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Martín Espinoza

Las falencias del estudio científico en el que se escuda el “Bus de la libertad”

Martín Espinoza | Martes 11 de julio 2017 17:52 hrs.

Marcela Aranda, una de las líderes del autodenominado "bus de la libertad", ha citado un estudio publicado en The New Atlantis para defender su postura. La publicación proviene del Ethics & Public Policy Center (EPPC), una organización cristiana y conservadora y, según una investigación del Huffington Post, cuenta con serios errores metodológicos.

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Sexualidad y género, conclusiones de la biología, la psicología y las ciencias sociales“. Así se llama el “estudio” que Marcela Aranda- líder del controversial bus- ha ocupado como respaldo científico para justificar el movimiento que sostiene su campaña y que ha generado polémica durante su estadía en la capital y en todo los países en donde este ha circulado.

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El documento, cuya autoría le pertenece a Lawrence Mayer y Paul McHugh, fue desglosado en una investigación realizada por el medio estadounidense Huffington Post y la conclusión es tajante: “Debemos contestarnos por qué Mayer y McHugh fueron tan lejos para producir un texto tan extenso para una revista que ni siquiera revisan sus pares. En primer lugar, es probable que se utilice para proporcionar una capa científica para los objetivos legales y de política pública de su iglesia. En última instancia, este artículo trata sobre el uso de la ciencia seleccionada para justificar las opiniones religiosas en lugar de una revisión real de lo que la investigación sugiera debe ser la mejor práctica“, parte diciendo.

Según señala el “documento” que defiende Aranda, “los estudios científicos no corroboran la hipótesis de que la identidad de género sea una propiedad innata y fija del ser humano e independiente del sexo biológico, es decir, que una persona sea ‘un hombre atrapado en un cuerpo de mujer’ o ‘una mujer atrapada en un cuerpo de hombre’ como si hubiera un error en su cuerpo y sus órganos genitales”. Lo que se deja entrever es que el “estudio” sugiere que la orientación sexual puede cambiar dependiendo de la voluntad de la persona.

“En realidad existen muchos estudios que respaldan los orígenes biológicos (de la transexualidad, la identidad de género y la orientación sexual) y que Mayer y McHugh decidieron arbitrariamente omitir” señala el medio estadounidense. Además, agrega “aquí hay 93 documentos legítimos, disertaciones y artículos de revistas científicas revisadas por pares sobre cómo la exposición hormonal afecta la identidad de género y la orientación sexual en humanos y 26 más en animales“.

Según el medio, la investigación extrae conclusiones inexactas que no están basadas en datos empíricos y revive el ya agotado punto de que “en ciertas ocasiones, los hombres -no las mujeres- le deben parte de su homosexualidad al hecho de haber sido abusados sexualmente durante su infancia“. “Después de un montón de ruido sobre que el abuso sexual causa homosexualidad, los autores concluyen: ‘la idea de que el abuso sexual sea un factor causal en la orientación sexual sigue siendo especulativa'”, ironiza.

El Huffington Post da cuenta del historial de ambos autores de la publicación -con fuertes vínculos hacia el conservadurismo- y agrega que el New Atlantis es una publicación de carácter religioso que cuenta con serios prejuicios en temas relativos a diversidad sexual. Así, afirma que el artículo no puede ser considerado un estudio serio ya que “recurre a falacias lógicas y hace afirmaciones amplias, sin pruebas ni citas“. “Su afirmación de que no hay evidencia sobre los orígenes biológicos de la orientación sexual o identidad de género es falsa y se puede demostrar 100 veces“, concluye.