrevista con Radio Universidad de Chile, el congresista se refirió al futuro de esta iniciativa, sobre la cual, el senador señaló que existe el riesgo de que vuelva a sus parámetros iniciales en el Senado.

¿Qué le pareció la conducción del Gobierno en la primera etapa legislativa del proyecto de Carrera Docente?

Es incomprensible que un proyecto de 2.500 millones de dólares deje tan insatisfechos a los profesores que supuestamente van a recibir mejores condiciones de trabajo y mejores ingresos. Globalmente aquí algo no funcionó bien, y tendrá que revisarse por parte del Gobierno.

Después, en el desarrollo del debate, encuentro que el Gobierno se fue abriendo a cambiar un poco el eje. A lo mejor no con toda la convicción, porque el proyecto original estaba muy centrado en controlar las evaluaciones, más que las prácticas pedagógicas. Era por una desconfianza para los profesores. Ese eje generaba mucha distorsión y bronca, sobre todo en los profesores de base y con bastante razón. Si no hay confianza en su disposición, se supone que no van hacer las cosas bien y eso genera mucha molestia.

El Gobierno asumió muchos de los temas que plantearon los parlamentarios, los representantes de los profesores y también muchas instituciones. Finalmente, hay que ver cuáles son las indicaciones que se van a presentar. Ahora en la discusión en particular cada indicación es muy determinante y muchas de ellas solamente tienen que ser iniciativa del Ejecutivo.

Hubiese preferido que esto hubiese sido motivo de orgullo para todos y que hubiésemos salido muy contentos a la calle, pero lamentablemente se transformó en una huelga de tantos días.

Después de la votación, parlamentarios de la Comisión de Educación manifestaron su incertidumbre de lo que pueda pasar en el Senado con este proyecto. ¿En esta instancia el documento podría sufrir grandes modificaciones?

De todas maneras va haber una discusión y se va a expresar la diversidad de punto de vistas del Senado, eso es propio de la democracia. El riesgo de que esto vuelva a los ejes originales del proyecto, yo creo que existe. Pero creo que con todos los argumentos que se han dado hay una visión más amplia. Creo que incluso la Iglesia Católica y todas las instituciones dijeron que se requiere una carrera docente que estimule la profesión, que confié en ella, más que un elemento de control.

En este minuto, tal como está, ¿el proyecto es confiable para los profesores?

Tendría que ver las indicaciones, a mí me hubiera costado mucho votar sin ver las indicaciones. Una cosa es un título y otra cosa es cómo se traduce en la dinámica misma. En todo caso todas estas minutas que ha hecho el Gobierno para mejorar el proyecto me parecen que están en muy buena dirección, ahora el Gobierno tiene que traducirlas en indicaciones. Creo que la Ministra (Adriana) Delpiano está muy abierta a los temas. Hay un equipo distinto al que había antes. Son otros los profesionales que están ahí. En fin, hay bastante apertura del Ministerio actual.

¿Qué le pareció que se conformara una mesa tripartita dentro de la Comisión?

Yo no comparto el temor a las mesas tripartitas. El gran problema de las mesas es lo que pasa con los acuerdos que se procesan. Si eso significa que el Parlamento no va a tener posibilidad de cumplir su papel o que éste va a ser muy cuestionado, eso no me parece.

Pero en la Reforma Laboral también hay una mesa que funciona buscando solución a los problemas que van surgiendo, eso es propio del proceso democrático y de la política. Aclarando puntos de vistas y muchas veces ese tipo de mesas ayudan mucho a mejorar los proyectos. Pero cuando se pretende a través de esas mesas constituir el rol del Parlamento ahí es donde vienen los problemas.

¿Se radicalizó la postura de los profesores en la mesa de diálogo?

Lo nuevo que ocurrió en la discusión de este proyecto es que la base de los profesores, en los colegios o en los consejos de profesores, tomó iniciativa en muchos lugares. Eso es muy valioso. Aquí ha sido más bien desde abajo los que cuestionaron el proyecto y los que han pedido modificaciones. No creo que hayan sido los dirigentes nacionales, salvo lo que han acogido este reclamo. Por eso creo que están haciendo algo nuevo.

¿Ha existido un retraso por parte del Mineduc en la Reforma Educacional, específicamente en el proyecto de desmunicipalización?

Yo lo que echo de menos es que haya más debate político. Creo que debiera abrirse antes del proyecto, propiamente tal, un debate mucho más amplio y con mucho más participación de los partidos y de los distintos sectores. Desgraciadamente se piensa que hay que hacerlo entre algunos, después de tratar de convencer al resto y eso ha demostrado que no funciona bien.

¿Se debe integrar a más organizaciones en el debate pre legislativo?

No sé si han existido esas instancias, han habido unas, pero obviamente falta abrir el debate. No son solo las directivas de las organizaciones sino que también la gente que ha tenido experiencias diversas. Es bueno que se expresen. Es posible generar bastante acuerdo a partir de los acuerdos políticos.

Vamos a cambiar la organización de toda la educación pública y lo que algunos hubiéramos querido es que el Ministerio partiera relacionándose desde ya de otra manera con muchos colegios, donde habían más posibilidades. Desgraciadamente eso no ha ocurrido a pesar de que se han destinados grandes cantidades de recursos.

¿El gran error del Ministerio de Educación se vincula con el trabajo pre legislativo?

Sí, porque al final se restringe muy poco. Lo más complejo es que no se genera un debate más político. Al final en la ley de inclusión se formó una fuerza contraria muy amplia que llegó al Gobierno a estar en una situación bastante cuestionada. También se cometió el error político de no poner la educación pública en el centro de todo. Pero eso es algo que ocurrió. Lo que saco como lección principal es que hay que abrir los debates y que haya mucha discusión. No se trata de hacer encuentros donde haya una charla diciendo el contenido del proyecto, sino que haya discusión política.

Eso desgraciadamente se hace después de que están los textos de las leyes y a veces es más difícil hacer los cambios.