Diario y Radio Uchile

Año IX, 17 de octubre de 2017

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Sergio Rodriguez G.

Diplomacia de guerra v/s diplomacia de paz

Sergio Rodriguez G. | Miércoles 7 de junio 2017 9:02 hrs.

Durante los últimos días han estado ocurriendo una serie de hechos que amenazan o reconcilian al planeta, según la óptica desde la cual se mire. En cualquier caso asistimos de una manera muy acelerada y contundente a la transformación del orden mundial, si se acepta la definición de Henry Kissinger quien expuso que el mismo está basado en dos componentes, a saber:”un conjunto de reglas comúnmente aceptadas que definen los límites de acción permisible y un equilibrio de poder que lleva a cabo la restricción cuando las reglas se rompen, evitando de este modo que una unidad política subyugue a las otras”.

La reciente decisión del presidente Trump de retirar a su país del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, clave en la lucha contra el calentamiento global,   tema sobre el cual no pudo ponerse de acuerdo con sus pares del G-7 en la reciente reunión en Italia; las consecuencias de su gira por Oriente Medio;  pero sobre todo el desdén y menosprecio a Europa en su reciente encuentro con sus líderes, dan cuenta de que el presidente estadounidense apunta a un rompimiento de las reglas y el equilibrio global, de las que habla Kissinger.

Mientras esto ocurre, el presidente Putin ha llegado a afirmar que “En el mundo rige la ley de los puños, no obstante, China apunta en sentido contrario al convocar al Foro sobre la iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda que con la participación de 130 países buscó generar mecanismos de integración a través de la cooperación y el comercio considerando la creación de condiciones ventajosas para todos.

En el otro vértice, Trump pretende dinamizar la economía de Estados Unidos a partir del incremento en la venta de armas. Después de solicitar un aumento de US$ 54 mil millones (un 9,27%) en el gasto militar de su país para el año próximo, atiza la confrontación en el Medio Oriente para lograr la venta de material bélico a Arabia Saudita por un valor de  US$ 350 mil millones y obliga a los miembros de la OTAN a cumplir con el pago del 2% de su PIB (equivalente a US$ 330 mil millones), lo que finalmente también significará un acrecentamiento de ventas para el Complejo Militar Industrial estadounidense, destinados a una supuesta defensa de Europa, con la que además, Trump no se ha comprometido, evitando ratificar el compromiso de su país con el Artículo 5 del tratado de la OTAN, que obliga a todos sus miembros a salir en defensa de cualquier de sus integrantes en caso de ser atacados.

Todo esto, pareciera mostrar que la línea roja de aceptación de la subordinación vergonzosa de Europa a Estados Unidos está siendo rebasada. Justo cuando el pasado 27 de mayo pasado la tumba del General De Gaulle en el cementerio de la localidad de Colombey-les-Deux-Eglises ha sido profanada, sus ideas parecen cobrar fuerza nuevamente a la luz de la inaceptable humillación y maltrato por parte del presidente estadounidense a los líderes europeos, tras lo cual se esconde el menosprecio tradicional y la falta real de preocupación de la potencia norteamericana por sus socios del otro lado del Atlántico, salvo por aquellos temas que sean de su propio interés. Por el contrario, De Gaulle siempre sostuvo como principio, la autonomía de Francia y el rechazo a su subordinación a la OTAN, objetando la influencia de otras superpotencias, en especial de Estados Unidos en las decisiones que su país y Europa debían tomar en materia política, militar, financiera,diplomática y cultural.

La canciller alemana Ángela Merkel rompió el hielo con contundencia al afirmar que “Los tiempos en que pudimos depender completamente de otros, en cierta medida, se acabaron”, confesando que había sido en los últimos días cuando había percibido esta situación, agregando a continuación que “… los europeos tenemos que dirigir nuestro destino con nuestras propias manos”. Merkel redondeó su opinión afirmando que: “Seguiremos siendo amigos de EE.UU. y del Reino Unido, también debemos tener buenas relaciones con nuestros vecinos (…) pero debemos saber que tenemos que luchar por nuestro futuro como europeos”.

En este contexto, el pasado miércoles 31 de mayo el primer ministro chino Li Keqiang inició en Alemania una visita a Europa que se extenderá a Bruselas en la que se espera, pueda concretar el consenso en puntos comunes respecto de la conflictiva situación mundial y, una ampliación de la exitosa cooperación bilateral, al margen del proteccionismo impulsado por el presidente de Estados Unidos. Es la novena visita del primer ministro chino a Europa en sus cuatro años de mandato, lo cual da una idea del interés de su país por fortalecer y ampliar relaciones con la UE.

Por su parte presidente de Francia Emmanuel Macron, recibió el 29 de mayo en París a su colega Vladimir Putin, causando sorpresa el hecho de que el presidente ruso haya sido el primer mandatario extranjero que recibe el nuevo huésped del Eliseo. Ambos jefes de Estado, sostuvieron su primera conversación telefónica el 18 de mayo, en la que expresaron su voluntad de desarrollar relaciones amistosas en la política y la economía. Ahora, después de la reunión, Macron expresó su seguridad de que “Ningún problema importante en el mundo se puede solucionar sin la participación de Rusia” y expuso su voluntad acerca de que ambos países realicen intercambios “más fuertes, un diálogo constructivo, un mayor aporte mutuo”. Los dos líderes discutieron acerca de la cooperación en la lucha contra el terrorismo a fin de generar soluciones de largo plazo, después que el presidente francés reconociera el importante papel de Rusia en el combate contra la organización terrorista “Estado Islámico”.

En el afán de “cercar” a Rusia, Estados Unidos generó las condiciones para el golpe de Estado en Ucrania, con ello buscaba debilitar su flanco occidental sobre todo por la importancia geoestratégica que significa para ese país la presencia de la Flota del Mar Negro basificada en Crimea. La consulta constitucional realizada al pueblo condujo a la re incorporación de esa república, así como de la ciudad de Sebastopol a la soberanía rusa. La respuesta de Estados Unidos, secundado por Europa fue establecer sanciones contra Rusia que fueron respondidas por este país, sin embargo, la economía rusa ha resistido las sanciones y ha comenzado a crecer. No obstante, el conflicto en el este de Ucrania, que ha resistido el golpe de Estado, se mantiene, configurando un espacio latente de peligro para la estabilidad de todo el continente. Así lo han comenzado a manifestar algunos líderes europeos que han constatado que las sanciones contra Rusia no conducen a los resultados esperados, terminando por afectar solo a Europa, toda vez que el intercambio comercial entre Estados Unidos y Rusia es irrelevante.

En estas condiciones, Estados Unidos ha abierto un nuevo frente de confrontación que amenaza a Rusia, ahora en su frontera oriental y sobre todo a China. El incremento de las tensiones en el mar de China Meridional, donde la potencia asiática posee diferendos territoriales con varios países, que se intentan resolver por vía de la negociación y el dialogo son torpedeados a diario por Estados Unidos a través de la presencia innecesaria de su flota en la región, ahora incrementada tras la problemática generada en la península coreana por la presencia ilegal,-desde hace décadas- de uno de los mayores contingentes militares de Estados Unidos fuera de su país, que unido al estacionado en sus decenas de bases en Japón, configuran una amenaza permanente a la paz mundial. El conflicto en Corea y el cese del desarrollo armamentístico y nuclear de la República Popular Democrática de Corea, se solucionaría si Estados Unidos cesara en la injerencia en la península y retira sus fuerzas armadas de la región permitiendo que las dos Coreas avancen hacia su reunificación pacífica, tal como es el deseo de los ciudadanos del sur y del norte del paralelo 38.

En una visita realizada recientemente a Japón, Yang Jiechi, miembro del Consejo de Estado de China, ha instado a Japón compartir una política cautelosa respecto a la cuestión del mar de la China Meridional, así como a desempeñar un papel constructivo cuando los países de la región hacen esfuerzos para resolver el problema de forma adecuada. Tras reunirse con el asesor de seguridad nacional del Gobierno japonés, Shotaro Yachi, el dirigente chino resaltó la importancia de esa reunión que da nuevas oportunidades para enfrentar los desafíos que ambos países tienen cuando están a punto de conmemorar el 45.º aniversario de la normalización de las relaciones diplomáticas bilaterales. Por su parte, el alto representante del gobierno japonés indicó que la cooperación entre ambos países, que son “las dos economías más potentes de Asia, es vital para la región, razón por la que deben considerarse socios y no convertirse mutuamente en amenazas”.