Diario y Radio Uchile

Año X, 18 de enero de 2018

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Sergio Espejo: “La DC no va a desaparecer, pero perderá toda relevancia”

El diputado ex militante demócrata cristiano, analizó la renuncia de 31 militantes, encabezados por Mariana Aylwin y aseguró que este hecho devela “la incapacidad de dialogo que existe hoy en el partido”.

P. López y C. Medrano

  Lunes 8 de enero 2018 18:17 hrs.
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“En la Democracia Cristiana se terminó por matar las ideas y reemplazarlas por un esfuerzo cotidiano de mantener el poder”, aseguró el diputado y ex integrante de la DC, Sergio Espejo, luego de concretada la renuncia de 31 militantes al partido encabezados por Mariana Aylwin.

En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, Espejo señaló que “la DC al igual que la Centro Izquierda, perdió la capacidad de dialogar y de construir proyectos colectivos”, a diferencia, a su juicio, de la Derecha donde primó la unidad.

Respecto de la crisis que enfrente en la actualidad la DC, el parlamentario señaló que es diferente de otras etapas debido a que se ha perdido “la voluntad de trabajar unidos”.

¿Por qué la DC ha llegado a este punto?

La DC, al igual que la centro izquierda, perdió la capacidad de dialogar y de construir proyectos colectivos y ese es un punto fundamental a la hora de evaluar la eficacia de un proyecto político. La Derecha, luego de una historia de enfrentamientos, pudo actuar con un grado de unidad que le dio el resultado que se vio. Lo que le ocurrió a la Centro Izquierda es exactamente lo contrario, una proliferación de caudillismos, puro cálculo electoral, dificultad de diálogo y eso va matando los proyectos políticos. En el caso de la DC, se terminaron matando sus ideas y se reemplazó, por un esfuerzo cotidiano de mantener el poder, así los ciudadanos no siguen a nadie.

¿Cuál es la diferencia respecto de otras crisis?

Es normal, creo yo, en la historia de cualquier partido, que se tengan diferencias internas, es parte de la historia y por supuesto también en la DC. El elemento diferenciador es la voluntad de continuar trabajando unidos, el entender que esto es un debate y que finalmente, cuando se zanje la diferencia, las minorías respaldarán a las mayorías, eso hace rato no ocurre acá. Lo que ocurrió en la campaña, el abandono a Carolina Goic, es calcado a lo que ocurrió cuando Claudio Orrego fue candidato en primarias;  y esto es parte del asesinato de líderes que se ha dado en la Democracia Cristiana. Es tal la intensidad de este debate, que es imposible saber lo que piensa la DC en cualquier tema. Es normal que haya diferentes posiciones pero debe existir la voluntad de zanjar esas diferencias.

Lo que se ha visto en la DC es que han tenido en todos los temas dos posiciones contrapuestas

Dos ejemplos. En materia de reforma previsional es imposible que  haya una sola alternativa por la complejidad del problema, cuando hablamos de temas valóricos es natural que haya diferentes posturas. El problema es que, cuando hay diferencias sistemáticas,  se opta por no resolver y empatar con descalificaciones internas o derivar todos los problemas al Tribunal Supremo, lo que usted tiene es una estructura que administra una cuota de administración electoral, que no va a desaparecer, pero que perdió toda relevancia. La pregunta es quién o quiénes y desde dónde optarán por representar al centro político e impedir que ese centro político se fidelice con el electorado de centro derecha.

Se dice que el grupo que abandonó el partido es minoritario ¿Qué podría decir al respecto?

Aquí hay a lo menos dos niveles, lo primero, que la renuncia de estos militantes me parece nada nuevo bajo el Sol. Varias personas me señalaron que esperarían al fin de la primera vuelta para renunciar, otros en otras fechas. Este es un desangramiento por goteo, no se acaba la DC, pero lo que le digo es más profundo,  es la capacidad de un partido de abrazar causas y representar. Se ha tendido a la caricatura, nos hemos hecho eco de las fake news, Mariana Aylwin era consejera regional, Pedro García fue candidato a diputado, entonces, más allá de los aciertos o desaciertos de este grupo, creo que quienes hemos querido lo que representa la DC, tenemos que ser claros con nuestras convicciones. Ellos al final del día están haciendo un planteamiento legítimo, respecto de la incapacidad de dialogar al interior de la Democracia Cristiana. El PPD tuvo un retroceso brutal en la Cámara de Diputados, el Partido Radical no levanta cabeza haga lo que haga, el PS sobrevive porque es una federación de partidos, pero todos sufren los mismos problemas de identidad, una especie de culpa por lo hecho durante la Concertación y que se repite ahora con el Frente Amplio. En vez de hacer la autocrítica y construir una alternativa, se busca correr y esconderse bajo las faldas del Frente Amplio, yo creo que no es esa la solución y en el caso de la DC me parece una etapa terminal, no en términos de la existencia del partido, sino que de su relevancia y capacidad de conducir.

¿Qué reflexión podríamos hacer acerca del Centro político?

Es una pregunta con la que me estoy dando cabezazos. He releído un viejo texto de un cientista político italiano y la primera reflexión de él es que, más allá del intento por decir que se acabaron la derecha y la izquierda, siempre emergen. Es típico que en etapas de cierta ambigüedad estas diferencias tienden a hacerse borrosas. La mayoría de las candidaturas tratan de esconder quiénes son, ahora, el centro político o los centros políticos, han tenido dos formas de expresión. La primera, una suerte de centro pragmático que se instala buscando mediaciones y que funciona como una suerte de bisagra y que siendo minoría logra equilibrar la balanza, el otro, es un centro ideológico que se plantea como una tercera vía, hoy, todas esas categorías están en cuestionamiento y no para desaparecer, sino que para reformularse. Como resultado de lo que hicimos durante los años 90, una gran cantidad de chilenos alcanzó niveles de ingreso muy superiores a la que tuvieron sus padres, pero en ese proceso es evidente que se fueron generando un conjunto de inseguridades. Toda esta gente, que se ha sacado la mugre para dar educación a sus hijos, que pagaron la educación particular subvencionada, que se endeudaron por la educación superior, aquellos que cotizan para su jubilación, todas estas familias que han visto avances ven al mismo tiempo riesgos que son vitales para el desarrollo de su proyecto de vida. Ellos no se ubican, ni en la lógica de retroceso de derechos sociales, ni tampoco en la lógica refundacional. Es en ese entorno donde se ubica un electorado que apunta hacia el centro político. En esta última elección, la respuesta a sus necesidades la encontraron en la candidatura de Sebastián Piñera.

Entonces usted adhiere a la tesis que señala que un gran número del electorado de centro votó por Sebastián Piñera.

Completamente, no solo de centro, sino que se calcula que un cuarto de la votación de Beatriz Sánchez se fue con Sebastián Piñera. El problema ya no es solo recuperar ese electorado, sino que derechamente se instalen al otro lado de la vereda por un tiempo más largo.

“En la Democracia Cristiana se terminó por matar las ideas y reemplazarlas por un esfuerzo cotidiano de mantener el poder”, aseguró el diputado y ex integrante de la DC, Sergio Espejo, luego de concretada la renuncia de 31 militantes al partido encabezados por Mariana Aylwin.

En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, Espejo señaló que “la DC al igual que la Centro Izquierda, perdió la capacidad de dialogar y de construir proyectos colectivos”, a diferencia, a su juicio, de la Derecha donde primó la unidad.

Respecto de la crisis que enfrente en la actualidad la DC, el parlamentario señaló que es diferente de otras etapas debido a que se ha perdido “la voluntad de trabajar unidos”.

¿Por qué la DC ha llegado a este punto?

La DC, al igual que la centro izquierda, perdió la capacidad de dialogar y de construir proyectos colectivos y ese es un punto fundamental a la hora de evaluar la eficacia de un proyecto político. La Derecha, luego de una historia de enfrentamientos, pudo actuar con un grado de unidad que le dio el resultado que se vio. Lo que le ocurrió a la Centro Izquierda es exactamente lo contrario, una proliferación de caudillismos, puro cálculo electoral, dificultad de diálogo y eso va matando los proyectos políticos. En el caso de la DC, se terminaron matando sus ideas y se reemplazó, por un esfuerzo cotidiano de mantener el poder, así los ciudadanos no siguen a nadie.

¿Cuál es la diferencia respecto de otras crisis?

Es normal, creo yo, en la historia de cualquier partido, que se tengan diferencias internas, es parte de la historia y por supuesto también en la DC. El elemento diferenciador es la voluntad de continuar trabajando unidos, el entender que esto es un debate y que finalmente, cuando se zanje la diferencia, las minorías respaldarán a las mayorías, eso hace rato no ocurre acá. Lo que ocurrió en la campaña, el abandono a Carolina Goic, es calcado a lo que ocurrió cuando Claudio Orrego fue candidato en primarias;  y esto es parte del asesinato de líderes que se ha dado en la Democracia Cristiana. Es tal la intensidad de este debate, que es imposible saber lo que piensa la DC en cualquier tema. Es normal que haya diferentes posiciones pero debe existir la voluntad de zanjar esas diferencias.

Lo que se ha visto en la DC es que han tenido en todos los temas dos posiciones contrapuestas

Dos ejemplos. En materia de reforma previsional es imposible que  haya una sola alternativa por la complejidad del problema, cuando hablamos de temas valóricos es natural que haya diferentes posturas. El problema es que, cuando hay diferencias sistemáticas,  se opta por no resolver y empatar con descalificaciones internas o derivar todos los problemas al Tribunal Supremo, lo que usted tiene es una estructura que administra una cuota de administración electoral, que no va a desaparecer, pero que perdió toda relevancia. La pregunta es quién o quiénes y desde dónde optarán por representar al centro político e impedir que ese centro político se fidelice con el electorado de centro derecha.

Se dice que el grupo que abandonó el partido es minoritario ¿Qué podría decir al respecto?

Aquí hay a lo menos dos niveles, lo primero, que la renuncia de estos militantes me parece nada nuevo bajo el Sol. Varias personas me señalaron que esperarían al fin de la primera vuelta para renunciar, otros en otras fechas. Este es un desangramiento por goteo, no se acaba la DC, pero lo que le digo es más profundo,  es la capacidad de un partido de abrazar causas y representar. Se ha tendido a la caricatura, nos hemos hecho eco de las fake news, Mariana Aylwin era consejera regional, Pedro García fue candidato a diputado, entonces, más allá de los aciertos o desaciertos de este grupo, creo que quienes hemos querido lo que representa la DC, tenemos que ser claros con nuestras convicciones. Ellos al final del día están haciendo un planteamiento legítimo, respecto de la incapacidad de dialogar al interior de la Democracia Cristiana. El PPD tuvo un retroceso brutal en la Cámara de Diputados, el Partido Radical no levanta cabeza haga lo que haga, el PS sobrevive porque es una federación de partidos, pero todos sufren los mismos problemas de identidad, una especie de culpa por lo hecho durante la Concertación y que se repite ahora con el Frente Amplio. En vez de hacer la autocrítica y construir una alternativa, se busca correr y esconderse bajo las faldas del Frente Amplio, yo creo que no es esa la solución y en el caso de la DC me parece una etapa terminal, no en términos de la existencia del partido, sino que de su relevancia y capacidad de conducir.

¿Qué reflexión podríamos hacer acerca del Centro político?

Es una pregunta con la que me estoy dando cabezazos. He releído un viejo texto de un cientista político italiano y la primera reflexión de él es que, más allá del intento por decir que se acabaron la derecha y la izquierda, siempre emergen. Es típico que en etapas de cierta ambigüedad estas diferencias tienden a hacerse borrosas. La mayoría de las candidaturas tratan de esconder quiénes son, ahora, el centro político o los centros políticos, han tenido dos formas de expresión. La primera, una suerte de centro pragmático que se instala buscando mediaciones y que funciona como una suerte de bisagra y que siendo minoría logra equilibrar la balanza, el otro, es un centro ideológico que se plantea como una tercera vía, hoy, todas esas categorías están en cuestionamiento y no para desaparecer, sino que para reformularse. Como resultado de lo que hicimos durante los años 90, una gran cantidad de chilenos alcanzó niveles de ingreso muy superiores a la que tuvieron sus padres, pero en ese proceso es evidente que se fueron generando un conjunto de inseguridades. Toda esta gente, que se ha sacado la mugre para dar educación a sus hijos, que pagaron la educación particular subvencionada, que se endeudaron por la educación superior, aquellos que cotizan para su jubilación, todas estas familias que han visto avances ven al mismo tiempo riesgos que son vitales para el desarrollo de su proyecto de vida. Ellos no se ubican, ni en la lógica de retroceso de derechos sociales, ni tampoco en la lógica refundacional. Es en ese entorno donde se ubica un electorado que apunta hacia el centro político. En esta última elección, la respuesta a sus necesidades la encontraron en la candidatura de Sebastián Piñera.

Entonces usted adhiere a la tesis que señala que un gran número del electorado de centro votó por Sebastián Piñera.

Completamente, no solo de centro, sino que se calcula que un cuarto de la votación de Beatriz Sánchez se fue con Sebastián Piñera. El problema ya no es solo recuperar ese electorado, sino que derechamente se instalen al otro lado de la vereda por un tiempo más largo.