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Año X, 21 de julio de 2018

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Antonio Bentué, teólogo: “Facilitaría que el Papa pidiera perdón por el tema de Barros”

El teólogo le escribió una carta a su ex alumno y actual obispo de Osorno, Juan Barros, pidiéndole que renunciara a su titularidad episcopal antes de la venida del Papa Francisco. Según Bentué, esto haría más fácil borrar las sombras de una iglesia sumamente cuestionada por casos de abusos durante los últimos años. Para Bentué la doctrina del Papa Francisco podría ayudar a marcar un antes y un después en la orientación de la jerarquía eclesial chilena.

Martín Espinoza C

  Martes 9 de enero 2018 19:12 hrs. 
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Antonio Bentué es teólogo hace casi medio siglo. Es catalán de nacimiento, pero reside en Chile prácticamente desde que comenzó su carrera académica. Por sus aulas han pasado un sinnúmero de actuales referentes de la iglesia católica, siendo uno de ellos el mismísimo Obispo de Osorno, Juan Barros Madrid. Es a él a quien le dirigió una carta que se hizo pública hace algunos días.

En la misiva Bentué le escribe a su ex alumno que renuncie a la titularidad episcopal antes de la visita que hará el Papa Francisco a Chile a partir del 15 de enero: “Sé que amas al Papa, como lo has expresado tantas veces, y que amas a la Iglesia de Jesús. Y veo claro que sería un acto de evidente amor al Papa y a la Iglesia el que renunciaras a la titularidad episcopal antes de que él venga”.

El teólogo también explicita en la carta las consecuencias que podría tener la vigencia de Barros como una autoridad episcopal: “le harías así un enorme favor de comunión tanto a él como a nuestra Iglesia. De lo contrario, les harás un daño muy doloroso por ensombrecer esa venida apostólica, especialmente de este Papa, tan querido por toda nuestra gente”.

En ese contexto quisimos hablar de las luces y sombras que tendrá la venida del Papa, sobre todo en un contexto de constantes discusiones valóricas y de casos de abusos al interior de la institución que siguen saliendo a la luz.

¿Qué significado tiene una visita como la del Papa hoy en Chile, un país donde están sobre el debate y en la agenda temas valóricos particularmente importantes?

Yo creo que hay mucha ambigüedad, no en el Papa, sino en el manejo que se ha hecho de esta venida, partiendo por lo económico. Le da una ambigüedad porque todo el mundo de la modernidad funciona así, pero eso le da una cuota mayor de ambigüedad. Los que pagan esta cantidad de dinero son gente que no son de las comunidades cristianas vivas que hay en Chile, que han quedado un poco afuera porque no tienen plata para aportar, entonces los acentos están puestos en las cosas económicas, cuando este Papa tiene como acento principal de su figura y su doctrina precisamente una iglesia pobre par a los pobres.

¿Es contradictorio todo esto con la venida del Papa?

Aparece como contradictorio, con lo que significa este Papa, con su doctrina, con la imagen que se da de que viene a un mundo de lo que es la parafernalia económica, y eso es lo que ha molestado. Yo imagino y creo que esa contradicción se verá en los discursos que él hará, que serán contradictorios con esta figura, porque él tiene la convicción profunda de que la iglesia no tiene que ser una institución de poder, sino de servicio, una encarnación al mundo de la periferia, no del centro.

El otro día conversé con un par de teólogos y me comentaban que, quizás, a esta visita le faltaba un motor, que no se había sabido comunicar bien cuál era el motivo por el cual venía el Papa a Chile.

La elección de Chile y los lugares concretos que eligió tienen que ver con ese motor. En Santiago, dejando de lado su visita a la Universidad Católica -ahí quizás uno hubiera preferido que fuera a visitar a una situación más de movimientos populares-, va a la cárcel de mujeres. Y después Temuco, que es el mundo indígena, un tema profundo. Forma parte de su opción de cómo integrar al mundo indígena, que ha sido el más marginado en la historia de nuestro continente. Habrá problemas, pero es un Papa que afronta esos problemas. En Temuco ciertamente le llegarán los ecos de lo que significa Osorno, y ahí veremos qué capacidad tendrá de hacer una especie de retractación o pedir perdón de las cosas que dijo en relación a esto de los zurdos y el tema del Obispo Barros. El norte lo eligió por un tema de la inmigración y el tema fronterizo. Es un hombre que va en la línea de limar asperezas nacionalistas y eventualmente racistas.

¿Debería pedir perdón el Papa por lo que dijo respecto de la situación del obispo Barros, cuando tildó a sus detractores de “zurdos”?

Una disculpa, porque el perdón es más cuando hay consciencia de una cosa voluntariamente dicha. Yo creo que fue un tema de mal asesoramiento. Estaba mal informado. A un año de esas palabras es obvio que ahí hay una situación. Yo personalmente le pedí al obispo que ojalá renunciara antes de la venida del Papa. Eso le facilitaría al Papa esa pedida de perdón eficiente. Si no estuviera Barros es más simple decir “mira, acá hubo un error y me alegro de que el obispo haya renunciado”. Pero él probablemente estará en Temuco, ¿qué papel jugará? Esa ambigüedad se superaría si el obispo renunciara e hiciera ese tremendo favor a la iglesia chilena y al pueblo.

¿Qué lo motivó a escribir la carta solicitándole la renuncia a Barros?

En el tema de Karadima yo no me meto si por acción u omisión se ha involucrado en todo el tema de la pedofilia, pero objetivamente hay tres víctimas que unánimemente coinciden en que él no era ajeno a eso. Eso le ha hecho un daño enrome a la iglesia chilena, sea la verdad o no que él sabía o no sabía. El problema está ahí, si no es verdad es aún más meritorio que renuncie. El tema se ha agudizado en Osorno porque la comunidad reaccionó, pero hay un tema en Talca y en Linares con sus obispos en donde el tema también es inherente. Es un problema que se mantendrá en Chile aunque muriera Karadima. Se pagan las consecuencias del mal criterio en el nombramiento de obispos que hubo por parte del cardenal Sodano, cuando fue nuncio, que es el responsable de este mal nombramiento de obispos en Chile.

¿La renuncia de Barros es algo imprescindible para esta “limpieza” que se podría llevar a cabo en la iglesia?

El obispo Enrique Alvear, un obispo que fue de San Felipe, es el único que, por otras razones, renunció a la titularidad episcopal y se vino a Santiago a ser obispo auxiliar a las órdenes del Cardenal Silva Henríquez. Es el único caso de alguien que renunció a la titularidad para bajar a un nivel de auxiliar. Algo así deberían hacer estos obispos. Algo que no marque que son ellos quienes dirigen la diócesis.

¿Al Papa le van a llegar los coletazos de lo de Osorno en su visita a Temuco?

Yo creo que sí. Uno sabe, por cosas que a uno le dicen, que parece que hay grupos que van a Santiago, que prefieren manifestarse en su llegada a la capital y probablemente habrá elementos de ese tipo que se harán sentir. No podrá pasar piola. La gente está alerta de que existe ese problema. La gente va  a estar atenta a ver cómo se plantea y cómo se resuelve. Desgraciadamente eso puede disminuir lo que puede ser el impacto positivo de la venida del Papa para un cambio de la iglesia chilena y su dirección episcopal.

¿Cómo espera se dé la relación entre la jerarquía eclesial local con el Papa? Da la impresión de que pertenecen a dos corrientes diferentes.

Hay obispos de todo. Hay un grupo de obispos que son de El Bosque, nombrados de Karadima. Unos más explícitos y otros vinculados. Se sabe que la intención de Sodano en su época era que en el episcopado chileno tuvieran todos una onda de El Bosque. Cuando hubo problemas se paró la racha. En ese sentido no hay mal que por bien no venga. Gracias a eso se paró el criterio de poner obispos de la onda de El Bosque. Después, de hecho, han sido nombrados obispos de una perspectiva diferente. Ahora, el episcopado está dividido. Eso todo el mundo lo sabe. Lo que se sabe a nivel del Vaticano en general, ocurre acá a nivel del episcopado en particular, esa especie de enfrentamiento interno que en algunos temas es mayor y en otros, menor. El Papa tiene ese tema en El Vaticano. No le resulta raro que eso también ocurra a nivel del episcopado de Chile. Él tendrá que aportar en su línea, que no es la de todo el episcopado. Por ejemplo el tema de la pobreza y de los pobres. Hay obispos que juegan con la plata, y juega fuerte con la plata, igual que en El Vaticano, y obviamente que la onda del Papa es otra. Por eso es importante el nombramiento mismo de los obispos, que sean gente que va en la línea de lo que él quiere.

¿Se está avanzando en esa línea? ¿Se está renovando?

Sí, yo creo que él va en la línea de pastores que estén insertos en el pueblo. Al menos en los últimos nombramientos, en mayor o menor grado, porque también uno puede decir “es lo que hay”, jaja. Y se saca lo que se puede. El nombramiento de nuevos obispos se verá después de la venida del Papa. Está pendiente el cardenal de Santiago y de Rancagua, por ejemplo. Habrá que ver cuál es la onda para ver si es coherente con que ponga gente que no atornille al revés.

¿La iglesia chilena es una institución que hoy carece de credibilidad?

Ha bajado enormemente. De un 70, 80% que había hace unos 20 años, ahora está alrededor de un 30% de gente que confía en la iglesia y en su conducción. Eso está ahí y se nota desde fuera de la iglesia y dentro de las comunidades. Los obispos lo saben. El tema de la pedofilia, que ha marcado a lo de Karadima, lo de Cristian Precht, obviamente que afecta. Sobre todo porque a veces la iglesia chilena pone el acento marcado en una moral individual a veces medio hipócrita vinculado al tema del aborto, dejando de lado el tema social, que produce muchas más muertes que los abortos. El tema de la inequidad mata más gente que el aborto, objetivamente. Se da la impresión de una moral que señala que si tiene que ver con el sexo, eso se castiga. En cambio cuando tiene que ver con la justicia pasa más piola, cosa que era al revés 20 años atrás, cuando el tema social era lo primero.

Esta baja credibilidad debe tener sus responsables… ¿Juan Pablo II?

El Vaticano es una institución enorme. Hay congregaciones que tiene mucho poder, más o menos independientes del Papa, por eso el fenómeno de Benedicto XVI, que al final renunció y todo el mundo sabe que renunció porque pensó “esto yo no lo puedo arreglar, que venga otro a ver qué puede hacer”. Los obispos en Chile tienen más que ver con el Cardenal Sodano que con el Papa Juan Pablo II. Hay una responsabilidad muy fuerte que ha seguido vigente, por eso es uno de los cardenales que le ha dado problemas serios a este Papa. Fue nuncio acá en Chile en la época de la dictadura, muy favorable a ella, por tanto el tema de Chile él lo ha manejado mucho pensando en la gente que pueda ser disfuncional a lo que es propiamente la democracia.