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Año IX, 22 de octubre de 2017

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Los caminos que Cataluña evalúa antes de la declaración de independencia

Paula Campos |Lunes 9 de octubre 2017 16:57 hrs.

cataluña

Para este martes está acordado un discurso del presidente catalán ante el parlamento. En la instancia, y según lo declarado hasta última hora, se anunciaría la independencia unilateral de Cataluña. Sin embargo, las presiones empresariales, políticas y de una parte de la población, abren otros caminos: ¿independencia suspendida?, ¿ceder a las pretensiones españolas?, son parte de las opciones que se analizan.

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10.10.2017 puede ser un día que quede grabado en la memoria de españoles y catalanes. Tras el referéndum del 1 de octubre, donde ganó la opción de separarse del resto del país, se han vivido días de tensión política en esa parte del mapa.

El presidente catalán, Carles Puigdemon, ha anunciado que seguirá adelante con el proceso de independencia, aplicando “lo que dice la ley”, en alusión a la ley catalana que prevé una declaración de independencia luego de un referendúm: “La declaración de independencia, que nosotros no llamamos declaración ‘unilateral’ de independencia, está prevista en la ley del referéndum como aplicación de los resultados. Aplicaremos lo que dice la ley”.

El político insistió en sus críticas hacia el gobierno central español, con quien –asegura- no haber tenido contacto en tiempo: “Lo que está pasando en Cataluña es real, les guste o no. Son millones de personas que han votado, que quieren decidir, tenemos que hablar de esto. ¿De qué creen que hemos de hablar? ¿Por qué se piensan que la gente se mueve? La gente no se mueve y hace frente a la violencia policial por una reforma del modelo de financiación. Seamos honestos todos juntos. Tenemos que hablar de Cataluña y no quiere hablar de ello”.

En esa línea, ya estaría preparando los últimos detalles del discurso que daría al Parlament a las 18:00 horas de España. (13:00 en Chile).

Según lo que se ha escrito en la prensa durante estas últimas horas, la declaración de independencia sería con efectos “progresivos” y con la previsión de iniciar un “proceso constituyente” en Cataluña.

En medio de esos preparativos, se sumaron los tomados para resguardar la seguridad en el perímetro, acciones que incluyeron el cierre del Parc de la Ciutadella, que se encuentra frente al edificio del parlamento catalán, de modo tal que solo puedan ingresar diputados y periodistas.

Acto seguido, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) decidió acordar la suspensión de la concentración que habían organizado en apoyo a la declaración de secesión, y limitarla al paseo de Lluís Companys.

Sin embargo, a la fuerza independentista se suma una porción de la población catalana que hace un llamado al diálogo. En una marcha llena de banderas blancas, manifestantes han insistido en la necesidad de que Mariano Rajoy y Puigdemont se sienten a conversar: “Los políticos deberían hacer su trabajo, que es dialogar, y no tratar de imponer sus objetivos políticos cueste lo que cueste”, dijo una mujer entrevistada por la Deutsche Welle.

Esta porción de la población, que se restó de participar del referendúm, asegura que lo fundamental son las negociaciones. Así, Oriol Bartomeus, politólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona explica que “la mayoría de los catalanes quieren permanecer en España, si es fortalecida la autonomía de Cataluña dentro de España y España se transforma realmente en un Estado pluralista”, responsabilizando al gobierno español de no haber querido ver antes esta situación.

Los caminos catalanes

Después del 1-0 marcado en la consulta independentista, el Parlament europeo tiene como primera opción declarar la independencia. De así concretarse, España podría aplicar el artículo 155 de la Constitución, dejando sin efecto el movimiento.

Desde la Unión Europea ya han afirmado que en caso que se concrete la declaración, Cataluña debería solicitar el ingreso, como cualquier país, al grupo político económico, algo que puede ser o no aceptado. El miedo europeo, tal como lo ha confesado Manuel Valls, es que este movimiento independentista sea la base de otros parecidos en distintos países del viejo continente.

Hay un camino intermedio, según explicó el eurodiputado del PdeCat Ramón Tremosa, y es que el presidente Puigdemont declare la independencia, pero la suspenda por un tiempo, siguiendo el modelo de Eslovenia.

“Eslovenia hizo una cosa muy interesante”. “Hizo unas elecciones al Parlamento esloveno con una especie de Junts pel Sí, que sacó mayoría absoluta, intentó negociar con Belgrado, no hubo manera, convocó un referéndum unilateral, lo ganó, y después declaró la independencia y la suspendió durante unos meses con el fin de negociar un referéndum acordado con Belgrado”, dijo el parlamentario.

En el caso esloveno, al cabo de seis meses de negociaciones, donde la otra parte ni se sentó la mesa, “empezaron a caer los reconocimientos internacionales”, recordó Tremosa.

La tercera ruta es finalmente ceder ante las presiones españolas, internacionales y de empresas (las que han anunciado dejar el territorio catalán en caso de que se declare la independencia) y desistir de las intenciones votadas en el referendum. Sin embargo, “si el Gobierno de Puigdemont dice: olvidemos lo de la independencia, entonces tiene un problema. Pues más de dos millones de separatistas no dejarán de manifestarse, al contrario”. El Gobierno catalán podría perder entonces el control sobre la situación. “El movimiento sería en ese caso más pequeño, pero mucho más radical”, sostiene el politólogo de la UAB.