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Elecciones en Holanda y el avance del populismo nacionalista de derecha en Europa

Martín Espinoza |Jueves 16 de marzo 2017 13:27 hrs.

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El día de ayer en Holanda el candidato populista de derecha fue derrotado por el partido del actual mandatario de derecha liberal. A pesar de eso, lograron 20 escaños en el Parlamento. La ultraderecha nacionalista se instala en Europa, marca la agenda y disputa las cuotas de poder. Acá el mapa de lo que está pasando.

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Como el primer freno al populismo xenófobo ha sido calificada la derrota que ayer protagonizó Geert Wilders en las elecciones parlamentarias de Holanda. El candidato, de pronunciado discurso euroescéptico y racista, se inclinó ante el liberal de derecha Mark Rutte, en lo que constituye un alivio para el núcleo duro de Europa, compuesto por líderes de la región de fuerte compromiso europeísta.

La colectividad de Rutte, Partido para la Libertad,  obtuvo un 21,4% de los votos mientras que el de Wilders superó apenas el 13%. Rutte, el primer ministro vigente, ahora deberá buscar partidos aliados para conformar una coalición de gobierno. Lo más probable es que en este escenario la socialdemocracia holandesa quede relegada, dada su considerable baja de escaños, y se generen lazos con el Partido Ecologista GroenLinks, que asoma como el nuevo líder de la izquierda nacional.

Las elecciones movilizaron a la ciudadanía como pocas veces, con un registro de participación superior al 82%. Según André Hofman, exinvestigador de la Cepal y actual académico de la Universidad de Santiago, el ascenso de Wilders y su figuración en las encuestas explicarían en gran parte el significativo nivel de participación: “un factor que explica la caída de Wilders sería el gran número de votantes. Hubo mucha participación, probablemente de gente que no está a favor de él. Otro argumento es que en Holanda hay una gran mayoría de personas que no están dispuestas a este tipo de retóricas. Tiene poco apoyo en la población. Recibe muchos mensajes pero su apoyo en la población aparentemente no es mayoritario”.

El populismo de ultraderecha no había calado tan profundamente desde la Segunda Guerra Mundial en países como Holanda, Alemania y Francia. Es por esta razón que, a pesar de la derrota, la ultraderecha holandesa se consolidó como la segunda mayor fuerza política de los Países Bajos, y eso inquieta a varios. La semilla fue plantada hace años, y hoy se comienzan a vislumbrar algunos brotes.

La polarización de Europa se ha instalado y son pocos los países que se salvan. A fines del año pasado otra noticia similar remecía a la Unión Europea.  Después de la victoria del Brexit, en la cual Gran Bretaña respaldaba, a través de un plebiscito, su salida de la Unión Europea y del triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, Austria sacudía al viejo continente con sus elecciones presidenciales. Alexander Van der Bellen, candidato ecologista de 72 años venció al candidato de extrema derecha Norbert Hofer dándole otro respiro al bloque europeísta. No obstante, Hofer logró hacerse de un 46,7% de los votos con propuestas como la de realizar un plebiscito para que el pueblo austríaco defina si quiere o no quedarse en la Unión Europea.

Lo de Austria se suma a la emergencia de la candidatura ultraderechista representada por Marine Le-Pen en Francia. Los franceses, que realizarán elecciones en  mayo, han posicionado a la hija de Jean Marie Le-Pen, diputado de extrema derecha del parlamento europeo, como una seria carta para asumir la presidencia de la nación. El candidato socio-liberal Emmanuel Macron la sigue de cerca y ha elevado sus preferencias en las últimas encuestas pero no ha logrado amainar el avance de Le-Pen quien, con un discurso anti inmigración, anti islámico, proteccionista y nacionalista lidera los sondeos para primera vuelta.

En Italia el panorama no es tan lejano. Hay dos candidatos anti establishment cuyas posturas también son abiertamente antieuropeístas. Se trata de Matteo Salvini, representante de la Liga Norte -movimiento italiano de corte separatista y xenófobo- y del comediante Beppe Grillo, candidato por el Movimiento 5 Estrellas, de características heterogéneas y anti tradicionales.

En medio de una crisis política importante, los partidos de derecha han reclamado la realización de elecciones para este año, demanda que aún no tiene respuesta certera. Sin embargo, Italia constituye uno de los ejemplos en donde la ultraderecha tiene posibilidades reales.

Las elecciones regionales alemanas también dieron muestras de la tendencia. A pesar que el partido triunfador fue el socialdemócrata, la formación populista llamada Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo cerca de un 20% de los votos, cifra muy similar a la lograda por el CDU, partido de la actual mandataria Angela Merkel. Una de las puntas de lanza de AfD habría sido precisamente la orientación acogedora de las políticas de Merkel con la inmigración.

Alemania celebrará elecciones este año durante el mes de septiembre. Si bien Merkel ha disminuido su apoyo popular, principalmente por su política de “welcome refugees”, aún sigue siendo la carta con mayores para posibilidades salir victoriosa.

Paulina Astroza, directora del Programa de Estudios Europeos de la Universidad de Concepción, señala que si bien aún no constituyen una verdadera amenaza al europeísmo, sí han logrado instalar temas en la agenda: “han tenido el poder de marcar la agenda. Si hoy los europeos están hablando de inmigración, de fronteras, de islam, de terrorismo, y no están hablando de economía, de recortes, libre circulación o de mayor cooperación, es porque finalmente los que pusieron la agenda son los populistas y eso evidentemente es un avance para ellos”.

Lo más probable es que en Francia Le-Pen llegue a segunda vuelta y pierda. En Alemania las fuerzas de ultraderecha pueden ganar representación pero no le harán el peso a Merkel y en Holanda ya sufrieron una derrota que los deja en posición de desventaja. Polonia y Bulgaria son actualmente gobernadas por bloques de derecha nacionalistas. En Italia es el único país en este momento en el cual tienen reales chances de gobernar. A pesar de eso es un hecho que el populismo xenófobo y nacionalista de ultraderecha tiene un sitio que hace algunos años no tenía. Los cuestionamientos se orientan hacia si será este el comienzo de su ascenso o si la comunidad europea está dispuesta a cerrarle la puerta a esta nueva emergencia. Este año será de definiciones.