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Año IX, 18 de noviembre de 2017

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Encuesta revela preocupación de chilenos por segregación en sistema de educación y salud

Francisco Velásquez |Miércoles 25 de octubre 2017 19:31 hrs.

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La encuesta revela la inquietud de los chilenos por incorporar una mirada integrativa en la educación pública y el miedo que existe por la falta de previsión, acceso y atención a la salud. Por otra parte, el sondeo demostró que la participación ciudadana está desarrollándose en la web, dejando atrás las formas colectivas y presenciales de desarrollo comunitario y ciudadano.

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Esta mañana se dio a conocer el resultado de la encuesta “chilenas y chilenos hoy, descifrando los prejuicios complejizando la discusión”, elaborada por Espacio Público e Ipso. El instrumento indagó en la percepción ciudadana respecto a salud, educación, seguridad ciudadana, participación, segregación social y corrupción.

Algunos de los datos más relevantes en este sondeo ciudadano que se realizó en Santiago, Valparaíso, Antofagasta y Concepción, tiene que ver con la percepción sobre los avances en el desarrollo de la educación en Chile visto como política pública.

En este sentido, un 52 por ciento dice que sí considera que hay avances y se siente conforme con la educación que recibe. Sin embargo, los encuestados demuestran que ha aumentado la preocupación por la incorporación de drogas y bullying en los establecimientos educacionales.

Según plantea el cientista político, Cristobal Bellolio “esta encuesta dice que lo que quieren los chilenos es un país menos segregado y que están dispuestos a que sus hijos se mezclen con diferentes clases sociales en un ambiente diverso. La pregunta que cabe es ¿si los chilenos están siendo honestos cuando plantean esto?

El investigador dice que existe una tensión entre el resultado que busca poner fin a la segregación y la preocupación por la droga y el bullyn en el colegio, ya que “la idea de que no existan drogas, alcohol, ni bullying hace referencia  a aspectos disciplinarios y esos elementos son los que usan los padres y apoderados como justificación para segregar, ya que cambian a sus hijos de colegio,  evitando estos factores y dando paso al copago como alternativa de mantener esta diferenciación”.

Los encuestados pusieron el tema educación en cuarto lugar después de seguridad ciudadana, salud y trabajo, dentro de las prioridades a resolver en términos de políticas públicas. Esto deja de manifiesto que los chilenos piensan que el avance en esta materia es suficiente, aun cuando todo lo que se ha discutido en este tema es sobre financiamiento y las disputas por la calidad de la educación, que siguen siendo un área de segunda línea.

Otro de los puntos que se ha tomado la agenda pública es la salud, área que dentro de la discusión de presupuesto figura como una de las principales prioridades. En la encuesta, se demostró que para los ciudadanos la máxima preocupación en esta materia pasa por la inseguridad sobre el acceso a la atención, por los costos que esto reporta y la estructura público – privada que funciona en nuestro país.

Asimismo, la inquietud de los ciudadanos pasa por la cobertura, ya que solo un 17 por ciento de los chilenos tiene acceso a la previsión privada y la mayoría se encuentra cotizando en Fonasa, lo que en términos de atención genera una segregación entre los que deben atenderse en hospitales públicos y los que pueden acceder a clínicas privadas. El problema que se identifica en este sentido es que como los hospitales públicos no cuentan con la infraestructura adecuada para atender a la mayoría de los chilenos, estos deben asumir grandes deudas para acceder a la salud privada.

Por otra parte, un 61 por ciento de los encuestados especificaron que la forma de participación que utilizan son las redes sociales, es decir estas plataformas son su principal canal de manifestación.

En este sentido, la encuesta revela que del universo de entrevistados, un 30 por ciento no participa en política, ni tiene interés en pertenecer a organizaciones de este estilo. Sin embargo, esto cambia cuando el conflicto afecta directamente a su barrio o su círculo cercano.

Ernesto Águila, analista político, explica que la encuesta muestra que en términos de participación política, en general las personas eligen el modo de participación que son más bien individuales que colectivas y dentro de esas formas de acción están las redes sociales, que tiene un fuerte componente individual y aparecen como menos convocantes a organizaciones sociales y políticas, espacio en que se canalizaban las posiciones colectivas. “Hay que integrar las redes sociales como nuevas formas de participación, pero creo que en la formación de comunidad política el cara a cara sigue siendo fundamental”, dijo.

“El modelo en algún sentido tiene éxito en que las personas perciben que su acción y la eficacia de su acción está más vinculado a su condición de consumidor que de ciudadano y, por lo tanto, concibe métodos de acción que son más individuales y que se mueven más en el ámbito privado y en ese podría incluir la acción de las redes sociales. Esto refiere a reparar las cosas, una lógica de consumo más que de derecho y ciudadanía”, plantea el investigador.

Finalmente, uno de los indicadores que emergieron en esta encuesta es la percepción de rechazo a la colusión y corrupción de los políticos y empresarios. Sin embargo, los encuestados, al ser consultados en este tema,  un 30 por ciento dice que aunque sepa que su candidato es corrupto igualmente le entregaría su voto. Una contradicción que surge como evidencia de la situación política y social en la que se encuentra nuestra sociedad, a menos de un mes de las elecciones presidenciales.