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Año IX, 15 de diciembre de 2017

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Política

La llegada de marzo
asusta a los políticos

Paula Campos |Domingo 26 de febrero 2017 22:59 hrs.

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Continuidad de la Nueva Mayoría; definición de listas parlamentarias y refichaje, son parte de las tareas que tiene el conglomerado oficialista. Chile Vamos no tiene el camino más despejado: la investigación que recae sobre Sebastián Piñera amenaza con aguarles el retorno a La Moneda. Bienvenido marzo y bienvenido con él los dolores de cabeza que más de uno tendrá que soportar.

Se apareció marzo. Ahora no sólo para los chilenos que deben pagar colegiaturas, útiles escolares, patentes y seguros; también llegó como un mes negro para los partidos políticos nacionales, colectividades que ven como se les acorta el plazo para ordenar una casa que cada vez está más desordenada.

La Nueva Mayoría, probablemente, es quien tiene el panorama más pesado: la polémica entre la DC y el PC por la prohibición cubana a Mariana Aylwin, solo vino a aportar la pimienta que faltaba a un plato que se está cocinando desde hace meses. El fin del conglomerado que en 2012 se inauguró con estruendos es una posibilidad que ya empiezan a reconocer en las casas oficialistas.

Desde la Falange aseguran que no están dadas las condiciones para mantenerse en el mismo pacto que los comunistas; desde el PC, en tanto, hay quienes aseguran que sus socios de coalición están preparando todo para que nadie los reproche cuando su Junta Nacional decida que Carolina Goic enfrente la primaria por fuera del pacto.

Y mientras socialistas, pepedés y radicales hacen un llamado a la calma, un amigo muy cercano a Mariana, enciende las alarmas: muchas veces la DC se ha hecho la enojada, (cómo cuando congelaron relaciones con el Gobierno), pero en nada han quedado esas protestas, dijo Andrés Velasco en una entrevista a la prensa.

¿En nada?, preguntamos desde afuera. En 2017 no solo se define al próximo presidente del país; también se juegan cargos del Congreso y, con ellos, los pesos políticos que cada partido tendrá en la definición programática de los próximos cuatro años. Eso, a la DC no se le olvida.

Menos cuando hay que revalidar militancias ante el Servicio Electoral; tarea en la que todos están reprobados antes de iniciar el año escolar. Al menos, si quieren mantenerse como partidos, deberán subir la nota para que los chilenos vuelvan a querer ser parte de un proyecto político conducido por quienes ayer trabajaron para derribar a la Dictadura, pero hoy sufren de Alzheimer y no recuerdan sus principios.

El libreto del drama es compartido por Chile Vamos, alianza de derecha que también probó con el cambio de nombre para reinventarse de cara a la ciudadanía. Sin embargo, y tal como lo vaticinara hace años Pablo Longueira, adolecen de un relato político que les permita definir quiénes son, qué quieren y para dónde van: lo único claro que tiene la ciudadanía, es que en tres años de historias de corrupción política, han sido incapaces de levantar la voz y sancionar a alguno de sus militantes imputados. Incluso, ahora, cierran filas con las más variadas explicaciones, para argumentar la inocencia del expresidente Piñera y que amenaza su futuro presidencial: saben que sin él, sus posibilidades de volver a La Moneda se condiciona al fracaso de la Nueva Mayoría.

Llegó marzo y para sumarle tintes aún más infartantes, trajo consigo los fantasmas de un 27f y una reconstrucción en deuda; las consecuencias de un incendio que aún no terminan de dimensionarse; y un aluvión que arrastro consigo lo poco que quedaba de tranquilidad estival.

¡Bienvenidos políticos!, bienvenidos al año electoral en el que tendrán que convencer a la ciudadanía que se puede volver a confiar. Tarea dura, si consideramos que empezaron el año debiendo nota a todos los chilenos.