Diario y Radio Uchile

Año IX, 18 de diciembre de 2017

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El ministro Gómez habla/ la Nueva Mayoría en silencio

Pablo Varas |Cartas al Director |Miércoles 27 de septiembre 2017 6:20 hrs.

Señor Director:

El Ministro de Defensa Nacional José Antonio Gómez habla por la Presidenta de la República, así lo debemos entender cuando nadie lo contradice, cuando los militares se sienten amparados y la vocera de gobierno guarda silencio.

Hay entre ellos un evidente pacto de larga data y que se arrastra por años en aquella complicidad que tanto esfuerzo hace la clase política para que nada suceda, y en los pasillos de los regimientos y cuarteles, la calma se acomode como si nada hubiera sucedido….nada.

“Es imposible que exista documentación oculta en las Fuerzas Armadas” José Antonio Gómez. Ministro de Defensa.

Ese segmento privilegiado que sin hacer nada vive mejor que millones de chilenos, de corte clasista, que carga en sus espaldas la responsabilidad de defender a la clase dominante y que sin pudor se entrega a los guardianes del planeta del cual reciben salarios. También deben reconocer que su máximo líder Pinochet, fue un ladrón para quien los generales Jorge Ballerino, Ramón Castro, Gabriel Vergara, Sergio Moreno, Juan Mac-Lean, Eugenio Castillo,  trabajaron de la misma forma que lo hacen los ladrones/estafadores/corruptos que llegaron a las lágrimas un 9 y 10 de julio.

Las FF.AA son mantenidas con un considerable desfile de millones de dólares mientras al interior de sus cuarteles la corrupción generalizada habita silenciosa e impune, sin que el robo/coima/fraude haya jurado a la bandera ni desfile al compás de la marcha de los Nibelungos el 19 de septiembre.

“Las instituciones castrenses actualmente tienen clara conciencia de lo que es la ley y la Constitución” Ministro de Defensa. Gobierno Nueva Mayoría.

Sostener que AHORA los militares tienen conciencia de lo que es la ley, es ver al Ministro Gómez parado en una precaria tabla del conocimiento de la historia de Chile, todo el largo historial de masacres obreras con más muertos que la guerra del Pacífico serían causal de la ignorancia y la falta de conocimiento de los uniformados. Decir en público que los militares AHORA saben lo que es una Constitución, es agredir a todo un largo pasado de hombres que lucharon por conquistar derechos fundamentales y hacer un país alejado de la desigualdad y la pobreza.

Las FF.AA si conocen la Ley, por eso cerraron el Congreso Nacional pasadas algunas horas del golpe y empezaron a gobernar por decretos. Las FF.AA si conocían la Constitución por eso la dejaron sin efecto y rompieron la trayectoria democrática de la patria, que no siendo la mejor, que presentando algunas precariedades, era la que había logrado superar otras crisis, donde también estuvieron involucrados los uniformes.

Los generales y los de más abajo han llegado al desparpajo de pedir que la historia de esta patria entienda el contexto histórico de la violenta ruptura del sistema democrático para explicar a la memoria de Chile, la razón del bombardeo a La Moneda, sabiendo que en su interior estaba un presidente que había sido elegido democráticamente. Sostener que AHORA las FF.AA tienen conciencia de lo que es la ley, es sencillamente hacer tabla rasa de todo lo sucedido entre sept. de 1973-1990.

“Es imposible que exista documentación en las FF.AA hoy día que esté oculta”. Ministro de Defensa.

El Ministro Gómez sabe perfectamente que al interior de las Fuerzas Armadas existe abundante información que posibilitaría acercar la verdad los cientos de casos que aún no se resuelven. No se habla de testigos directos, pero están libros de ingresos a los cuarteles, las fichas que eran completadas al ingresar los detenidos a los cuarteles secretos. Los informes que los médicos realizaban a los detenidos antes y después de haber sido torturados. Las liquidaciones de sueldos de los agentes del Estado dedicados a prácticas terroristas.

Poco digna es la conducta del Ministro de Defensa de un gobierno que elegido en votación, libre y secreta pacta con las Fuerzas Armadas para salvarlos de los tribunales, lavar su imagen ante el pueblo chileno y cumplir lo que el actual bloque en el gobierno se comprometió. Todos en la Nueva Mayoría están al servicio y trabajan para la impunidad a la que llegaron luego de traicionar a sus compañeros caídos.

Cuando un proyecto de ley que propone despojar de sus grados a los que cumplen condena en Punta Peuco, lleva SIETE AÑOS en el congreso guardado, es más que suficiente demostración del abandono de las víctimas y sus familiares que debieron pagar elevados costos que los llevó a vivir en la miseria e hipotecar el futuro para seguir viviendo.

La democracia no es del gusto de las Fuerzas Armadas, queda como ejemplo el bando militar que cierra el Congreso el mismo día del golpe militar. Queda en la foto de siempre el carácter clasista de sus uniformes, ningún hijo de obrero panificador podrá ingresar a sus escuelas ni menos llegar a general. Decretaron ilegal la existencia de sindicatos, encarcelaron y asesinaron a sus dirigentes. Racistas cuando se dieron a la tarea de ir a la caza del hombre en los sectores de nuestros pueblos originarios, mapuches y campesinos fusilados. Asesinos cuando matan al general Prats y su esposa, cuando colocan una bomba en el auto del ex Canciller Orlando Letelier, cuando le dispararon a Bernardo Leigton en una calle de Italia.

Miles de procesos en los tribunales esperan ser cerrados cuando haya la suficiente información para poder dictar condena por delitos horrendos cometidos por los uniformados mientras en Chile no existía Estado de Derecho, en esos largos años del terrorismo de Estado practicado por agentes financiados con dineros de todos los chilenos.  Así operaron por años los militares a su regalado antojo, para hacer que los grupos económicos se apropien de empresas y recursos que eran de todo un pueblo.

El peso de la historia los acusa. Nixon ya no está en la Casa Blanca y Kissinger se mira borroso en el espejo, ya no corre la tinta a borbotones en El Mercurio de Agustín. Su derrota está en la razón que siempre han tenido los que ellos consideraron sus enemigos y vendidos. La justa descripción de sus acciones los coloca en esa esquina en que su victoria pequeña es indigna y miserable. Justo es también dejar establecido que el rol jugado por los militares desde casi los albores de la patria ha estado junto a la clase dominante, a los empresarios y latifundistas, a los dueños de las minas y de los miles de chilenos tratados como esclavos.

El cierre de Punta Peuco no constituye el fin de la historia, sencillamente un paso más en avanzar hacia una sociedad donde los ciudadanos empoderados puedan sentar las bases de un modelo distinto, un proyecto no capitalista de desarrollo, justo y digno. También es importante establecer y dejar meridianamente claro, que el actual alto mando de uniformados, son sencillamente también los voceros de delincuentes y asesinos que están cumpliendo condenas que fueron redactadas en estricto rigor al derecho, y que incluso dejó desconforme a los propios familiares.

No hay ensañamiento ni transgresión en contra de esos criminales que aún deben soñar con sus trajes plomos y bien planchados, mientras los tacos de botas lustradas hacen un coro y se escuchan mientras caminan ufanos entre los largos pasillos de los regimientos.

La precaria democracia se encuentra en este estado, sencillamente porque el sector político corrupto y entregado, no ha llegado a la altura y dignidad que exige la construcción de la historia de Chile cuando ya se transita el tercer milenio.

 

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