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Temer: El presidente que se niega a ser sepultado políticamente

Gonzalo Castillo |Domingo 2 de julio 2017 9:27 hrs.

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Con un lema claro, "Fuera Temer", numerosas protestas exigen elecciones directas y cuestionan las reformas económicas que ha impulsado el gobierno brasileño. Las denuncias por escándalos de corrupción viven momentos claves. Una crisis política que alcanza a diversos sectores y autoridades, pero que actualmente tiene en la mira a un "presidente zombie" que está agotando su crédito incluso frente a sus propios aliados.

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Desde que se aprobó el juicio político en contra de la ex mandataria Dilma Rousseff, hace un año, Temer asumió en el cargo en medio de numerosas investigaciones que revelan millonarios escándalos sobre  sobornos. Así, fueron tomando fuerza las críticas hacia los casos de corrupción y la cuestionada relación de dinero y política. Un “mal” que, en el último tiempo,  se observa en todo el mundo, pero en nuestra región enciende las alertas por las preocupantes cifras de desigualdad y pobreza.

Mientras el Supremo Tribunal Federal de Brasil decidió enviar a la Cámara de Diputados la denuncia por corrupción pasiva formulada por la Procuraduría General contra el presidente Michel Temer –hecho histórico en la historia política brasileña-, diversos gremios han convocado a su segunda huelga general.

La crisis está instalada en el gigante sudamericano y tanto analistas como medios de prensa han calificado la situación del sucesor de Dilma Rousseff como “insostenible” frente a las constantes revelaciones sobre su eventual participación en casos de irregularidades entre el dinero y la política.

Sobre este tema conversó con Radio y Diario Universidad de Chile, el director del Magíster en Sociología de la Universidad Alberto Hurtado y doctor en Sociología por la Universidad del Estado de Río de Janeiro, Alexis Cortés, quien de partida define a Temer como un “presidente zombie, como un presidente muerto vivo que se niega a ser sepultado”.

Cortés asegura que las condiciones están dadas para que el mandatario renuncie o termine siendo apartado del poder en un proceso similar al que debió enfrentar la ex jefa de Estado, lo que pone a Temer, al menos en una situación delicada, no obstante las fuerzas políticas en el Parlamento brasileño aún pueden sostener en su cargo al presidente.

El sociólogo plantea que tanto la red de apoyo de un grupo de parlamentarios asociados a la figura del ex presidente de la Cámara Eduardo Cunha, hoy preso por corrupción, y las prebendas realizadas por el mandatario consistente en nombramiento en cargos ministeriales y empresariales, aún le apuntalan en el sillón de Planalto, pero ese crédito parece estar agotándose.

“Temer basa su apoyo en el Congreso en un mecanismo de entrega de prebendas ministeriales, por así decirlo, es decir nombramientos en empresas públicas o en los ministerios a cambio de apoyo. La cuestión es que eso ha funcionado hasta cierto punto, pero cada vez el precio que está teniendo que pagar Temer para conseguir mantenerse el poder es demasiado alto, y con eso se le van agotando los recursos, porque no puede seguir parcelando aún más los nichos de nombramiento que tiene”.

Para Alexis Cortés, una de las claves en este proceso es la posición del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) liderado por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, que hasta ahora ha mantenido “una posición poco clara”, ya que en el gabinete de Temer aún permanecen ministros militantes de la colectividad, “pero poniendo en duda su apoyo al gobierno”, asegura.

Justamente, a mediados de junio, el ex presidente manifestó a través de un texto en las redes sociales que Michel Temer debería hacer “un gesto de grandeza” y anticipar las elecciones generales, las que están previstas para octubre de 2018, y puso en duda la continuidad de su partido en el Ejecutivo.

“Si todo continúa como está, con la deconstrucción continua de la autoridad (de Temer), no veo cómo más el PSDB puede continuar en el gobierno (…) O se piensan los pasos siguientes en términos nacionales y no partidarios ni personalistas o iremos a ciegas hacia lo desconocido”, señaló el ex mandatario.

Además, Cortés hizo énfasis en el rol de la Corte Suprema brasileña como parte de la “máquina” que aún mantiene con vida política a Michel Temer, ya que muchos de los jueces son aliados del mandatario, sin embargo uno de dichos ministros y principal apoyo de Temer, Gilmar Mendes, podría sufrir un impeachment y con ello desactivar esta maquinaria.

Reforma laboral y previsional

Uno de los mandatos que debería cumplir Temer, de parte de quienes lo instalaron en el poder, es el desmontaje del plan de protección social, tanto laboral como de pensiones, que tienen los brasileños y que data de los años treinta en el gobierno de Getulio Vargas, y que la dilación en hacerlo sería otra de las causas de su inestabilidad en el poder.

Estas reformas si bien son muy impopulares, han sido presentadas como la forma de superar el bajo crecimiento brasileño, que el gobierno ha proyectado a un 0,5 por ciento en 2017, no obstante Temer no ha sido capaz de sacarlas adelante, lo que habría generado que las maquinarias político-empresariales comenzaran a sondear alternativas para cristalizar estas modificaciones, tal como lo plantea Alexis Cortés.

“Las alternativas que se están barajando, que no es necesariamente la elección directa, porque significaría, probablemente, la vuelta de Lula al poder, es la búsqueda de candidatos, por así decirlo, sin ningún tipo de apoyo popular, gente que no ganaría una elección directa para asegurar que estas reformas se lleven a cabo. Eso complejiza bastante la situación”.

El proyecto de reforma previsional es el que más críticas ha generado, debido a que, entre otros puntos, obliga a que los trabajadores deban cotizar por 49 años para acceder a una jubilación integral, además de igualar la edad de jubilación de hombres y mujeres a 65 años, situación que ha generado el repudio de las centrales de trabajadores brasileños.

Finalmente, Alexis Cortés señaló que a nivel regional, la situación brasileña, sumado a la asunción de Mauricio Macri a la primera magistratura en Argentina o el actual gobierno paraguayo de Horacio Cartes, nos debe preocupar debido a que se está desactivando un polo geopolítico liderado por Brasil y que se expresa en organismos de integración como es el caso de Unasur.

El sociólogo señala que es parte del llamado agotamiento del ciclo progresista en América Latina, contexto en el que se repiensan los proyectos de izquierda en la región, pero más peligroso aún es que se pueda consolidar un modelo reñido con los procedimientos democráticos, es decir la remoción de presidentes a través de “golpes blancos”, tal como sucedió con Dilma Rousseff o Fernando Lugo en Paraguay.