Diario y Radio U Chile

Año X, 15 de diciembre de 2018

Escritorio

Ser de izquierda II

Juan Raúl Farías Cartas al Director |

  Domingo 11 de febrero 2018 9:20 hrs. 

Señor Director:

En relación al tema expuesto en la edición pasada, quiero también presentar mi opinión y utilizando el mismo título: “Ser de izquierda”.

En la actualidad y hablando solamente de nuestro país, la gran masa que representó a la izquierda tradicional ha sufrido un revés profundo, que obliga a los simpatizantes a cuestionarse prácticamente todos su principios.

En pleno siglo 21, ser de izquierda significa luchar por obtener, no mayores privilegios para la clase obrera, sino reconocimiento generalizado y legal por el trabajo realizado y en cualquiera que sea el ámbito laboral y creo que ese reconocimiento se ha logrado desde hace por lo menos 50 años.

En la actualidad, no existe ningún sindicato en Chile, que no sea, temido, reconocido y capaz de detener una faena, al menor síntoma de una falta de reconocimiento de la actividad laboral por parte del empresariado y los logros alcanzados son tan elocuentes que no existe ninguna forma de impedir un paro general de faenas o simplemente una huelga de brazos caídos, sea en la minería, en la educación, la salud, los puertos, el sistema judicial, registro civil o simplemente en instituciones bancarias, las que, por principio le pertenecen al capitalismo empresarial.

Y no es necesario que los directivos que llaman a paro sean de izquierda, basta con que la mayoría de los obreros o empleados sean consultados y voten aprobando el paro y la razón de éste puede ser cualquiera, días laborales, sistema de trabajo, días de vacaciones, mejora en sueldos y salarios o salas cunas.

El empresariado siempre teme un paro, ellos significa la pérdida de recursos financieros para la empresa o conjunto de ellas, es más, se ha llegado en la minería, a establecer una ley absolutamente inusual, pero muy efectiva en los días que corren, no se compara a ninguna solución que se haya implantado en el exterior y es el conocido recurso llamado “bono por término de conflicto”, el cual consiste en una gruesa suma de dinero percibida por cada uno de los huelguistas y por el solo hecho de firmar el acuerdo de retorno al trabajo, sin ser descontados los días de paro, lo cual significa pérdidas por los cuatro costados para los que son dueños o administran la fuente de producción, sea minera, bancaria, judicial o administrativa, sean ellos el Registro Civil, Codelco o Bancoestado.

¿Dónde juega la izquierda en estos conflictos? Ya no es importante, empleados y obreros paran cuando consideran que están siendo vulnerados en sus derechos y no es necesario el apoyo de dirigentes de izquierda, llámense socialistas o comunistas, son minorías en todas las instancias y su voz y voto sólo son una parte mínima y tal vez insignificante de la votación general.

La izquierda, en el mundo entero, tiende a desaparecer y lo que es peor, en algunos países como el nuestro y en varios más de América Latina, la izquierda en general, cuando ha recuperado el poder, lo ha hecho mal y cada uno de los que han representado esa corriente, se han aprovechado del poder para obtener un enriquecimiento personal e ilícito y han demostrado a sus propios electores, seguidores y simpatizantes, que no son capaces de renunciar a la posibilidad de ser burgueses, adquiriendo los mismos bienes de consumo, casas, automóviles, viajes, vestuario, colegios, parcelas, fundos y participación en sociedades que generan riqueza, en definitiva, tal como lo hicieron las clases altas, aquellas que según la izquierda, se aprovecharon de las debilidades, ingenuidad y falta de recursos de las clases trabajadoras, para obtener sus riquezas y olvidarse del pueblo.

El mundo es redondo y gira de manera permanente, tarde o temprano los que están abajo, estarán arriba y tratarán de quedarse todo el tiempo que sea posible, es una ley física que confunde a la izquierda en el mundo entero y la hará desaparecer, por falta de credibilidad y por ende ausencia de votantes.