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Año X, 22 de febrero de 2018

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Tierra y Territorio: “A la machi Linconao la están matando en vida”

La fundadora de la agrupación lesbofeministas, antirracistas, tierra y territorio Paola Melita es parte de la red de apoyo de la machi Linconao, defiende a las mujeres comuneras y acusa que la violencia contra ellas crece en el sur de nuestro país a tal punto, que los casos no se pueden contabilizar.

Sofía Navarro

  Lunes 29 de enero 2018 18:41 hrs. 
Temuco, 23 de agosto de 2017
La machi e imputada Francisca Linconao se retira de la tercera jornada del juicio oral en contra de los 11 imputados por el crimen del matrimonio Luchsinger Mackay, asesinado en 2013
Dragomir Yankovic/Aton Chile

El nuevo juicio que enfrentará la machi Francisca Linconao el 26 de febrero ha motivado el pronunciamiento de distintos grupos mapuches. Dirigentes feministas alzaron la voz y denunciaron un sinfín de casos violentos contra mujeres de comunidades indígenas, los que creen, muchos han quedado en silencio y por ello, no se pueden contabilizar.

Paola Melita, fundadora de la agrupación lesbofeminista, antirracista, “Tierra y Territorio” denunció que ‘la machi Linconao es un ejemplo de otros casos que se dan en el sur’. Decidió viajar a Santiago para denunciar la situación de la región de La Araucanía para expresar su apoyo a la autoridad religiosa. “Han habido muchas personas, mujeres ya presas y que nadie ha sabido ni siquiera su nombre” comienza a relatar.

En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, analiza el panorama actual del terror de mujeres miembros de comunidades indígenas. “La violencia anteriormente había sido a los hombres, siempre ellos fueron presos políticos. Nosotras creemos que es una estrategia del gobierno, de la fiscalía y del capitalismo, de los latifundistas hoy ensañarse con las mujeres”.

El abuso en vida es parte de la realidad de las mujeres. El año pasado, la joven integrante de la comunidad Wente Winkul de Ercilla, Elisa Rojas, estuvo en prisión preventiva casi un año junto a otros dos miembros de la comunidad. “Hasta la hicieron presentarse engrillada a la audiencia, ese nivel de persecución y violencia en contra de las mujeres”, recalcó Paola Melita.

“Nosotras creemos que hay una colusión del capitalismo, hay intereses creados que tienen que ver con el dinero, con las forestales, con los proyectos hidroeléctricos, con latifundistas. Ahí hay toda una colusión con el Estado chileno que hace que se persiga a quienes son los que defienden la tierra”, agregó.

Para Paola hay historias que muestran la peligrosa mezcla de ser mujer y tener conexión con la protección de la tierra. La lista la encabeza Macarena Valdés, que en agosto de 2016 fue encontrada muerta. En ese entonces el Servicio Médico Legal aseguró que fue la activista medioambiental que terminó con su vida, ahorcándose de una de las vigas de su casa en la comunidad mapuche Newen de Tranguil en Panguipulli.

La familia de la ‘negra’ –como le decían sus más cercanos- quedaron disconformes y tenían un presentimiento que se trataba de un asesinato por el rol de Macarena, el de luchadora contra el proyecto hidroeléctrico de la compañía austriaca RP Global y Saesa. Hasta ahora, la investigación continúa y solo se sabe que, en los dichos del especialista Luis Ravanal “No habían signos que demostrasen que se tratase de un ahorcamiento en vida”

¿Cuántas Macarena más habrá? Las agrupaciones no descansan y por ello, la liderada por Melita se encuentra investigando casos como el de la activista mapuche de origen pehuenche, Nicolasa Quintremán quien fuera reconocida en la comunidad indígena por ser la voz más fuerte contra la presa hidroeléctrica Ralco de Endesa, bandera de lucha que cargó desde 1998. Junto a su hermana Berta defendieron las tierras, llegaron a La Moneda y con convicción gritaron ‘ni muertas nos sacan de nuestras tierras’.

Pese al carácter fuerte, fue un 24 de diciembre de 2013 cuando su cuerpo de 74 años flotaba sin signos vitales en el lago Ralco, el mismo que protegió por casi quince años en el Alto Bío Bío.

Al igual que Macarena Valdés, el Servicio Médico Legal descartó la intervención de terceras personas, pero aun así, las dudas dentro de la comunidad indígena continúan y por ello buscan llegar a la verdad no solo de Nicolasa, también de casos desconocidos para el resto de la comunidad.

“Hay una forma científica de decir que a Macarena la mataron, quizás cuántos casos más hay que por el aislamiento, la falta de redes, de comunicación, de poder sacar a luz pública han quedado en absoluto silencio. Han habido muchas mujeres que han pasado meses presas y que nadie sabe su nombre si quiera y han estado presos sin ninguna prueba y después son absueltos, pero nadie devuelve todo ese tiempo que han dejado de estar con sus familias y dejando de producir la tierra”.

Sobre la imagen de la mujer como portavoz de causas sociales, Paola Melita está consciente de las consecuencias que estos y más casos dejaron a la luz, haciendo hincapié en el nuevo juicio de la machi Linconao. “Si nosotras somos capaces de levantarnos, luchar y reclamar se nos está dando un mensaje que también podemos tener consecuencia tan terrible como la muerte o tan terrible como estar presa o todo lo que ha pasado con la machi de haber sido demostrado que es inocente y tener que volver a un juicio que no puede mostrar pruebas nuevas ni nada nuevo, hacen un juicio que solo la debilita, la cansa y enferma. Si esto sigue puede que haya un femicidio en vida, la están matando en vida de una u otra manera”, sentenció.

El nuevo juicio que enfrentará la machi Francisca Linconao el 26 de febrero ha motivado el pronunciamiento de distintos grupos mapuches. Dirigentes feministas alzaron la voz y denunciaron un sinfín de casos violentos contra mujeres de comunidades indígenas, los que creen, muchos han quedado en silencio y por ello, no se pueden contabilizar.

Paola Melita, fundadora de la agrupación lesbofeminista, antirracista, “Tierra y Territorio” denunció que ‘la machi Linconao es un ejemplo de otros casos que se dan en el sur’. Decidió viajar a Santiago para denunciar la situación de la región de La Araucanía para expresar su apoyo a la autoridad religiosa. “Han habido muchas personas, mujeres ya presas y que nadie ha sabido ni siquiera su nombre” comienza a relatar.

En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, analiza el panorama actual del terror de mujeres miembros de comunidades indígenas. “La violencia anteriormente había sido a los hombres, siempre ellos fueron presos políticos. Nosotras creemos que es una estrategia del gobierno, de la fiscalía y del capitalismo, de los latifundistas hoy ensañarse con las mujeres”.

El abuso en vida es parte de la realidad de las mujeres. El año pasado, la joven integrante de la comunidad Wente Winkul de Ercilla, Elisa Rojas, estuvo en prisión preventiva casi un año junto a otros dos miembros de la comunidad. “Hasta la hicieron presentarse engrillada a la audiencia, ese nivel de persecución y violencia en contra de las mujeres”, recalcó Paola Melita.

“Nosotras creemos que hay una colusión del capitalismo, hay intereses creados que tienen que ver con el dinero, con las forestales, con los proyectos hidroeléctricos, con latifundistas. Ahí hay toda una colusión con el Estado chileno que hace que se persiga a quienes son los que defienden la tierra”, agregó.

Para Paola hay historias que muestran la peligrosa mezcla de ser mujer y tener conexión con la protección de la tierra. La lista la encabeza Macarena Valdés, que en agosto de 2016 fue encontrada muerta. En ese entonces el Servicio Médico Legal aseguró que fue la activista medioambiental que terminó con su vida, ahorcándose de una de las vigas de su casa en la comunidad mapuche Newen de Tranguil en Panguipulli.

La familia de la ‘negra’ –como le decían sus más cercanos- quedaron disconformes y tenían un presentimiento que se trataba de un asesinato por el rol de Macarena, el de luchadora contra el proyecto hidroeléctrico de la compañía austriaca RP Global y Saesa. Hasta ahora, la investigación continúa y solo se sabe que, en los dichos del especialista Luis Ravanal “No habían signos que demostrasen que se tratase de un ahorcamiento en vida”

¿Cuántas Macarena más habrá? Las agrupaciones no descansan y por ello, la liderada por Melita se encuentra investigando casos como el de la activista mapuche de origen pehuenche, Nicolasa Quintremán quien fuera reconocida en la comunidad indígena por ser la voz más fuerte contra la presa hidroeléctrica Ralco de Endesa, bandera de lucha que cargó desde 1998. Junto a su hermana Berta defendieron las tierras, llegaron a La Moneda y con convicción gritaron ‘ni muertas nos sacan de nuestras tierras’.

Pese al carácter fuerte, fue un 24 de diciembre de 2013 cuando su cuerpo de 74 años flotaba sin signos vitales en el lago Ralco, el mismo que protegió por casi quince años en el Alto Bío Bío.

Al igual que Macarena Valdés, el Servicio Médico Legal descartó la intervención de terceras personas, pero aun así, las dudas dentro de la comunidad indígena continúan y por ello buscan llegar a la verdad no solo de Nicolasa, también de casos desconocidos para el resto de la comunidad.

“Hay una forma científica de decir que a Macarena la mataron, quizás cuántos casos más hay que por el aislamiento, la falta de redes, de comunicación, de poder sacar a luz pública han quedado en absoluto silencio. Han habido muchas mujeres que han pasado meses presas y que nadie sabe su nombre si quiera y han estado presos sin ninguna prueba y después son absueltos, pero nadie devuelve todo ese tiempo que han dejado de estar con sus familias y dejando de producir la tierra”.

Sobre la imagen de la mujer como portavoz de causas sociales, Paola Melita está consciente de las consecuencias que estos y más casos dejaron a la luz, haciendo hincapié en el nuevo juicio de la machi Linconao. “Si nosotras somos capaces de levantarnos, luchar y reclamar se nos está dando un mensaje que también podemos tener consecuencia tan terrible como la muerte o tan terrible como estar presa o todo lo que ha pasado con la machi de haber sido demostrado que es inocente y tener que volver a un juicio que no puede mostrar pruebas nuevas ni nada nuevo, hacen un juicio que solo la debilita, la cansa y enferma. Si esto sigue puede que haya un femicidio en vida, la están matando en vida de una u otra manera”, sentenció.