Diario y Radio U Chile

Año X, 14 de diciembre de 2018

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Presidente Servicio Jesuita a Migrantes: “La visita del Papa no debiera interferir los trámites legislativos”

La opinión de José Tomás Vicuña, SJ, hace alusión a la posibilidad de que la tramitación de la ley de identidad de género se vea interrumpida por la visita papal. Vicuña cree que, como Jefe de otro Estado, no debiera existir ninguna relación entre la visita del Sumo Pontífice y la legislación chilena.

Martín Espinoza C

  Martes 9 de enero 2018 7:28 hrs. 
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El Papa Francisco no ha tenido temor a la hora de pronunciarse en materia de migración, y su discurso ha sido claro, sin espacio para interpretaciones. “Las migraciones no son un peligro, sino un desafío para crecer”, señaló en un discurso a principios de 2017 en la Universidad Estatal de Roma.

Asimismo, fue durante la misa de Navidad, oficiada en la Basílica de San Pedro de Roma, en la que se volvió a pronunciar en respaldo del migrante. “En muchos de los casos esa marcha está cargada de esperanza, cargada de futuro; en muchos otros, esa marcha tiene solo un nombre: sobrevivencia”, dijo en aquella ocasión.  Además, agregó que el fenómeno de la migración “nos invita a hacernos centinelas de tantos que han sucumbido bajo el peso de esa desolación que nace al encontrar tantas puertas cerradas”, e hizo un llamado a los creyentes a desterrar la “indiferencia” y a conceder “hospitalidad” y “ternura”.

En un contexto en el que Chile también vive un fenómeno migratorio todo indica que el Sumo Pontífice ocupará espacio en sus discursos para abordar el tema.

La migración ha sido un tema recurrente dentro de los discursos papales de los últimos años, ¿por qué?

Él mismo lo ha llamado como la mayor crisis humanitaria después de la II Guerra Mundial. Es un tema importante porque es un tema a nivel global, no es que solo se esté dando en Europa o en América Latina. Es un fenómeno milenario también, la migración siempre ha existido, pero hoy estamos más conscientes de las dificultades y la negación de derechos que viven los migrantes. Ante eso el Papa ve que acá hay un asunto a contrarrestar, y su primer viaje fuera de Roma fue a Lampedusa, la isla donde llegan sobre todo migrantes del norte de África. Eso muestra una señal política. Creó un dicasterio, que es como una suerte de ministerio de El Vaticano, específicamente para el desarrollo de la justicia social y ha sido un tema recurrente también por las jornadas mundiales de migración y refugiados que hay en El Vaticano. Él no solo quiere hacer algo comunicacional, sino que también tomar cartas en el asunto con medidas concretas.

¿Qué tipo de medidas podría impulsar El Vaticano respecto de esta materia?

Desde orientaciones pastorales para las iglesias. Hoy ha sido muy evidente que el Papa se ha convertido en un actor político importante. En ese contexto él puede tener diálogos con presidentes y con instituciones a nivel mundial. Él quizás no va decir las medidas concretas para cada país, porque no le compete, pero sí dar orientaciones y las orientaciones claves para él se resumen en cuatro verbos: promover, integrar, acoger y proteger. Promover la cultura del encuentro, proteger garantizando los derechos humanos, integrar, para evitar uno de los grandes peligros que es crear ghettos de migrantes a nivel de barrios, de empresas, educacional…

¿Cómo aterrizar este discurso respecto de la migración a la realidad chilena?

Por ejemplo, en el contexto de “proteger”, hacer una ley de migración con enfoque de derechos humanos. Estuvo antes el proyecto de Sebastián Piñera, está ahora el de Michelle Bachelet, y ninguno de los dos tiene un enfoque de derechos humanos. Hay que distinguir ahí: no es buscar beneficios par los migrantes, sino que considerarlos seres humanos que merecen igual dignidad que cualquier otra persona en el mundo. “Integrar” estará dado por políticas a nivel educacional, de vivienda, de comunidades. Generar una perspectiva intercultural. “Acoger” es justamente escuchar. El gran peligro de hoy es generarse opinión sin siquiera conocer a personas. Nos generamos opiniones en base a dichos. Chile no es ni el primer ni el último país que genera rechazo hacia la migración, pero por otro lado no tenemos estructuras desde la política pública que generen encuentros.

Se anunció en estos días que es posible que se postergue la votación del proyecto de ley de identidad de género para evitar herir sensibilidades durante la visita papal. ¿Qué te parecería que eso llegara a suceder?

Yo creo que Chile, al ser un Estado laico, debe hacer una distinción entre lo que es la materia legislativa y la visita o influencia que podría tener el Papa o la iglesia católica para esa materia. Quizás esa fue una opinión, nada dice que vaya a garantizarse eso. El Papa, si bien puede tener una opinión, nunca ha determinado qué políticas públicas se tienen que legislar en cada país. En términos legislativos el Papa no se mete porque él es un Jefe de Estado y su visita no debiera interferir los trámites.

Fidel Espinoza dijo que no estaba dispuesto a tocar temas sensibles para la iglesia por mientras que dura la visita. ¿Corresponde eso para un Estado laico?

Esa es la opinión de Fidel Espinoza. Más allá de si corresponde o no, hay que tener en cuenta que el Papa en materia legislativa, al ser un Jefe de Estado, no se va a meter en lo que se tenga que legislar. Él va a tener una opinión, como cualquier persona, pero no va a llegar a decir si se tiene que legislar o no. En un Estado laico no debiera haber superposición de temas.

De todas formas el Papa se ha manifestado distante respecto de temas vinculados a lo que ha denominado como “ideología de género”. Hace un tiempo se mostró en contra de que se enseñara en los colegios…

En amoris laetitia, su última exhortación apostólica, él toca el tema. De partida lo llama “ideología de género”, lo cual yo creo que es un error, porque más bien es un enfoque. La misma iglesia católica no está en contra del cambio de sexo, lo que ha dicho es “mira: hay situaciones particulares y obviamente se tienen que atender viendo el interés superior del niño o niña y atender y acompañar”, y en eso no hay problema. El mismo Papa recibió en El Vaticano a una persona transgénero. Eso demuestra su cercanía, él no tiene problemas en acercarse a personas transgénero. Imagínate lo que significa comunicacional y políticamente eso.

Lo de Fidel Espinoza sería, en este caso, una polémica innecesaria. Apagar el fuego con bencina.

No lo sé. No sé por qué Fidel Espinoza dijo eso. Tampoco podría categorizarla, porque me parece que no corresponde.

En la visita del Papa se reunirá con la comunidad jesuita. ¿Hay alguna inquietud particular que comunicarle?

Personalmente nada concreto. Yo creo que del Papa vamos a buscar una confirmación en la fe y en qué medida podemos evangelizar desde la alegría. Cómo nos puede ayudar a evangelizar desde la alegría y no desde algo normativo. También, sobre cómo hoy los católicos tenemos que aprender a trabajar con personas de distintas creencias. Él lo ha hecho. En Chile hay más ateísmo, evangélicos, judíos, musulmanes, etcétera. Cómo trabajar con personas de distintas creencias.