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Festival Internacional de Cine de Lebu: 18 años de cortometrajes

Entre el 23 y el 28 de febrero se realizará una nueva edición del Festival Internacional de Cine de Lebu (FICIL), pero en esta oportunidad, el desarrollo del certamen será diferente. Esto, ya que a partir de este año la actividad funcionará como calificadora de cortometrajes para los Premios Oscar.

Abril Becerra

  Domingo 4 de febrero 2018 8:14 hrs. 
FICIL-festival-internacional-de-cine-Lebu-BIO-BIO-2015

Hace exactamente 18 años la comunicadora audiovisual Claudia Pino comenzó a liderar un proyecto que para entonces parecía toda una locura: la realización de un festival en Lebu que además tenía como protagonista el cortometraje.

Entonces, en la zona no había un solo lugar donde poder proyectar las películas. No existían salas de colegio que reunieran las condiciones para las funciones, no había grandes teatros que lograran generar una acústica apropiada. Tampoco era posible contar con gimnasios o  canchas.  Por ello, luego de descartar uno a uno los espacios, el equipo liderado por Claudia optó por un lugar de mítico: la caverna de Benavides. Allí se instalaron sólo 100 sillas y, aunque debieron solicitar al municipio generadores para la actividad, el lugar se repletó.

Pero hoy el Festival Internacional de Cine de Lebu, cuenta otra historia. Sobre todo luego de que el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) anunciara que desde ahora el certamen será calificador de cortometrajes para los Premios Oscar.

“El trabajo para poder ser festival calificador fue un proceso largo que nos tomó más de tres años. Trabajamos como hormiguitas, cumpliendo con ciertas acciones, enviando mucho material. Además, esta es una muy buena noticia para los realizadores nacionales, porque, por ejemplo, Historia de un Oso tuvo que pasar por diferentes festivales calificadores para llegar a ser nominado. Por lo tanto, esto es un tremendo avance para la difusión del cortometraje en Chile”, comenta Claudia Pino.

Claudia-Pino-Directora-FICIL-BIO-BIO-2013

Claudia Pino, directora del festival.

¿En qué se traduce el hecho de que ahora el FICIL sea calificador de cortometrajes para los Premios Oscar?

Esto se traduce en que los ganadores de la competencia del 2018 serán visionados por un comité que selecciona y nomina a los cortometrajes para el Oscar.  Además, en Latinoamérica somos el sexto festival calificador. En verdad  esto nos pone en la primera línea de los festivales, porque si este año llegaron más de 3 mil cortometrajes, ya me imagino cuántos cortometrajes van a llegar el próximo.

Pero, ¿cómo fue el comienzo del festival? ¿Cuán difícil fue llegar a ser festival calificador?

El festival parte, principalmente, por un tema social. En 1999 cuando partimos me pareció que era injusto no tener las mismas posibilidades que otras ciudades, porque no teníamos cine, porque ir a Concepción en ese minuto implicaba muchas horas y además, porque salía muy caro ir en familia a ver una película y por eso parte el festival. Además, entonces en Concepción, a diferencia de Lebu, tenía mucho más acceso a circuitos de bienes culturales.También partimos en la caverna de Benavides, pensando en que esto era una locura, porque no había energía eléctrica, pero luego el festival se transformó en un mercado de cortometrajes donde hay industria, donde se compra, se vende, hay laboratorios y una mixtura de temas y de objetivos que hasta ahora lo hemos compartido muy bien.

Y, ¿por qué optar por el cortometraje?

El cortometraje es un formato que en Chile se hace mucho. De hecho, todas las escuelas terminan haciendo cortometrajes con los alumnos. Los mismos directores consagrados hacen cortometrajes. Hay mucha circulación, pero no tiene distribución ni comercialización, o sea, no lo compran los canales, las cadenas de cine, no hay un circuito de industria o de venta siendo que hay mucha producción de cortometraje. Entonces, ¿qué hacen después esos cortometrajes en Chile si no hay un circuito? Por eso nosotros nos enfocamos en este género, porque afuera en países como China, Francia, realmente el cortometraje es un negocio.

Y, ¿cómo se ha visto reflejado el esfuerzo del festival en el sector?

Hace algunos años hemos ido realizando talleres para niños con la técnica del stop motion y eso ahora ido despertando el interés, porque ahora, por ejemplo, en los colegios nos han pedido ayuda para realizar algunos proyectos. Algunos han implementado equipo audiovisual, por lo que ahora hay niños que están haciendo sus propios trabajos. Antes no sucedía esto. Incluso, han nacido nuevos realizadores. Hace unos años un señor que era minero decidió hacer un cortometraje de su vida en la mina. Él lo hizo y nosotros lo presentamos en el festival.

Y para la versión de este año, ¿cuál será el foco del festival?

Nuestro foco siempre ha sido la competencia. Este año llegaron más de tres mil cortometrajes. Fue una locura. Pero también nuestro foco es difundir la región como locación y para ello tenemos el programa filma BioBio donde se graba durante los siete días de festival y se estrena en el el último día del certamen.  Además, el país invitado es Uruguay. Este año también tenemos el estreno de Mujeres Cine Lebu. Este es un trabajo que hicimos durante el año donde invitamos a las mujeres no cercanas al audiovisual a realizar un taller de realización. Allí les enseñamos técnicas básicas de realización, de guión, de cámara, etc. Los tres cortometrajes que se hicieron se van a presentar en el festival.

Hace exactamente 18 años la comunicadora audiovisual Claudia Pino comenzó a liderar un proyecto que para entonces parecía toda una locura: la realización de un festival en Lebu que además tenía como protagonista el cortometraje.

Entonces, en la zona no había un solo lugar donde poder proyectar las películas. No existían salas de colegio que reunieran las condiciones para las funciones, no había grandes teatros que lograran generar una acústica apropiada. Tampoco era posible contar con gimnasios o  canchas.  Por ello, luego de descartar uno a uno los espacios, el equipo liderado por Claudia optó por un lugar de mítico: la caverna de Benavides. Allí se instalaron sólo 100 sillas y, aunque debieron solicitar al municipio generadores para la actividad, el lugar se repletó.

Pero hoy el Festival Internacional de Cine de Lebu, cuenta otra historia. Sobre todo luego de que el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) anunciara que desde ahora el certamen será calificador de cortometrajes para los Premios Oscar.

“El trabajo para poder ser festival calificador fue un proceso largo que nos tomó más de tres años. Trabajamos como hormiguitas, cumpliendo con ciertas acciones, enviando mucho material. Además, esta es una muy buena noticia para los realizadores nacionales, porque, por ejemplo, Historia de un Oso tuvo que pasar por diferentes festivales calificadores para llegar a ser nominado. Por lo tanto, esto es un tremendo avance para la difusión del cortometraje en Chile”, comenta Claudia Pino.

Claudia-Pino-Directora-FICIL-BIO-BIO-2013

Claudia Pino, directora del festival.

¿En qué se traduce el hecho de que ahora el FICIL sea calificador de cortometrajes para los Premios Oscar?

Esto se traduce en que los ganadores de la competencia del 2018 serán visionados por un comité que selecciona y nomina a los cortometrajes para el Oscar.  Además, en Latinoamérica somos el sexto festival calificador. En verdad  esto nos pone en la primera línea de los festivales, porque si este año llegaron más de 3 mil cortometrajes, ya me imagino cuántos cortometrajes van a llegar el próximo.

Pero, ¿cómo fue el comienzo del festival? ¿Cuán difícil fue llegar a ser festival calificador?

El festival parte, principalmente, por un tema social. En 1999 cuando partimos me pareció que era injusto no tener las mismas posibilidades que otras ciudades, porque no teníamos cine, porque ir a Concepción en ese minuto implicaba muchas horas y además, porque salía muy caro ir en familia a ver una película y por eso parte el festival. Además, entonces en Concepción, a diferencia de Lebu, tenía mucho más acceso a circuitos de bienes culturales.También partimos en la caverna de Benavides, pensando en que esto era una locura, porque no había energía eléctrica, pero luego el festival se transformó en un mercado de cortometrajes donde hay industria, donde se compra, se vende, hay laboratorios y una mixtura de temas y de objetivos que hasta ahora lo hemos compartido muy bien.

Y, ¿por qué optar por el cortometraje?

El cortometraje es un formato que en Chile se hace mucho. De hecho, todas las escuelas terminan haciendo cortometrajes con los alumnos. Los mismos directores consagrados hacen cortometrajes. Hay mucha circulación, pero no tiene distribución ni comercialización, o sea, no lo compran los canales, las cadenas de cine, no hay un circuito de industria o de venta siendo que hay mucha producción de cortometraje. Entonces, ¿qué hacen después esos cortometrajes en Chile si no hay un circuito? Por eso nosotros nos enfocamos en este género, porque afuera en países como China, Francia, realmente el cortometraje es un negocio.

Y, ¿cómo se ha visto reflejado el esfuerzo del festival en el sector?

Hace algunos años hemos ido realizando talleres para niños con la técnica del stop motion y eso ahora ido despertando el interés, porque ahora, por ejemplo, en los colegios nos han pedido ayuda para realizar algunos proyectos. Algunos han implementado equipo audiovisual, por lo que ahora hay niños que están haciendo sus propios trabajos. Antes no sucedía esto. Incluso, han nacido nuevos realizadores. Hace unos años un señor que era minero decidió hacer un cortometraje de su vida en la mina. Él lo hizo y nosotros lo presentamos en el festival.

Y para la versión de este año, ¿cuál será el foco del festival?

Nuestro foco siempre ha sido la competencia. Este año llegaron más de tres mil cortometrajes. Fue una locura. Pero también nuestro foco es difundir la región como locación y para ello tenemos el programa filma BioBio donde se graba durante los siete días de festival y se estrena en el el último día del certamen.  Además, el país invitado es Uruguay. Este año también tenemos el estreno de Mujeres Cine Lebu. Este es un trabajo que hicimos durante el año donde invitamos a las mujeres no cercanas al audiovisual a realizar un taller de realización. Allí les enseñamos técnicas básicas de realización, de guión, de cámara, etc. Los tres cortometrajes que se hicieron se van a presentar en el festival.