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La masacre como política de Estado en Chile

José Cañas   |Cartas al Director |Miércoles 5 de julio 2017 10:29 hrs.

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Señor Director :

El historiador Hernán Ramírez Necochea ( 1917-1979) había estimado en 15 000 los muertos en enfrentamientos con Carabineros y el Ejército entre 1901 y 1970 , es decir antes de la elección de Allende así como antes también del criminal putsch que puso fin a su gobierno. Los 15.000 son por lo esencial, sino totalmente, victimas obreras , campesinas, estudiantes , o simples manifestantes de un día, o militantes muchos de ellos de los que fueron los antiguos partidos de la izquierda.

Sintomáticamente, cada una de las grandes masacres que han puntuado el siglo XX han tenido lugar con ocasión de manifestaciones populares importantes que reivindicaban mejoras salariales o el respeto de derechos esenciales. Así, el siglo pasado fue inaugurado con la masacre de  Santa María de Iquique en que los 3.000 obreros salitreros sesgados por  la metralla del Ejército constituyeron también una forma de poner un término al importante periodo de agitación social precedente ( Semana Roja, etc) .

Algo análogo ocurrió con la masacre de campesinos y de araucanos de Ranquil en 1934. Los Carabineros enviados  en masa por el Gobierno de Alessandri Palma , pero también el Ejército, no solo masacraron 500 trabajadores sino que quisieron contrariar un ascenso de las luchas populares que nuestro país había conocido desde los años 30, e incluso desde los 20 (movilizaciones de los estudiantes  anarquistas ), acarreando entre otros la formación de la República Socialista. El mismo Alessandri reincidirá cuatro años más con el asesinato alevoso de decenas de estudiantes en el Seguro Obrero.

Muchas dudas quedan por otra parte sobre la significación exacta de la asonada popular del 2 de Abril de  1957 donde Carabineros y el Ejército provocaron decenas (o centenares) de muertos, pero no se puede considerar como completamente infundada la hipótesis de que la brutalidad de esta represión haya sido una advertencia del poder frente a  la movilización creciente de  la primera candidatura  de Allende que fue aventajado por Alessandri Rodrìguez  por apenas 35 000 votos en 1958.

Sin necesidad de recordar las matanzas que siguieron en los años 60 ( Población José María Caro, mineral  El Salvador, Puerto Montt) resulta evidente que la oligarquía, heredera de los comportamientos bestiales de los conquistadores y buena alumna de las técnicas de contrainteligencia yanqui, nunca ha vacilado en utilizar la fuerza y el crimen como armas para reprimir huelgas y manifestaciones alcanzando el apogeo de su demostración con el golpe de 1973.

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