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Estados Unidos y sus socios reflotan pesadillas

Pablo Jofré |Viernes 14 de julio 2017 8:23 hrs.

trump

El gobierno estadounidense ha dado muestras que los compromisos y firmas de acuerdos internacionales han sido hechos para violarlos en función de sus intereses hegemónicos. Un país que pretende dar certificados de demócratas y sin embargo cuenta con una historia plagada de intervenciones y crímenes.

Desde el momento mismo de la firma del denominado Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA por sus siglas en inglés) en julio del año 2015, un acuerdo internacional de claro cumplimiento, tanto para los países firmantes como para los otros países miembros de la comunidad internacional, la clase política estadounidense contraria al ex presidente Obama comenzó una lenta y sostenida campaña destinada a sabotear los alcances de ese entendimiento. Atentados que se han incrementado bajo el gobierno de Donald Trump y que ha implicado aumentar la política de sanciones y exigir a sus socios sionistas y wahabitas extender sus acciones desestabilizadoras contra la nación persa.

Desde Venezuela a Irán  

En otra parte del mundo, la administración Trump ha ampliado su discurso agresivo y el apoyo a la desestabilización del gobierno venezolano a través de la imposición de sanciones y declarando que el país sudamericano representa una “amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional y política exterior estadounidenses”. Afirmación a lo menos surrealista de un gobierno que se ha especializado en la desestabilización y derrocamiento de todos aquellos gobiernos que no se ciñen a sus órdenes.

Con Cuba, tras el histórico acercamiento entre el gobierno de La Habana y Washington, en las postrimerías de la segunda administración de Barack Obama, que llevó incluso al mandatario estadounidense a visitar la Isla Mayor de las Antillas – en marzo del año 2016 –  el nuevo habitante de la Casa Blanca ha decidido que el bloqueo, las sanciones y el aislamiento de Cuba deben volver a ser parte de la política exterior de Washington con respecto a la nación caribeña. La exigencia a la sociedad cubana, es la misma que se hace a otras naciones que no le siguen el amén a Washington “obedecer o someterse a sanciones, bloqueos, ataques, chantajes y una política agresiva destinada a derribar sus gobiernos”.

Washington unilateralmente ha decidido aumentar las restricciones para los viajes a Cuba, presionando de ese modo el desarrollo turístico. Se limitan las actividades económicas con empresas estatales y con las Fuerzas Armadas Cubanas. No se ha tomado decisión respecto a las relaciones diplomáticas, así como los viajes de familiares y envíos de remesas, pero que podrían tener un cambio tras el anuncio de Trump de endurecer la política con relación a Cuba. Buena nota deben tomar las cancillerías internacionales a la hora de firmar acuerdos con los gobierno estadounidenses, pues lo más probable es que una administración de otro signo signifique echar atrás los compromisos firmados públicamente y que deberían ser asumidos por el Estado.

Con respecto a la República Islámica de Irán, el gobierno estadounidense ha redoblado sus esfuerzos tendientes a aminorar la influencia que la nación persa ejerce en el plano regional, con su apoyo a la lucha de los pueblos de Siria, Palestina, El Líbano, Irak, Yemen y Bahréin, que ha elevado su prestigio. Ello, en un escenario de monarquías serviles, un sionismo cada día más beligerante y un occidente que desea recuperar la hegemonía  que le permita seguir beneficiándose a las riquezas petroleras, gasíferas y el factor geopolítico de esta zona del mundo.

El jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unido, General Joseph  Dunford reconoció la influencia de Irán en el concierto regional y el temor estadounidense ante esta realidad. Esto ha determinado, que la administración de Trump haya decidido tratar de minimizar este influjo positivo por la soberanía de los pueblos. Para Dunford, las Fuerzas Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica son un enemigo temible con predominio en El Líbano, Siria a e Irak constituyendo a Irán como “una de las mayores amenazas para Estado Unidos y sus aliados cercanos en Oriente Medio”.

Fiascos y Pesadillas

Esta postura belicista de Estados Unidos se da en momentos que se reconoce el descalabro de la política exterior estadounidense en dos frentes: uno, en Afganistán donde 16 años de intervención  “han sido un fracaso, ya que no le hemos puesto fin de una forma que nos beneficie, retirando soldados en lugar de incrementar su presencia” declaró el ex general Jack Keane en declaraciones efectuadas a la cadena de noticias pro gubernamental Fox News añadiendo que la principal responsabilidad de este fracaso “es de Barack Obama quien nunca se comprometió lo suficiente para cambiar el rumbo de la guerra y por esa razón se está donde se está”. La postura de Keane no refiere a la necesidad de no seguir interviniendo, sino que hacerlo de una forma que implique más tropas y más presencia, lo que augura un cambio en la postura de Trump con referencia a este país de Asia Central.

En el plano de las pesadillas de Estados Unidos, no sólo se presenta la República Islámica de Irán, Cuba y Afganistán, sino también Siria que tras 6 años de agresión no ha caído bajo el objetivo político-militar  de Estados Unidos y sus aliados regionales como la Casa al Saud, Jordania, la entidad sionista y las Monarquías Ribereñas del Golfo Pérsico. Washington ya ha fracasado ostensiblemente y sólo le queda generar el mayor grado de destrucción con la nación levantina.

Los propios diplomáticos estadounidenses han reconocido el fiasco de Estados Unidos y sus aliados en la idea de derribar al gobierno sirio, bajo la falacia de una Coalición que se supone combatiría a los grupos terroristas takfirí que operan tanto en Siria como en Irak y que han ampliado sus ataques a otras zonas de Oriente Medio y el Magreb. Efectivamente, Robert Ford, ex Embajador de Washington en Siria entre los años  2010 al 2014 afirmó ante el Diario en Árabe Al Sharq  al Awsat – con sede en Londres y publicado también en Arabia Saudí – que “Estados Unidos ya ha fracasado en Siria y ahora es casi imposible alcanzar sus objetivos” constatación que reconoce que la participación de Irán, Rusia, Hezbolá han hecho posible que Washington consiguiera sus objetivos: “Yo pensaba que el Ejército se debilitaría y volvería a la defensiva o que los soldados dejarían de luchar. A inicios de 2013, creía que Al-Asad abandonaría el poder, pero Hezbolá entró en la guerra y a finales del año 2013 el denominado Ejército Libre de Siria quedó fuertemente dañado”.

A estos dolores de cabeza, que debe enfrentar la administración Trump, se une la fortaleza mostrada por Irán en materia de no dejarse amedrentar frente a las amenazas del gobierno estadounidense de ampliar sus sanciones contra la nación persa. Como tampoco dejar de apoyar con fuerza a las sociedades de Irak y Siria en su lucha contra el terrorismo takfirí. Prueba de esta decisión soberana fue  el uso de misiles de propia fabricación lanzados desde territorio iraní a posiciones de Daesh en territorio sirio.

Efectivamente, recordemos que el pasado 18 de junio, las fuerzas de la División Aeroespacial del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán  dispararon, desde dos provincias iraníes, seis misiles contra las posiciones del grupo terrorista EIIL  – Daesh, en árabe –  en la ciudad de Deir al-Zur, en el este de Siria. acción que despertó las alarmas de la entidad sionista que día a día ve más cercana a las fuerzas de Irán que demuestran día a día su apoyo a los pueblos de Oriente Medio sometidos a la agresión de la triada conformada por el imperialismo, el sionismo y el wahabismo. Irán no ha necesitado vociferar amenazas o hacer declaraciones altisonantes.

El lanzamiento de media docena de misiles – el primer paso de la venganza aprometida contra Daesh – que han recorrido 700 kilómetros hasta dar con su blanco,  han sido la prueba palpable que la República Islámica de Irán está dispuesta a todo en materia de su defensa de soberanía pero también en apoyo de quienes han solicitado sus esfuerzos. Ha quedado claro, para Estados Unidos y sus socios sionistas y wahabitas, que Irán es un adversario  militar admirable, con el cual tendrán que cuidarse tal como lo afirma el Comandante de la fuerza terrestre del Ejército Iraní, general de Brigada Ahmadreza Purdastan “el limitado ataque con misiles ha sido sólo una pequeña muestra del poder defensivo y disuasivo de las fuerzas Armas iraníes y se considera una respuesta aplastante y una advertencia a los que desean avivar el fuego en la región con ambiciones lógicas”.

Buena cuenta de ello tiene que tomar la entidad sionista, que ya ha comenzado a advertir que Irán se ha acercado a sus fronteras, lo que es una buena noticia para los pueblos de Palestina, Siria, El Líbano e Irak. Esto en un marco donde varias naciones árabes se han sometido ante la entidad sionista. El Presidente de parlamento iraní, Ali Lariyani criticó esta nefasta realidad al afirmar que “la dependencia de varios Estados islámicos a Israel son un desastre y una mancha de deshonra. La comunidad islámica debe sensibilizarse sobe el destino de Palestina y  mostrar su autoridad en este asunto” concluyó Lariyani centrando en la libertad de Palestina el accionar del Eje de la Resistencia, convertido hoy en la mayor pesadilla para Estados Unidos y sus aliados en Oriente Medio.