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Año X, 26 de septiembre de 2018

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Omar Villanueva O.

Desafíos al nuevo gobierno y oposición

Omar Villanueva O. | Lunes 5 de marzo 2018 9:37 hrs.

Este artículo trata de cómo y cuándo lograr un futuro desarrollo de Chile. Hay que tener presente que ese futuro sólo existe en nuestra mente y a él se puede aspirar de diferentes maneras. Es por eso que, usando la metodología de escenarios, ésta nos puede conducir a resultados muy diferentes, siendo uno de ellos de alto desarrollo.

El desarrollo económico del país ha sido una preocupación casi permanente por décadas y se ha argumentado de muchas maneras con respecto a el o los caminos más apropiados para que se genere una tasa de crecimiento anual del PIB que lleve a que finalmente se alcancen rentas per cápita del orden de los 25 mil a 30 mil dólares anuales en vez de los 14 mil dólares actuales (sin paridad de poder adquisitivo). Para que eso ocurriera, con la actual población, sería necesario duplicar el actual producto interno bruto (PIB).

El gobierno que se inicia el próximo 11 de marzo ha propuesto aplicar un programa de desarrollo, que acogemos sin desinterés y que dice: “en nuestra capacidad de transformar a Chile en el primer país desarrollado y sin pobreza de América Latina”. Y agrega que: “Nuestra misión es transformar a Chile en ocho años en un país desarrollado y sin pobreza; y desarrollo es mucho más que crecimiento”. Por otra parte, es válido recordar un anuncio publicado en abril de 2010, hace 8 años atrás, atribuido a miembros del gobierno de entonces que señalaba: “el objetivo es convertir a Chile en un país desarrollado para el año 2018”, o sea, en el presente año. Por otra parte, un ministro saliente señaló que su gobierno “acercó a la sociedad chilena estructuralmente a ser un país desarrollado”.

Las afirmaciones del nuevo gobierno nos llevan a considerar que el propósito ahora es que alrededor del año 2026 la población nacional esté viviendo los beneficios de ser un país plenamente desarrollado. Si este desarrollo no ocurriera sería una nueva frustración para toda la comunidad nacional.

II.- Tres posibles escenarios con métodos de anticipación

En nuestra aplicación sobre anticipación de los futuros solicitados por instituciones privadas y públicas, en los últimos 30 años, hemos explorado en diferentes sectores, industrias y empresas. Es una materia compleja que utiliza diferentes metodologías relacionadas como: (1) Escenarios: políticos, económicos, tecnológicos, sociales, ambientales para Chile, construidos con el apoyo de diferentes especialistas nacionales y extranjeros, (2) Delfos sobre: productos forestales, agrícolas y ganaderos y para servicios sociales y financieros, (3) Análisis de tendencias para: productos y servicios tradicionales y productos innovadores y (4) aplicaciones de “suavizamiento exponencial” (5) inteligencia artificial y sistemas expertos para escudriñar en diferentes sectores: salud, educación superior, automotriz, madera, fruticultura, etc. y sus tasas potenciales de variación hacia el futuro.

Con estos antecedentes metodológicos procedimos a preparar varios escenarios de los que presentamos una breve síntesis de tres de ellos y como un aporte a la comunidad, sobre lo que podría ocurrir en Chile hacia fines de la década del 20, o sea, para los años 2029-2030, cuando ya se completarían 3 gobiernos de 4 años cada uno. Advertencia: los escenarios no son deseos ni opciones de los autores sino unos descriptores de estados posibles del futuro, que surgen del seguimiento de los caminos que se irían recorriendo para llegar a la descripción respectiva.
III.- Un escenario de desarrollo menor o de continuidad del subdesarrollo

Ccorresponde a llegar a un nivel de desarrollo poco significativo consecuencia de un crecimiento anual de la economía cercano al 2,6 % (que es el promedio de los crecimientos de los años 2006 a 2009 y 2014 a 2017) con lo cual el anhelado desarrollo se reposterga y se aumenta la brecha con aquellos países desarrollados que crezcan a tasas superiores. Y representaría un resultado similar al logrado en ocho años por los llamados “gobiernos progresistas”.

A este escenario a 12 años se llegaría posiblemente por la continuación de políticas de reparto social, incremento del tamaño del Estado y endeudamiento, con menor aumento de la producción nacional, sin introducir cambios importantes en la explotación de los recursos naturales, sin mayores cambios del mix exportador, con aumento en las restricciones a la competencia, al mercado y actividades con fines de lucro y, un aumento del empleo precario por cuenta propia.

En este escenario de crecimiento bajo, y en los otros, están presentes, entre otros, factores que han sido o están siendo importantes: (1) el rol de la política en favor o no del desarrollo económico y los acuerdos o desacuerdos en el tema, (2) los precios de las divisas y del cobre, (3) las inmigraciones y emigraciones de nuestros mejores talentos, (4) los riesgos de turbulencia y polarización de tendencias por las expectativas de demandas insatisfechas, especialmente por la repartición de los aumentos de riqueza que cada escenario representa (sueldos, pensiones, salud, vivienda, educación, etc.), los riesgos inherentes al cambio no deseado y los diferentes episodios geopolíticos que ocurran en el periodo.

IV.- Un escenario de semidesarrollo o de desarrollo medio

Es un escenario de desarrollo mediocre que podría darse con tasas anuales de crecimiento del PIB del orden del 5 % anual y con ello se obtendría un PIB per cápita del orden de los US$ 20.000, que, comparado con el actual, del orden de los 14 mil dólares anuales, estaría cercano al actual de Portugal de US $ 19.900, y muy lejos de los ingresos per cápita de Italia de US$ 30.600, o de Canadá de US $ 43.200 en el presente.

Este escenario de desarrollo medio podría ser realidad si se incrementara la inversión en infraestructura y en nuevas empresas, con incrementos importantes en la explotación de los recursos naturales, el aumento de las exportaciones de productos tradicionales, como consecuencia de un crecimiento sostenido de las economías de China, Asia, USA y la Unión Europea, con modernización moderada del aparato público, con más venta de empresas nacionales a extranjeros, que aportan más productividad y tecnologías al país, pero que contribuyen muy poco a la exportación nacional. Y con relativamente escasa incursión en la instalación de empresas de nuevas tecnologías e innovación para incrementar el consumo nacional y la exportación y que por ende incrementen débilmente el PIB local.

Como los aspectos políticos que considera cada escenario son fundamentales es necesario incorporar el hecho de que en la primera vuelta presidencial del año pasado la centroizquierda ganó y por, ciertas diferencias internas, no lo repitió en la segunda. Por eso este escenario considera que el nuevo gobierno, y los continuadores, negociarán y lograrán acuerdos más o menos sistemáticos con los sectores políticos de oposición, para que prime un desarrollo económico medio y cansino como fuente para futuras redistribuciones de la riqueza, se modernice: la función pública, y la transparencia, se reduzcan las brechas de la corrupción, se aborden problemas ambientales en forma desideologizada, se reduzca al mínimo el nepotismo y haya una atención focalizada de los problemas sociales urgentes y prioritarios.

En lo político en este escenario presume que la campaña política del año 2021 podría mantener desunida a la izquierda nacional y, aunque sea reñida, podría ser reelegida la centroderecha. En este caso se podría llegar a los umbrales del desarrollo económico recién al cabo de 12 años a la fecha. La alta dependencia de las materias primas y actividades extractivas impone riesgos a ese posible resultado por la variancia de la demanda de los commodities y de sus precios internacionales.

V.- Chile en un escenario de país desarrollado

Que mostraría un país que llegaría a igualar a ciertas naciones que ya lo han logrado, que tendría que ser el resultado de tasas de crecimiento del PIB superiores al 7% anual, (como lo logró el país entre los años 1991 y 1998 con un crecimiento promedio de 7,3%). Es decir, se podría disponer, hacia el 2030, de un ingreso per cápita del orden de los US$ 30.000, cercano al actual de Italia.

Para este nivel de desarrollo hay que hacer acciones que, aunque hemos conocido en el historial del país, deben adecuarse a las nuevas exigencias que se manifestarían en la próxima década en términos de inversión, productividad, modernización del Estado, educación para la incorporación de las neo tecnologías, innovación, etc. Se requeriría de cambios en la cultura empresarial para hacer: (1) mayúsculas inversiones – nacional y extranjera – de muchos miles de millones de dólares para incrementar la producción para la exportación de recursos naturales, (2) incentivar el ingreso de empresas extranjeras que incorporen más tecnología y valor a los actuales productos y servicios para el mercado nacional y para la exportación, (3) incentivar la entrada de compañías que estén dispuestas a instalarse en el país para abastecer con nuevos productos y servicios a los mercados globales, (4) incrementar los servicios atractivos para el mercado internacional como: turismo, transporte, finanzas, astronomía (5) así como la invitación a compañías que se instalen en el país a la manufactura de bienes y servicios con base en las nuevas tecnologías, innovación sistemática, valor agregado, emprendimientos complejos de tamaño mayor con alta complejidad, etc.

Es fundamental una gran inversión en infraestructura para que los aumentos de producción tengan las carreteras y otras vías, las comunicaciones, los puertos y los aeropuertos con características modernas, necesarios para duplicar o más que duplicar sus capacidades de pasajeros y carga en esa década.
VI.- Escenarios y la estrategia país

Recordando que los escenarios enunciados son una síntesis, sin duda que un Escenario de País Desarrollado con un crecimiento + 7% base anual solo ocurrirá si se van haciendo grandes acuerdos políticos, empresariales, sociales y laborales con visión de estado en la comunidad nacional, que, por ejemplo, pueden elegir postergar algunos beneficios en el corto plazo en la medida que se reconozca y se identifiquen los medios que los respectivos gobiernos utilizarán para las indispensables mejoras de las condiciones de reparto equitativo de la riqueza agregada a lo largo del decenio para todos los actores. Pero al mismo tiempo, hacer uso del beneficio de ser el mejor país de América en términos del Índice de Desarrollo Humano (IDH), después de Estados Unidos y de Canadá y aspirar a mucho más en estas materias dado que el Desarrollo Nacional va mucho más allá del crecimiento económico.
Al término, recordar que: (1) el verdadero desarrollo económico expuesto en el punto V tiene como condición previa la definición de una Estrategia País Consensuada (EPC), lo que es materia de otro esfuerzo que podríamos enunciar, más adelante, si este medio gentilmente nos lo permite y (2) los chilenos estaremos orgullosos “de gozar, al fin, de los beneficios de un País Desarrollado para todos”. Final: ¿Y para Ud. cuáles son los posibles Escenarios de Desarrollo para Chile y la Estrategia País requerida para abordarlos?