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Año XII, 26 de noviembre de 2020

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Hermógenes Pérez de Arce: “Piñera es una persona que trabaja para sí misma”

El histórico columnista de derecha es crítico de la figura de Sebastián Piñera. Asegura que algunos de los méritos de su gobierno le fueron adjudicados de manera injusta y afirma que la centro derecha está apelando al miedo para aumentar el respaldo del ex mandatario, a quien acusa de ser ignorante y de no ser de derecha. Pérez de Arce cree que José Antonio Kast es una suerte de sucesor de Jaime Guzmán e insiste en que la posibilidad de verlos a ambos en una segunda vuelta es real.

Patricio López

  Martes 24 de octubre 2017 13:15 hrs. 
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El objetivo del que ha dado cuenta José Antonio Kast es cada día más nítido: persuadir al votante de derecha que votará por Piñera por miedo, más que convicción, de que le entregue el voto a su candidatura. Así lo ha mostrado en su franja electoral y en sucesivas declaraciones públicas. Kast tiene aspiraciones serias de disputar una segunda vuelta sin la centro izquierda y ésa ha sido la orientación comunicacional de su campaña.

Hermógenes Pérez de Arce respalda esa visión. El ex columnista de El Mercurio es partidario de Kast y activo integrante de su círculo. Cree que Piñera hizo un mal gobierno, lejos de los principios de la derecha. Para él, el ex mandatario no es alguien que represente los valores del sector y, en ese contexto, ve la emergencia de una carta como Kast con los mejores ojos.

Andrés Allamand dijo que votar por Kast era votar por Guillier, ¿qué podríamos decir respecto a esta afirmación?

Es una muy mala estrategia de parte del comando de Sebastián Piñera, porque lo que están diciendo es que su candidato no es bueno y hay que asustar a la gente para obligarla a votar por él. Los que somos partidarios de José Antonio Kast creemos que es un candidato superior, en términos de que representa a la derecha política, que en esta elección ha tenido poca representación. En términos de probidad es un hombre íntegro. Lo reveló el último evento ENADE, donde tuvo un enorme aplauso de toda la concurrencia. Fue la persona que obtuvo el mayor apoyo de parte de la clase empresarial que estaba reunida ahí. Esto lo estamos viendo a lo largo de todo el país, y creo que no es una buena estrategia de parte del comando de Sebastián Piñera asustar a la gente, obligarla por miedo a votar por un candidato que no le gusta.

En términos sustantivos, ¿qué es lo que diferencia a la candidatura de Kast de la de Sebsatián Piñera? ¿Por qué hay un sector que dice que “aquí sí tenemos una candidatura de derecha”?

En primer lugar porque Sebastián Piñera no es un hombre derecha, nunca lo ha sido. Siempre la derecha ha votado por él un poco obligada por el hecho de que dice que va a ganar. En estas circunstancias se han encontrado con un candidato que representa los ideales de la derecha política, que no vacila en decir que él es de derecha y que tiene una trayectoria impecable en todo sentido y que siempre le ha ido bien en las elecciones que ha participado. Entonces yo creo que eso ha conducido a la preocupación del comando de Piñera frente a esto que, en realidad, no es una amenaza, porque el óptimo para la derecha o para la centro derecha sería que ambos contendientes pasaran a segunda vuelta, y eso es muy posible. Si uno suma los porcentajes que dicen las encuestas que tienen Sebastián Piñera más Kast, podrían perfectamente, si se dividieran por dos de un modo más parejo, pasar a segunda vuelta  y dejar fuera de la elección a la centro izquierda y a la izquierda.

Usted dice “Kast representa los ideales de la derecha”. Pongamos algunos ejemplos en los cuales Kast representa estos ideales que no están siendo recogidos en la candidatura de Sebastián Piñera.

Kast es una persona que defiende el legado del gobierno militar. Eso es muy importante, defiende la verdad histórica. En ese sentido Piñera ha conspirado contra la verdad histórica, porque se ha plegado a la versión de la izquierda y centro izquierda de lo que sucedió en Chile a partir de 1973. Nosotros tenemos una visión completamente distinta. Desgraciadamente la otra versión es la que se ha impuesto generalizadamente en la opinión pública chilena.

¿Incluyendo los partidos de derecha?

Claro, porque están los arrepentidos, acomplejados, los que han pedido perdón. Es gente que ha asumido el relato de la izquierda sobre lo que sucedió en Chile. Nosotros creemos que hay otro relato, que es más verídico y más históricamente exacto y es el que defendemos. José Antonio Kast no tiene inconveniente en hacerlo. Ésa es una diferencia muy importante. Además, en el programa de gobierno, en el orden valórico, Sebastián Piñera hace múltiples concesiones. En este momento está en conversaciones con el Movilh y José Antonio Kast en esa materia ha sido clarísimo. Es contrario al matrimonio homosexual, al aborto, y ha señalado que una de las primeras medidas que tomaría como presidente sería derogar la ley de aborto, porque es un valor muy importante desde el punto de vista valórico para la derecha chilena.

Hablemos del legado de lo que usted llama “el gobierno militar” y que nosotros llamamos dictadura.  Es un periodo de la historia en el cual se da un golpe contra un gobierno socialista. El periodo de Pinochet transcurre durante la Guerra Fría, luego de eso ha habido gobiernos de distinto signo y nos encontramos con que el legado de Pinochet aterriza ahora en otro siglo, en otras circunstancias de la historia del país y del planeta. ¿Qué representa hoy, en el Chile y mundo del 2017, lo que usted llama el “legado del gobierno militar”?

De partida, por sus frutos los conoceréis. El Gobierno Militar recogió un país que estaba en ruinas, dividido, amenazado de guerra civil. Ese país, que además iba a la zaga de los países subdesarrollados del Tercer Mundo, terminó después de 16 años de gobierno militar siendo el país que más progresaba en América Latina, llegando a una democracia estable como ha sido la que hemos tenido durante los últimos 20 años, que se debe a la Constitución que impulsó ese gobierno y que aprobó el pueblo de Chile en 1980. Bill Clinton decía en 1991 que Chile era la joya más valiosa de la corona latinoamericana. El país en ruinas fue transformado en eso, eso es un legado. Político, económico e ideológico. Defendió los principios de la sociedad libre, de la economía de mercado, y resultó que todos esos principios triunfaron en el resto del mundo. Chile fue casi un precursor en ese sentido. Ese legado creemos que hay que defenderlo y en cierto modo fue respetado por los gobiernos de la Concertación. Ahora ha venido a ser un poco retroexcavado por el gobierno de la Nueva Mayoría. Pero el legado es tan valioso que por eso subsistieron en esos gobiernos iniciativas como la previsión privada, las AFP, las isapres, lo mismo en educación… la creación de universidades que posibilitó el gobierno de Pinochet. Recordemos que en 1981 se consagró que cualquier persona podía fundar una universidad con solo llevar los estatutos al ministerio de Educación. Eso significó un aumento explosivo de la educación superior en Chile porque mucha gente tuvo acceso a ese nivel que antes era privilegio de unos pocos. Ese legado hay que defenderlo.

Hace pocos días José Antonio Kast dijo “no creo ni en un Estado grande ni en un Estado chico, sino en un Estado mínimo”. ¿Qué significaría para usted esa afirmación?

La base de la sociedad libre está en que el Estado sea pequeño y eficiente. Es casi una condición para que sea eficiente que sea pequeño, porque donde el Estado aumenta de tamaño vemos que surgen una serie de intereses que son de la naturaleza humana, en que las personas tratan de aprovecharse en beneficio propio de esa situación, entonces llegamos a un estado de ineficiencia en muchos aspectos, porque no están los incentivos correctos. El incentivo correcto es el que conduce a que la persona busque su propio interés pero al mismo tiempo favorezca el interés general, y sea eficiente y productiva, y en el Estado lo que se produce es que los funcionarios tratan de maximizar su propio interés, que es el de ganar su remuneración con el menor esfuerzo posible, pero los interesados, que son los ciudadanos, reciben un servicio malo o deficiente.

El orden internacional le ha entregado a los Estados la responsabilidad de ser los garantes de derechos. Con el tamaño del Estado en que ustedes están pensando, ¿puede efectivamente ese Estado ser garante de derechos? ¿Cómo se resuelve esta aparente contradicción?

El Estado tiene entre sus misiones fundamentales garantizar los derechos de las personas, obviamente. Esas son las funciones propias del Estado, y nosotros creemos que eso debe hacerlo el Estado, con autoridad y de forma eficiente. El Estado en Chile ha abandonado sus deberes y tenemos en La Araucanía un estado de anarquía total. Pocos se acuerdan de que en 1990 no existía el conflicto mapcuche. Todos dicen que este es un conflicto ancestral. ¿Cómo va a ser ancestral si en 1990 no existía?

¿Qué pasó ahí, según usted?

El Estado intervino y estableció incentivos perversos, como decirle a la gente implícitamente “si usted se toma por la fuerza una propiedad, nosotros se la vamos a dar gratuitamente”. Eso ha producido un estado explosivo de violencia mediante el cual la gente ese apropia de tierras porque sabe que se las van a ceder gratuitamente. En 1990 eso no existía. La única región donde ganó el Sí en el plebiscito del 88′, fue en La Araucanía, porque la gente estaba contenta.

 

La representación de la Derecha

Se supone que durante la década del 80′ se creó un partido a imagen y semejanza del legado de Pinochet, que era la Unión Demócrata Independiente. Ahí estaba José Antonio Kast y ya no está. Usted tuvo cercanía con la UDI, y ya no la tiene. Otros se han ido también. ¿Qué pasó con la UDI en relación a eso, que era uno de sus objetivos fundacionales?

Perdió de vista los principios y la verdad histórica. Empezaron a declararse, empezando por Joaquín Lavín en 2005, cuando dijo que estaba arrepentido de haber apoyado el gobierno militar y empezó a hablar de los atropellos a los derechos humanos, que es una consigna de la izquierda. Hizo suyo el mensaje principal del adversario. En seguida surgió una figura que venía de la oposición al gobierno militar, que era Sebastián Piñera, y todos se alinearon con él, y ése es un hombre critico del gobierno militar. Yo creo que más por ignorancia que por otra cosa, porque Sebastián Piñera es muy ignorante en materia histórica. Él sostiene que Abel mató a Adán, por ejemplo. No sabe ni siquiera historia sagrada, menos sabe historia de Chile. Él cree todas estas consignas de violaciones a los derechos humanos, cuando la DC fue el partido que encabezó la petición a los militares, porque había una situación en el país en que era inminente que la izquierda se iba a apoderar del gobierno por la fuerza.

Si Piñera es ignorante, si proviene del tronco DC, y sin embargo se convierte en el líder máximo del sector, algo habrá de pasar en el sector para que algo así suceda. ¿Qué ocurre con la derecha que termina erigiendo a alguien que, según su opinión, no tiene ni las condiciones de cultura general ni tiene un matriz ideológica que corresponda a lo que el sector debe representar?

Piñera es un gran partidario de Sebastián Piñera. Es un hombre muy eficaz en esa materia, aprovecha todo para beneficio de sí mismo. Acabo de leer el mensaje que le mandó a Macri. Está aprovechando a Macri para hacerse campaña él. Dice: “felicitaciones porque en Argentina vendrán tiempos mejores”. Le asigna su propio lema a Macri y con eso cosecha él. Eso es propio de su personalidad. Es una persona que trabaja para sí misma y que no le importan los medios para conseguirlo. Él ha triunfado y ganó la elección de 2009 y desde entonces ha creado la imagen de que él es la única posibilidad de triunfo para la derecha y la derecha ha renunciado a todos sus principios creyendo que con eso gana poder y puestos en el gobierno. Nosotros estamos en contra de eso, creemos que hay que defender los principios, los valores, la verdad.

La UDI deploraba a Sebastián Piñera durante la década del 90 y ahora es su principal defensora…

Sebastián Piñera hizo lo posible por destruir a la UDI durante toda su vida política en RN. Recordemos el episodio de la Gemita Bueno, que a la UDI le costó carísimo y que era completamente falso. Eso se originó con un llamado de Piñera desde el sur a la oficina de Allamand para que aprovecharan esta denuncia de la Pía Guzmán que resultó completamente falsa, pero era para destruir a la UDI. Y dejaron a Lavin a medio morir saltando, que en ese momento era el futuro Presidente de Chile. Con esta trama desprestigiaron la figura de la UDI y de Lavín, que era el futuro triunfador y en eso estuvo Piñera.

¿Qué le pareció el primer gobierno de Piñera?

Fue un mal gobierno. Su principal atributo, que fue crear empleos, no se lo debió a sus propias políticas, sino que al impulso que le dio Andrés Velasco a la economía. No tiene precedentes en la historia de Chile, eso no se repite hoy porque nadie lo dice, pero Andrés Velasco aumentó el gasto público, de un año a otro, en 16,5%. Aumentó la inversión pública en 2009 en 21,5%, sin precedentes. No ha habido antes ni después un ministro de Hacienda que haya hecho un esfuerzo fiscal de esa índole, que le dio un impulso a la economía tan grande que en 2010 se crearon 500 mil empleos. La mitad del millón de empleos los creó Andrés Velasco.

Eso quiere decir que Piñera se adjudica méritos que no son propios.

Obvio, el gobierno de él terminó disminuyendo la inversión pública. Ahora critican el gobierno de Bachelet por haber aumentado la deuda pública, critica que comparto, pero Piñera también la aumentó en 50% en relación al PIB. Era el 8% del producto y la dejó en 12%. Y gozó de una circunstancia externa muy favorable porque el cobre llegó a 4 dolares por libra en su gobierno. Eso fue lo que le permitió acomodar este enorme impulso del gasto público de Velasco y presentar buenas cifras de crecimiento, pero no se debió a sus políticas. Él subió impuestos, creó ministerios, aumentó el tamaño del Estado, hizo todo lo contrario a lo que debería hacer un gobernante de derecha.

Hay quienes temen que si a Kast le va demasiado bien, y se convierte en un fenómeno perdurable en la política chilena, pudiera ocupar el lugar que ocupan otros dirigentes políticos en el mundo, como por ejemplo Marine Le Pen, con sus políticas contrarias a la inmigración o discriminadoras a determinados sectores de la sociedad. ¿Qué podría decir usted frente a esos temores que se plantean?

No es motivo de preocupación, sino que de satisfacción. Es el primer político que dice que es de derecha. Yo no conozco a ninguno que se atreva a decirlo. Siempre hablan de centro derecha, para tratar de borrar lo de derecha. Han renunciado a sus propias ideas. Hay un libro de Allamand, “La Salida”, en que dice que la receta para Chile es asumir el legado de Aylwin, que era un hombre de centro izquierda. O sea, la derecha ha perdido completamente el norte y ahora lo que ha sucedido es que ha surgido una figura de derecha. Gústele o no a la gente, ha surgido esta figura, que no existía desde Jaime Guzmán. Eso es muy importante para el futuro, pase lo que pase ahora. Yo creo que hay una buena posibilidad de que Piñera y Kast pasen a segunda vuelta, si se distribuyen bien los votos, si la gente de derecha pierde la obnubilación en que está para sacar a la Nueva Mayoría y deja de votar a Piñera por miedo, si la gente vota por principios nos va a ir mejor, porque vamos a eliminar a la Nueva Mayoría en primera vuelta. Eso estamos viviendo hoy y yo creo que tiene una proyección a futuro.