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Año X, 20 de septiembre de 2018

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Presidenciales 2017: indefinición y falta de candidatos competitivos deja al PS “fuera de juego”

El domingo el PS elegirá a su nueva directiva en un momento crítico para la colectividad. No tienen una opción presidencial competitiva y han perdido la conducción de la Nueva Mayoría, dejándola en bandeja a la Democracia Cristiana. ¿Corre el PS el peligro de caer en la irrelevancia?

Maximiliano Alarcón

  Sábado 25 de marzo 2017 7:35 hrs. 
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Para cuando Michelle Bachelet deje la presidencia en marzo del próximo año, el Partido Socialista habrá ejercido el poder desde La Moneda durante 14 de los últimos 18 años. Se trata del período más exitoso en la historia de ese conglomerado fundado en 1933.

Sin embargo, el socialismo criollo está pasando ahora por uno de sus momentos más complicados en un cuarto de siglo. Por primera vez desde 1990, no cuenta entre sus filas con un candidato competitivo a la presidencia, ni con una carta externa que, como Patricio Aylwin o Eduardo Frei Ruiz-Tagle, genere una adhesión clara entre sus militantes.

Las tensiones internas en torno a qué candidato presidencial debería ungir o apoyar el PS viene desgarrando a ese partido hace meses. Y las elecciones internas para conformar a la nueva presidencia del socialismo este domingo no cambiarán ese escenario. Todo indica que Álvaro Elizalde será electo como nuevo timonel, aunque algunos militantes aseguran en privado que, mandatado por el ex Presidente Ricardo Lagos, Camilo Escalona buscaría dar una sorpresa mañana.

Como sea, la indefinición presidencial probablemente no se resolverá el domingo. Los aspirantes oficiales de la colectividad son el ex ministro y ex presidente de la OEA José Miguel Insulza y el abogado y profesor universitario Fernando Atria. Aunque ambos oficializaron hace meses sus candidaturas, la opinión pública parece ignorarlos, ya que ninguno de los dos ha logrado pasar un 3% de adhesión en las encuestas.

Como el PS es uno de los partidos con más facciones internas, Insulza cuenta con el respaldo de la corriente llamada “Renovación Socialista”, fundada a mediados de los años 90 por Ricardo Núñez y Jorge Arrate, y que hasta hace poco apoyaba las aspiraciones presidenciales de Isabel Allende. Atria, en tanto, cuenta con el respaldo de la corriente más nueva llamada “Izquierda Socialista” (un nombre algo contradictorio en sí), creado tras el estallido social de 2011 y que busca recuperar un ideario más de izquierda.

Pero la irrelevancia pública de estos dos aspirantes socialistas a La Moneda irrita a la corriente “Nueva Izquierda”, liderada por Camilo Escalona. “Es inconcebible que el PS no tenga un candidato”, afirma fuera de micrófono un dirigente adscrito a ese lote. “Por historia y relevancia los socialistas debemos tener un aspirante serio”.

Para Escalona y su gente ese candidato es Ricardo Lagos. Esa poderosa corriente interna viene presionando desde mediados del año pasado para que el PS proclame a viva voz al ex mandatario, sin tener que pasar por la molestia de tener realizar una primaria interna. Las presiones fueron tan fuertes que llevaron a que en agosto el diputado Osvaldo Andrade, entonces presidente de la Cámara Baja, decidiera quebrar con Escalona y la “Nueva Izquierda”.

Pero en octubre pasado el laguismo estuvo a punto de lograr su cometido. En una operación realizada entre “gallos y medianoche” lograron sepultar las aspiraciones presidenciales de Isabel Allende, líder de la corriente “Grandes Alamedas”, forzándola a anunciar públicamente que se retiraba de la carrera presidencial. Aunque los detalles de esa embestida no se han revelado plenamente, sus consecuencias fueron evidentes. Desde entonces, la aún presidenta del PS se ha retraído, apenas aparece en público y no ha dado señales en la definición presidencial.

La apuesta del laguismo en ese momento era bajar a Allende, forzar un cambio de gabinete al incorporar al comando al ministro de Energía de Bachelet, Máximo Pacheco, dando así una clara señal del poder político de Lagos, para finalmente culminar la operación de convertirse en el abanderado del PS y el PPD con el candidato posando en una alegre foto junto a la alcaldesa de Santiago Carolina Tohá en las municipales de fines de octubre. Las dos primeras cosas las logró el laguismo, pero nunca hubo foto en el palco de la municipalidad debido a la dura derrota de Tohá a manos del concejal de RN Felipe Alessandri.

De ahí en adelante no sólo se estancó la candidatura de Lagos, sino que el PS y Allende perdieron por completo el rumbo. Ciertamente, tras ser bajada de su pedestal, la senadora está dolida y ha evitado a toda costa endorsar al ex Presidente. El protagonismo anterior de Allende se desplomó e incluso se enfermó y extendió una licencia médica. Desde entonces, el PS se encuentra a la deriva.

El desgano político de Allende incluso ha alejado a sus antiguos simpatizantes. “Hasta hace seis meses en el PS teníamos mayor cantidad de militantes y tres liderazgos de la mejor calidad: Lagos, Insulza y Atria”, afirmó Osvaldo Andrade al Diario Universidad de Chile. “Hoy mire dónde estamos (…) gran parte de la crisis que tenemos es parte del PS. Soy crítico de la directiva actual”.

A comienzos de esta semana, Isabel Allende volvió a sacar la voz para señalar escuetamente al diario La Tercera que la situación presidencial del PS la tenía afligida. Hablando de Atria, Insulza y Lagos, la timonel dijo que “ninguno está marcando mucho y eso es doloroso para el partido, porque siempre hemos sido un actor en las elecciones presidenciales”.

El factor Guiller y la DC

Sin un candidato propio con chances reales de conquistar La Moneda, con una líder del partido noqueada por completo desde la operación laguista de octubre, y una Presidenta de la República militante y reinscrita en el PS, pero que, tal vez debido a su baja popularidad, tampoco ha asumido un liderazgo partidista, el PS se encuentra a la deriva.

Mientras que las cúpulas y diversas facciones de ese partido están inmersas en gallitos internos de poder, la militancia de base está menos dividida. Según varias fuentes consultadas por este diario, una parte importante de la llamada “base” apoya al senador independiente y candidato del Partido Radical, Alejandro Guiller. También lo harían, en privado, los militantes de “Grandes Alamedas”. Pero hasta ahora el ex rostro de medios ha sido ignorado públicamente por las élites de ese conglomerado.

Para el ex Presidente Lagos las cosas están más complicadas. Y es que las “bases” no están con él. Un antecedente concreto de esto ocurrió en noviembre cuando la dirección regional del PS en la región del Bío Bío se restó de acompañar a Lagos en todas las actividades que realizaba en la zona, por haber responsabilizado a Michelle Bachelet de los problemas del Transantiago.

La desorientación del PS ha jugado a favor de la Democracia Cristiana, que cada día se alinea más en torno a su candidata Carolina Goic. “La DC impone hoy sus términos dentro de la Nueva Mayoría”, asegura reservadamente un abogado y militante socialista que trabaja en La Moneda. “El PS ha perdido el liderazgo político”, se queja.

Así, el socialismo criollo se encuentra en una encrucijada: jugársela por sus candidatos propios, lo que seguramente los llevará a una derrota en las urnas en noviembre, o alinearse en torno al afuerino Guiller, quien todavía tiene algunas posibilidades competitivas frente al candidato derechista Sebastián Piñera.

El problema es que la DC ya estaría dando por perdida las elecciones presidenciales, apostando en cambio por reforzar su representación parlamentaria, en especial en el Senado que pasará de tener 38 miembros a 50 escaños. La apuesta final de la DC sería convertirse en un partido bisagra en caso de que Sebastián Piñera gane las elecciones presidenciales, un partido al cual el futuro Presidente tenga que recurrir para llevar adelante su agenda. “Ese es la gran cuota de poder a la cual están apostando”, afirma un abogado del PS.

Mientras tanto, los socialistas chilenos siguen exhibiendo su desorden. Una muestra de ello fue el hecho de que esta semana Ricardo Núñez, ex timonel del PS y actual embajador de Chile en México, diera a su llegada al país una entrevista a El Mercurio dando consejos a sus correligionarios. “El Partido Socialista está en el intríngulis más delicado que ha vivido en años”, afirmó, refiriéndose a 1952 cuando el PS dividió su apoyo entre el dictador Carlos Ibáñez del Campo y Salvador Allende.

Mientras muchos dirigentes y altos representantes del PS complotan para avanzar sus intereses particulares, hay quiénes públicamente descartan tanta intriga. El diputado Daniel Melo dijo a nuestro diario: “Siempre hay una línea interesada detrás de una tesis. El partido tiene definido un itinerario. Existen liderazgos como el de Insulza y Atria, que no prenden, pero es problema de ellos. De ahí a decir que hay una crisis creo que es una visión interesada”.

Como sea, se supone que el próximo 1 de abril el PS definiría el mecanismo para definir a su candidato presidencial. Si es que no sucede una sorpresa este domingo.