Diario y Radio U Chile

Año X, 9 de diciembre de 2018

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Vuelve Piñera, vuelve Dominga

El proyecto propiedad de Carlos Alberto Délano, amigo íntimo del próximo presidente, logró que el Tribunal Ambiental de Antofagasta abriera un proceso de conciliación con el SEA, pese a todos los rechazos propinados por diferentes etapas de evaluación, lo que causó cuestionamientos de organizaciones a la institucionalidad.

Nicolás Massai D.

  Domingo 18 de febrero 2018 8:30 hrs. 
piñera-delano

En el lago Ranco, al sur de Chile y luego de una reunión con Sebastián Piñera; ese fue el lugar que eligió la futura ministra de Medio Ambiente, Marcela Cubillos, para hacer una breve declaración sobre Dominga, proyecto minero propiedad de Carlos Alberto Délano, hombre detrás de Penta, una de las máquinas de financiamiento irregular de la política más polémicas de esta década.

Existieron dos hechos puntuales que llevaron a la ex diputada a soltar esas palabras: las dos iguales de contingentes. Primero, la frase de José Ramón Valente –próximo ministro de Economía– en la que calificó la iniciativa extractivista como “interesante”, causando bulla en la opinión pública y la reacción pronta de Marcelo Mena, el ministro saliente de Medio Ambiente que junto con Michelle Bachelet lideraron esta especie de “legado verde”.

La segunda razón fue el proceso de conciliación que abrieron los ministros del Primer Tribunal Ambiental luego de la reclamación interpuesta por Andes Iron, titulares del proyecto, posterior al rechazo sufrido en el Comité de Ministros en agosto de 2017. La cita, entre la empresa y el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), quedó fechada para el 14 de marzo, tres días después del cambio de mando.

“Para esta fecha ya va a haber cambiado el director nacional del SEA. Nos extraña que el Tribunal Ambiental haya llamado a esto, cuando se sabe que Dominga es deficiente técnica y ambientalmente y que debió haber sido retirado en la primera fase de evaluación”, dijo Nancy Duman, de Sphenisco, organización con trabajo en la zona de La Higuera, y agregó que desde la empresa “esperan condiciones favorables desde el punto de vista de las autoridades”.

No es casualidad que exista esta última sospecha por parte de las personas involucradas en la lucha contra la iniciativa. Digamos: si el rechazo, en su momento, provocó la dimisión de los ministros de Hacienda y Economía de la Nueva Mayoría, no se podría pensar un escenario distinto desde las cúpulas de Chile Vamos con el proyecto del “Choclo” Délano, amigo íntimo de Sebastián Piñera e histórico financista de la derecha política.

Flavia Liberona, directora de la fundación Terram, consideró que “es un pésimo precedente que el Tribunal Ambiental, en vez mirar la causa en el fondo, busque una conciliación. Es una forma de ablandar la legislación ambiental que no tiene precedentes, y me parece que es muy peligroso, más aún cuando el proceso lo va a llevar a cabo una ministra a tres días de haber asumido su cargo, sin tener claro en qué ha consistido todo el procedimiento. Imagino que no tendrá tiempo de mirar en tres días todo lo que ha sido Dominga”.

Se prende la calle

Este episodio probablemente será una de las primeras piedras bajo el zapato de la vuelta del piñerismo a La Moneda, incluso con consecuencias que se podrían ver reflejadas en la calle. La intención es bien clara. El mismo José Ramón Valente, sumado al futuro ministro de Hacienda, Felipe Larraín, responden a la corriente económica chilena que pone al crecimiento del Imacec antes que cualquier cosa. Bajo esa tónica, no sería novedad esa declaración de rescate del futuro ministro que, rápido y por ahora, requirió de un tercero que la saliera a apaciguar, en este caso Marcela Cubillos.

Cristián Campos, diputado del PPD, recalcó que en este momento lo importante es que la institucionalidad funcione, considerando en la conciliación a todos los incumbentes que manifestaron “su reparo” con Dominga. Sobre lo que ocurrirá, el parlamentario prefirió enfatizar en la idea anterior.

“Más que aventurar, prefiero que exista transparencia en torno a los elementos y los acuerdos que se logren. Si hay alguien que no está de acuerdo, en relación a lo que se trata de modificar o mejorar, que sea conocido por la ciudadanía, porque este es un proyecto que sin duda marca un antes y un después con la institucionalidad ambiental”, expresó, y terminó diciendo que si el Tribunal “se ve débil, y se ve que lo que importa es el monto de la inversión, creo que será un retroceso en todo lo que ha significado. Nadie quiere que Dominga no se haga; queremos que vaya de la mano y en perfecto equilibrio entre el cuidado del medio ambiente y un emprendimiento”.