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Año XII, 2 de julio de 2020

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El quiebre PS-PC que profundiza crisis en la CUT

Desde el fallido proceso eleccionario del 2016, la mesa de acuerdo que dirige la Central ha enfrentado una serie de acusaciones a las que se suman las de Arturo Martínez. Desde sectores disidentes a las cúpulas de la Nueva Mayoría aseguran que el quiebre se provocó cuando el PC se acercó a la Democracia Cristiana.c

Maximiliano Alarcón

  Jueves 16 de marzo 2017 22:59 hrs. 





No son los mejores días de la Central Unitaria de Trabajadores. Desde las elecciones de agosto de 2016 todo es polémica en las oficinas de la CUT. Las cosas no han sido fáciles para la actual y transitoria directiva encabezada por Bárbara Figueroa y Nolberto Díaz, alianza PC-DC que resultó después de la impugnación de las votaciones más polémicas de los últimos años, donde aparecieron acusaciones de sindicatos fantasmas, directorios integrados por familiares, padrones derechamente “inflados” y eliminación de dirigentes disidentes del padrón.

El primero en amenazar a la mesa transitoria fue el presidente de los profesores, Mario Aguilar. El docente exigió un cambio en la forma de la elección de los representantes: del voto ponderado había que pasar al voto universal. Sin embargo, su condición fue desoída, al menos para los comicios organizados para este 20 de abril. Con eso, la relación del Magisterio con la Central se congeló, decisión que fue respaldada y seguida por la Confederación de Trabajadores de la Salud Municipal (Confusam).

Pero ellos no son los únicos. Al momento que la dupla Figueroa-Díaz confirmara el calendario de cara a las elecciones de abril, las listas opositoras anunciaron que no serían parte del proceso porque no estaban dispuestos a validar un sistema que calificaron de fraudulento.

La polémica siguió escalando, ahora fue el histórico dirigente socialista Arturo Martínez quien manifestó su molestia. El ex presidente de la CUT acusó a la actual directiva de una serie de irregularidades, como la reforma de estatutos con falta de quórum aprobada en enero pasado, donde se definió el llamado a las elecciones de abril, la que, además, fue convocada pasando encima del requisito de renuncia del 50% de la dirigencia.

Por eso anunció que dejaría la CUT porque no quería ser parte de la crisis interna. Sin embargo, sus declaraciones fueron erráticas: En conversación con Radio Universidad de Chile, precisó que no dejaría la CUT, sino que él junto a su sector decidieron no participar de las próximas elecciones de directiva. Horas más tarde, declaró lo mismo en CNN Chile, vistiendo una chaqueta con el logo de la Central en el pecho.

Las críticas directas que hace Martínez apuntan a quienes fueron sus aliados comunistas. Actuales dirigentes de la Central:

“Hablo de la actual dirigencia de la CUT, la actual cabeza de la CUT. Hay una presidenta, un secretario general, un tesorero y un encargado de organización que manejan a su antojo la CUT. Ellos son los responsables”.

Los nombres que señala Martínez, respectivamente, son Bárbara Figueroa (PC), Nolberto Díaz (DC), José Manuel Díaz (PS) y Guillermo Salinas (PC). Este último es un hombre clave en los lineamientos del organismo y durante años trabajó de cerca con Arturo Martínez definiendo políticas internas. Personas del mundo sindical describen el estilo de ambos como de acuerdos, al punto de planificar el cuoteo para sus sectores en la directiva.

Hoy esa relación se ha quebrado, y según relata el consejero nacional de la CUT, Andrés Giordano, la alianza terminó de romperse cuando los comunistas se acercaron a la DC:“No es nada que sea de desconocimiento público. La relación que fuera muy fructífera entre el PC y el ala martinista cuando ellos dos estaban en la dirección estratégica de la Central, particularmente tuvo el quiebre más notorio en la última elección, cuando se produce esta alianza entre Nolberto Díaz y el sector del PC”.

En momentos en que Martínez rectificó que no renunciaría a la CUT, también fue ambiguo al hablar de su lazo con Guillermo Salinas. Dice que no hay cercanía, pero también dice que algo se rompió:

“Yo nunca he sido cercano a Guillermo Salinas. Fui dirigente y nos entendíamos, buscábamos soluciones cuando habían problemas. Eso no es ninguna cercanía, no tengo cercanía porque pensamos totalmente distinto, pero esa cercanía se quebró cuando ellos trataron de meter el certificado falso en la elección de la CUT”.

En la misma línea, Arturo Martínez dijo que incluso con Bárbara Figueroa no existe relación, asegurando que en los últimos cinco años compartiendo en la CUT, han conversado tan solo en dos ocasiones.

Pero algo es claro, hoy el vicepresidente se retrae de la competencia para buscar una nueva forma de destacar: “Mi federación, 15 federaciones más y cuatro confederaciones, 17 sindicatos nacionales, no nos vamos de la CUT, sentencia.

Giordano valoró que Martínez se haya sumado a las críticas que su sector disidente venía haciendo, principalmente, a la “lógica ochentera de sindicalismo en que se busca la perpetuidad de grupos que sólo buscan consensos con sus estructuras superiores cuando se encuentran en el gobierno”.

También reaccionó a los hechos el dirigente sindical Cristian Cuevas, ex comunista y hoy militante de Nueva Democracia, quien ve como una oportunidad para los trabajadores el escenario que está viviendo actualmente la Central: “Esto nos invita a hacer una profunda reflexión del rol de los trabajadores en la sociedad chilena y también hacemos una invitación a poder autoconvocarnos para poder buscar mecanismos que nos permitan superar esta crisis”.

De igual forma, Cuevas indicó que le llama la atención la decisión de Martínez, dado que conocía bien la dinámica interna y cómo se zanjaban los procesos de elecciones.