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Año IX, 18 de diciembre de 2017

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La lepra es la exclusión

Mauricio Carrasco |Cartas al Director |Jueves 3 de agosto 2017 11:18 hrs.

Este domingo 30 de julio de 2017 el Ministerio de Salud informó a la población la existencia de un caso sospechoso de lepra que afecta a un trabajador haitiano de 28 años, que reside en la comuna de Valdivia, Región de Los Ríos. Esta noticia causó gran interés y preocupación en la opinión pública, ya que desde 1992 que no se registran casos de lepra en Chile, particularmente en Isla de Pascua, y no existen antecedentes que permitan afirmar la existencia de casos anteriores a esta fecha en el territorio continental.

La ignorancia sobre esta enfermedad y su tratamiento, sumado al discurso xenofóbico que caracteriza a los medios de comunicación sensacionalistas que controla la derecha, ha permitido que se instale en Chile la idea de que los inmigrantes latinos y centroamericanos son los responsables de la aparición y el contagio de nuevas enfermedades. De esta manera, han comenzado a pulular y reproducirse comentarios discriminatorios en prensa y redes sociales del tipo: “los inmigrantes traen enfermedades”, “eso pasa cuando dejamos entrar a cualquier persona” o “los inmigrantes traen puras desgracias al país, mejor que se vayan”.

Dicho discurso, no solo indica a ciertas personas como las culpables de que nuestra sociedad contraiga determinados males, sino que también invisibiliza las condiciones sociales y económicas en las que viven muchos de los migrantes latinos y centroamericanos en Chile. Como es sabido, estos inmigrantes al arribar al país, tienen que enfrentar varias dificultades: la incertidumbre de llegar a un lugar nuevo, la lejanía de sus seres queridos, el desarraigo de sus costumbres, el desafío de regenerar pertenencia, condiciones de alto hacinamiento, dificultades administrativas y económicas para acceder a trámites que reconozcan su legalidad ( lo cual obligadamente los lleva a situaciones de desprotección en su salud y previsión), precarización y subvaloración de su mano de obra por el Mercado, dificultades en la convivencia vecinal, problemas de interacción por el lenguaje, entre otras. Cuando las condiciones de inmigración son -además- ilegales, las dificultades aumentan exponencialmente, pues las barreras de acceso y permanencia en el país se vuelven aún más duras. Todas estas situaciones configuran un escenario global de vulnerabilidad que es mantenido en el tiempo gracias a la complicidad pasiva de los gobiernos, la clase política y la sociedad civil en general.

Desde el Frente Amplio, creemos que como sociedad tenemos que hacernos cargo de esta situación, implementando una visión integradora desde la educación, la salud, los sistemas previsionales, y sobre todo del territorio y los espacios comunitarios, permitiendo que dialoguen respetuosamente las diferentes lenguas y costumbres de quienes llegan con quienes ya están, en una convivencia que permita el empoderamiento y la dignidad de las personas.

Mientras existan sectores sociales y políticos que acuden a medidas ansiosas e impulsivas de expulsión de inmigrantes o cierre de fronteras, nosotros seguiremos señalando que no basta con imponer filtros disfrazados de evaluaciones sanitarias, ni tampoco de invisibilizar o mucho menos excluir a las personas inmigrantes que vienen a nuestro país a buscar nuevas oportunidades. No podemos seguir ocultando la necesidad de una política transversal de inmigración que incluya instituciones y organizaciones  funcionales, cuyo horizonte se visualice en la inclusión, lo heterogéneo, la participación y la cohesión social. Hay que dar respuesta a derechos básicos de los inmigrantes, como la vivienda, la salud y el trabajo, y potenciar factores sociales protectores como la cohesión social. El ingreso al país debe ser algo que dignifique, que potencie, que permita que las personas puedan desarrollar autonomía, no otra excusa para la explotación y discriminación social.

Una política de inmigración es un deber en el Movimiento Autonomista, pues además de concebir nuestra política desde una perspectiva latinoamericanista, también creemos que la inclusión de inmigrantes a nuestro territorio resulta un acto revolucionario contra el capital, ya que nos plantea el objetivo y la necesidad de avanzar como clase trabajadora, desde la colaboración y la inclusión en la diversidad. La riqueza que producimos debe ser apropiada por todos, independientemente de cual sea nuestro credo, nuestro sexo o nuestro color de piel.

Por ello, el caso de lepra del ciudadano haitiano en Valdivia nos lleva a reflexionar sobre algo mucho más profundo: un sistema social y económico que discrimina y no se hace cargo de las vulneraciones de derechos que promueven las lógicas de acumulación de riquezas y distribución oportunidades.

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