Diario y Radio Uchile

Año X, 22 de febrero de 2018

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Cristina Girardi denuncia que Gobierno obligó a votar “a ciegas” Ley de Educación

La diputada del PPD cuestionó la velocidad con que se votó la norma, solo horas después que recibieran el informe del Senado. "No hubo voluntad política para que lo revisáramos en detalle", dijo al tiempo que criticó cambios sustanciales como las atribuciones que el Senado le quitó a la nueva Superintendencia de Educación Superior.

P. López y P. Campos

  Jueves 25 de enero 2018 8:49 hrs. 
girardi

Ayer se aprobó el proyecto de Educación Superior, iniciativa que ha quedado lista para convertirse en ley. Entre los cambios que supone la norma se encuentran la acreditación obligatoria para todas las instituciones, la gratuidad desde ahora consagrada como como una normativa permanente; regulación de aranceles, un nuevo sistema de admisión a la educación superior en manos de un comité técnico; ingreso al Consejo de Rectores de nuevas instituciones, creación de una Superintendencia de Educación Superior y, finalmente, el mantenimiento de la restricción de matrícula y vacantes para las instituciones que son parte de la política de la gratuidad.

Los presentes en Valparaíso votaron mayoritariamente la aprobación de este proyecto y del que regula particularmente a las universidades estatales como la Universidad de Chile. Los aplausos y fotos de victoria de los miembros de la Nueva Mayoría contrastaba con aquellas voces que mostraron disconformidad con las iniciativas, entre ellas Cristina Girardi, diputada del PPD. 

En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, la parlamentaria explicó su molestia. Lo primero que señaló fue que el gobierno de Michelle Bachelet los obligó a votar “a ciegas” un documento lleno de indicaciones ingresadas durante enero, las que no habrían sido revisadas en detalle por el Hemiciclo.

¿Con qué sabor se queda luego de la aprobación del proyecto?

Ayer se aprobaron dos proyectos: el de (universidades) Estatales y el que regula el sistema y se incluyen temas como gratuidad o fiscalización. Con respecto al éste quedé satisfecha porque alcanzamos a aprobarlo, aún cuando fue un proyecto que ingresó muy tarde al Congreso. Sin embargo, pienso que no es todo lo fuerte que tendría que ser un proyecto que busca fortalecer las universidades estatales, pese a que es un avance. 

El otro, el de Educación Superior, me dejó bastante más insatisfecha. Si bien se establece el tema de la gratuidad, en el fondo y a diferencia del de Estatales, este proyecto permite pasarle plata a las (universidades) privadas, algo que tendría que ser mucho más regulado que con una superintendencia a la que el Senado le quita muchas atribuciones. ¡Creo que va a ser muy laxo el sistema para traspasar los recursos del Estado a las universidades privadas! Y esto es lo más peligroso de lo que sucedió ayer.

¿Por qué sucedió eso si desde la Cámara de Diputados se había dispuesto algo diferente y en ambas cámaras, además de las comisiones de Educación, la Nueva Mayoría tiene mayoría?

Esto tiene que ver con las negociaciones que se hacen en el Senado. Tienes un equilibrio bastante más frágil que en la Cámara. En el Senado hay cinco representantes por comisión, entonces, sabemos que Ignacio Walker, por ejemplo, tiene una visión mucho más inclinada hacia la derecha que lo que se genera en la Comisión de Educación de los diputados.

La educación, para un sector de nuestro país, tiene que mantenerse dentro de una lógica de mercado y las Privadas tienen un rol muy importante en esa lógica. Ellos, esa corriente, defienden que las universidades privadas sean parte del sistema y deben, por lo tanto, ser alimentadas por el Estado. Esa opción prima en el Senado y creo que es la lógica que finalmente ganó.

¿Es política o técnicamente lo ideal legislar en condiciones como la revisión intensa de las últimas semanas en contraste con los cuatro años que hubo para dar una canalización a este proyecto para permitir un debate más holgado que el que ha habido?

Lo que pasó ayer grafica cómo ha sido el proceso. El proyecto se aprobó tarde en el Senado, el martes en la noche y nosotros recibimos el proyecto durante la mañana del miércoles. El comparado, el informe que te permite saber lo que vino del Senado, llegó recién el miércoles. Eso tuvo como consecuencia, por ejemplo, que no alcanzáramos a pedir votaciones separadas en muchos de los temas porque no tuvimos tiempo de revisar el proyecto. Prácticamente lo que votamos ayer fue un voto a ciegas. Logramos votar algunas cosas en contra, pero tampoco tuvimos la posibilidad de socializarlo. Por ejemplo, el que le quitaran facultades a la Superintendencia, como la de fiscalizar la viabilidad financiera de las instituciones de educación superior ¿Hacia dónde apunta esta lógica? Cuando uno ve ejemplos como el de la (Universidad) Iberoamericana, cuando la CNA la acredita y dos semanas después de eso se declara en quiebra. Ahora ni siquiera la CNA va a poder hacer esa fiscalización ¡Eso es muy sospechoso!

¿No tiene ningún fundamento de bien común? 

¡No! claramente apunta a que no haya fiscalización. 

La única explicación verosímil es que algún interés privado “metió la cola” en alguna parte de la tramitación…

¡Obvio! Cómo un Ejecutivo que se supone que debe apuntar hacia el otro sentido, negocia con la derecha para llegar a esto que se aprueba por unanimidad en el Senado ¿Qué pasó con los nuestros que también votan así? Le quitan también la facultad de verificar que cuando haya crecimiento de matrícula estén las condiciones para hacerlo. Esto es absolutamente incomprensible. No logro entender cuál es la lógica que primó.

Parece grave que se les obligue a legislar en esas condiciones…

A mí me parece grave. Lo plantee en la Sala y voté en contra. Junto a Giorgio Jackson logramos poner algunas cosas, pero estuvimos solos en eso. No logramos revertir lo que no nos parecía bien. Primó la otra posición, la que veía que este proyecto debía ser aprobado por este gobierno. Camila Vallejo lo planteó muy bien: vamos a tener un gobierno de Sebastián Piñera donde el horizonte en educación se ve bastante complejo por la persona que va a ocupar esa cartera (Gerardo Varela). Él viene del mundo del negocio y su posición es que la educación debe ser un modelo de mercado. En esa perspectiva, arriesgando que el proyecto no se votara ahora sino con Piñera, podía implicar un retroceso peor al que tenemos hoy. 

No estoy demonizando a quienes lo aprobaron, pero debimos haber hecho las cosas de una manera distinta. Por ejemplo, extender hasta mañana viernes el plazo de votación para poder reflexionar sobre estos puntos que ahora costará modificar. 

Entonces, sin ser culpa de los parlamentarios, el proyecto se votó en una cámara que no alcanzó a leer el proyecto..

Alcanzamos a leer poco, pero incluso lo que alcanzamos a leer no pudimos cambiarlo. En una discusión en Comisión Mixta tal vez hubiésemos podido cambiar algo. No logramos nada porque no tuvimos el apoyo del resto, tampoco del Gobierno. El Gobierno se preocupó de que nosotros no tuviéramos el tiempo. Habíamos pedido que el proyecto general se viera en la tarde y Estatales en la mañana, porque Estatales había salido hace más rato del Senado y ya estábamos claros respecto de esa votación. Le pedimos tiempo al Ejecutivo para verlo en la tarde, pero se negaron.

¿El Gobierno actuó deliberadamente para que ustedes no tuvieran tiempo?

Todo indica de que no hubo voluntad política de que los diputados pudiéramos mirar el proyecto en detalle. Yo se lo dije a la Ministra. Esta forma de legislar hace que uno sospeche de intenciones de que no tengamos posibilidades de hacer cambios en el proyecto.

Porque si hubiera tiempo para revisar, los diputados se encontrarían con cosas con las que no están de acuerdo…

¡Por supuesto! No alcanzamos a pedir votación separada en temas como que se acreditara obligatoriamente a todas las carreras de salud. Solo lo logramos con Odontología, pero nada más. No hay acreditación obligatoria para carreras que trabajan con la vida de las personas. En el Senado cambiaron esta indicación porque los diputados, en contra del Gobierno, habíamos logrado ingresar esta solicitud. 

Al final, y aunque hubiésemos tenido tiempo de revisar todo el proyecto, ayer solo diez diputados como máximo votamos en contra. Eso nos hace pensar que en ningún caso contábamos con los votos para pasar a Mixta y hacer cambios. No había voluntad. La mayoría quería que el proyecto se analizara rápidamente. 

 

Ayer se aprobó el proyecto de Educación Superior, iniciativa que ha quedado lista para convertirse en ley. Entre los cambios que supone la norma se encuentran la acreditación obligatoria para todas las instituciones, la gratuidad desde ahora consagrada como como una normativa permanente; regulación de aranceles, un nuevo sistema de admisión a la educación superior en manos de un comité técnico; ingreso al Consejo de Rectores de nuevas instituciones, creación de una Superintendencia de Educación Superior y, finalmente, el mantenimiento de la restricción de matrícula y vacantes para las instituciones que son parte de la política de la gratuidad.

Los presentes en Valparaíso votaron mayoritariamente la aprobación de este proyecto y del que regula particularmente a las universidades estatales como la Universidad de Chile. Los aplausos y fotos de victoria de los miembros de la Nueva Mayoría contrastaba con aquellas voces que mostraron disconformidad con las iniciativas, entre ellas Cristina Girardi, diputada del PPD. 

En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, la parlamentaria explicó su molestia. Lo primero que señaló fue que el gobierno de Michelle Bachelet los obligó a votar “a ciegas” un documento lleno de indicaciones ingresadas durante enero, las que no habrían sido revisadas en detalle por el Hemiciclo.

¿Con qué sabor se queda luego de la aprobación del proyecto?

Ayer se aprobaron dos proyectos: el de (universidades) Estatales y el que regula el sistema y se incluyen temas como gratuidad o fiscalización. Con respecto al éste quedé satisfecha porque alcanzamos a aprobarlo, aún cuando fue un proyecto que ingresó muy tarde al Congreso. Sin embargo, pienso que no es todo lo fuerte que tendría que ser un proyecto que busca fortalecer las universidades estatales, pese a que es un avance. 

El otro, el de Educación Superior, me dejó bastante más insatisfecha. Si bien se establece el tema de la gratuidad, en el fondo y a diferencia del de Estatales, este proyecto permite pasarle plata a las (universidades) privadas, algo que tendría que ser mucho más regulado que con una superintendencia a la que el Senado le quita muchas atribuciones. ¡Creo que va a ser muy laxo el sistema para traspasar los recursos del Estado a las universidades privadas! Y esto es lo más peligroso de lo que sucedió ayer.

¿Por qué sucedió eso si desde la Cámara de Diputados se había dispuesto algo diferente y en ambas cámaras, además de las comisiones de Educación, la Nueva Mayoría tiene mayoría?

Esto tiene que ver con las negociaciones que se hacen en el Senado. Tienes un equilibrio bastante más frágil que en la Cámara. En el Senado hay cinco representantes por comisión, entonces, sabemos que Ignacio Walker, por ejemplo, tiene una visión mucho más inclinada hacia la derecha que lo que se genera en la Comisión de Educación de los diputados.

La educación, para un sector de nuestro país, tiene que mantenerse dentro de una lógica de mercado y las Privadas tienen un rol muy importante en esa lógica. Ellos, esa corriente, defienden que las universidades privadas sean parte del sistema y deben, por lo tanto, ser alimentadas por el Estado. Esa opción prima en el Senado y creo que es la lógica que finalmente ganó.

¿Es política o técnicamente lo ideal legislar en condiciones como la revisión intensa de las últimas semanas en contraste con los cuatro años que hubo para dar una canalización a este proyecto para permitir un debate más holgado que el que ha habido?

Lo que pasó ayer grafica cómo ha sido el proceso. El proyecto se aprobó tarde en el Senado, el martes en la noche y nosotros recibimos el proyecto durante la mañana del miércoles. El comparado, el informe que te permite saber lo que vino del Senado, llegó recién el miércoles. Eso tuvo como consecuencia, por ejemplo, que no alcanzáramos a pedir votaciones separadas en muchos de los temas porque no tuvimos tiempo de revisar el proyecto. Prácticamente lo que votamos ayer fue un voto a ciegas. Logramos votar algunas cosas en contra, pero tampoco tuvimos la posibilidad de socializarlo. Por ejemplo, el que le quitaran facultades a la Superintendencia, como la de fiscalizar la viabilidad financiera de las instituciones de educación superior ¿Hacia dónde apunta esta lógica? Cuando uno ve ejemplos como el de la (Universidad) Iberoamericana, cuando la CNA la acredita y dos semanas después de eso se declara en quiebra. Ahora ni siquiera la CNA va a poder hacer esa fiscalización ¡Eso es muy sospechoso!

¿No tiene ningún fundamento de bien común? 

¡No! claramente apunta a que no haya fiscalización. 

La única explicación verosímil es que algún interés privado “metió la cola” en alguna parte de la tramitación…

¡Obvio! Cómo un Ejecutivo que se supone que debe apuntar hacia el otro sentido, negocia con la derecha para llegar a esto que se aprueba por unanimidad en el Senado ¿Qué pasó con los nuestros que también votan así? Le quitan también la facultad de verificar que cuando haya crecimiento de matrícula estén las condiciones para hacerlo. Esto es absolutamente incomprensible. No logro entender cuál es la lógica que primó.

Parece grave que se les obligue a legislar en esas condiciones…

A mí me parece grave. Lo plantee en la Sala y voté en contra. Junto a Giorgio Jackson logramos poner algunas cosas, pero estuvimos solos en eso. No logramos revertir lo que no nos parecía bien. Primó la otra posición, la que veía que este proyecto debía ser aprobado por este gobierno. Camila Vallejo lo planteó muy bien: vamos a tener un gobierno de Sebastián Piñera donde el horizonte en educación se ve bastante complejo por la persona que va a ocupar esa cartera (Gerardo Varela). Él viene del mundo del negocio y su posición es que la educación debe ser un modelo de mercado. En esa perspectiva, arriesgando que el proyecto no se votara ahora sino con Piñera, podía implicar un retroceso peor al que tenemos hoy. 

No estoy demonizando a quienes lo aprobaron, pero debimos haber hecho las cosas de una manera distinta. Por ejemplo, extender hasta mañana viernes el plazo de votación para poder reflexionar sobre estos puntos que ahora costará modificar. 

Entonces, sin ser culpa de los parlamentarios, el proyecto se votó en una cámara que no alcanzó a leer el proyecto..

Alcanzamos a leer poco, pero incluso lo que alcanzamos a leer no pudimos cambiarlo. En una discusión en Comisión Mixta tal vez hubiésemos podido cambiar algo. No logramos nada porque no tuvimos el apoyo del resto, tampoco del Gobierno. El Gobierno se preocupó de que nosotros no tuviéramos el tiempo. Habíamos pedido que el proyecto general se viera en la tarde y Estatales en la mañana, porque Estatales había salido hace más rato del Senado y ya estábamos claros respecto de esa votación. Le pedimos tiempo al Ejecutivo para verlo en la tarde, pero se negaron.

¿El Gobierno actuó deliberadamente para que ustedes no tuvieran tiempo?

Todo indica de que no hubo voluntad política de que los diputados pudiéramos mirar el proyecto en detalle. Yo se lo dije a la Ministra. Esta forma de legislar hace que uno sospeche de intenciones de que no tengamos posibilidades de hacer cambios en el proyecto.

Porque si hubiera tiempo para revisar, los diputados se encontrarían con cosas con las que no están de acuerdo…

¡Por supuesto! No alcanzamos a pedir votación separada en temas como que se acreditara obligatoriamente a todas las carreras de salud. Solo lo logramos con Odontología, pero nada más. No hay acreditación obligatoria para carreras que trabajan con la vida de las personas. En el Senado cambiaron esta indicación porque los diputados, en contra del Gobierno, habíamos logrado ingresar esta solicitud. 

Al final, y aunque hubiésemos tenido tiempo de revisar todo el proyecto, ayer solo diez diputados como máximo votamos en contra. Eso nos hace pensar que en ningún caso contábamos con los votos para pasar a Mixta y hacer cambios. No había voluntad. La mayoría quería que el proyecto se analizara rápidamente.