Diario y Radio Uchile

Año IX, 18 de diciembre de 2017

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La historia siempre se repite

Hugo Farías |Cartas al Director |Viernes 31 de marzo 2017 17:02 hrs.

Señor Director:

El canciller de Chile, Heraldo Muñoz, ha llamado al Embajador de Chile en la República Bolivariana de Venezuela a informar, es decir, lo ha citado a que se presente en nuestro país para explicar lo que sucede. Esto es lo que se llama en la jerga diplomática estar en desacuerdo con el gobierno de turno. Extraña mucho esta sobre reacción del gobierno chileno, la que por supuesto no han tenido en otras ocasiones ante naciones más poderosas. Su argumento es, a su parecer, el quebrantamiento del orden democrático en el país caribeño.

Debemos recordar que en el año 2002 cuando en Chile gobernaba el Presidente “socialista” Ricardo Lagos, se produjo un golpe de estado contra el gobierno del Comandante Hugo Chávez el 11 de abril. Nuestro gobierno ni siquiera condenó la asonada golpista encabezada por el empresario Pedro Carmona, es más apoyó abiertamente la barbarie fascista al emitir la infame declaración que transcribo:

“El gobierno de Chile lamenta que la conducción del gobierno venezolano haya llevado a la alteración de la institucionalidad democrática, con un alto costo de vidas humanas y heridos, violentando la Carta Democrática Interamericana a través de esta crisis de gobernabilidad”.

Es decir culpó abiertamente al gobierno de Hugo Chávez de la crisis, no comprendiendo que durante los días anteriores los golpistas llamaban a derrocar el gobierno y a marchar hacia el Palacio de Miraflores. Lo peor vino después al declarar que: “Estamos abiertos y dispuestos a trabajar con las nuevas autoridades”. Además se ordenó cerrar la Embajada de Chile en Caracas para que ninguna autoridad o perseguidos del gobierno saliente pueda asilarse. Una vez restituido el Comandante Chávez en el gobierno,  debido a la presión de la población, el gobierno chileno reculó y culpó al Embajador marcos Alvarez de haber cerrado la Embajada. Es decir, el hilo se cortó por lo más delgado.

En el año 2009, más precisamente el 28 de junio, se produjo un Golpe de Estado en Honduras contra el gobierno izquierdista del Presidente Manuel Zelaya. Esa asonada golpista fue por la vía del Congreso que lo destituyó argumentando serias irregularidades que nunca fueron confirmadas. El presidente estando en el palacio presidencial fue arrestado durante la noche por un comando del ejército que había recibido las instrucciones por parte del Congreso, es decir se le tomó preso y ni siquiera se le realizó un juicio político. ¿Qué dijo nuestro gobierno? Ahora encabezado por la presidenta “socialista” Bachelet. Nuestro país no rompió las relaciones diplomáticas con el país centroamericano, ni menos retiró al embajador. Resultado de esta acción, llegó al poder la derecha fascista y los países de la OEA, cuyo Secretario General era el chileno también llamado “socialista” José Miguel Insulza pidió restablecer el diálogo con el nuevo gobierno.

En Paraguay, el día 22 de junio del año 2012, se produjo un golpe parlamentario contra el presidente democráticamente electo Fernando Lugo, de clara tendencia socialista. Era el primer presidente de izquierda en esa nación acostumbrada a ser gobernada por las dictaduras militares de derecha. El caso más visible era la del dictador Alfredo Stroessner, quien gobernó ese país por largos 35 años. El golpe de estado se produjo por parlamentarios del partido colorado (de derecha) y culpando al Presidente por los tristes sucesos en una manifestación campesino donde el ejército asesinó a varios lugareños. Después se supo que esta era la justificación al golpe parlamentario. Nuestro país, ahora gobernado por Sebastián Piñera, no exigió la restitución del presidente, ni llamó al embajador, ni menos solicitó medidas ante la OEA para sancionar al país. Resumen del golpe parlamentario, hoy gobierna la derecha más dura de la región.

En Brasil el día 31 de agosto de 2016 se produjo el golpe de estado parlamentario contra la Presidenta del Partido de los trabajadores, Dilma Reusseff, de clara tendencia izquierdista, por parte del Congreso de ese país. Se le acuso de ocultar información financiera a la nación. Este proceso fue dirigido y perpetrado por un congresista corrupto y ladrón, que fue destituido recientemente. El congreso de Brasil tiene a dos tercios de los parlamentarios acusados de corrupción y que son objetos de investigación por los tribunales de justicia de ese país. Sin embargo y a pesar de todos estos oscuros antecedentes de sus acusadores la presidenta fue destituida y con ello burlando a 22 millones de brasileños que votaron por ella. Hoy ese país es gobernado por el aún más corrupto Michel Temer, que también está siendo investigado por la justicia. Por supuesto que nuestro país no emitió ninguna condena a este golpe institucional, ni retiró al embajador, ni menos rompió relaciones. Solamente dos países de América latina lo hicieron. Claro que esos dos países eran de un gobierno de izquierda.

Hace muchos años más atrás en Perú el gobierno dictatorial de Alberto Fujimori, destituyó y cerró completamente el Congreso nacional para así tener carta blanca para cometer sus fechorías. Estas abarcaban desde matanzas a reos encarcelados, asesinatos a profesores y estudiante universitarios y la corrupción generalizada a cargo de su asesor Vladimiro Montesinos. Lo bueno de esta historia es que estos dos delincuentes están presos actualmente. La OEA nunca los suspendió como país integrante y ningún país rompió relaciones diplomáticas, menos Chile por supuesto.

Ahora nuestro Canciller y nuestra presidenta están pidiendo cumplir con la Constitución y volver a la normalidad democrática en Venezuela, cuando ese Congreso, de mayoría de derecha, pidió abiertamente al ejército de ese país el derrocamiento del gobierno y la salida del Presidente constitucional Nicolás Maduro.

Recordemos que en Chile cuando gobernaba el Presidente Salvador Allende, el Congreso Nacional en el año 1973, acusó al presidente de violar la constitución, llamando abiertamente a las Fuerzas armadas a derrocar el gobierno. Bueno ahora sabemos cómo terminó ese cuento. Sobre nuestro país se apoderó la dictadura más brutal por casi dos décadas. A veces me pregunto ¿Qué hubiese pasado si Allende destituye al Congreso golpista?

En resumen la historia se repite.

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