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Año XI, 21 de septiembre de 2019

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Ya lo penalizará Francia: ¿Qué pasa en Chile con el acoso callejero?

Un proyecto de ley parecido al del país europeo pretende multar e incluso darle cárcel efectiva a las personas que cometan este tipo de ataque. Algunos grupos feministas esperan que la regulación vea la luz durante este año, mientras que otra organización criticó que la idea no permita ver “el tema de la violencia como lo que es: un continuo (…) que va más allá de esa separación binaria que continuamente nos estamos planteando como si fuera algo natural”.

Nicolás Massai D.

  Lunes 5 de marzo 2018 16:33 hrs. 
mujeres contra la violencia

Cada cierto tiempo se publica un video en el que se denuncia una situación de acoso sexual contra una mujer, acto que normalmente es cometido en un lugar público. En noviembre del año pasado, apareció un registro en el que se podía observar a un hombre masturbándose en pleno Metro de Santiago, al lado de una joven que, con sus gritos asqueados, frenó el ataque.

Este tipo de hechos han motivado, en distintos países, la actuación por parte de grupos legislativos. En Latinoamérica, Argentina y Perú disponen de regulaciones que lo castigan, mientras que la última semana, en Francia, el poder Ejecutivo comprometió una norma que interpondría multas que variarán entre los 90 y 750 euros de multa para las personas culpables de acoso callejero.

En Chile, el 17 de marzo de 2015 se ingresó un proyecto de ley para hacerle frente a este tema. No fue precisamente un logro de los políticos; más bien se debió a la afrenta comenzada por movimientos feministas que posicionaron un debate en el Parlamento. Uno de estos fue el Observatorio Contra el Acoso Callejero (OCAC), cuya abogada es Javiera Hernández. En conversación con Diario y Radio Universidad de Chile, explicó que tanto el proyecto francés como el chileno persiguen fines similares, pero que hay ciertas diferencias de por medio.

“El nuestro hace alusión a una pena privativa de libertad en caso de que el acoso sean tocaciones y causen hostigamiento y otras cosas en la víctima. En lo demás, la mayoría de nuestra reforma está hecha para que las personas paguen una multa respecto de las conductas que puedan tener, ya sea enviar vídeos sin el consentimiento de la víctima, masturbación en público, etcétera y eso es  igual que en Francia”, dijo.

Dentro del proyecto impulsado por OCAC se argumenta que actualmente en el país no existe una ley que penalice este tipo de ataques, por lo que se “subsume” esta conducta bajo la “ofensa al pudor” consignada en el artículo 373 del Código Procesal Penal. Además, se establecen las características esenciales para acusar un acoso y, en lo medular, se destaca que este sería un acto de carácter sexual hacia una persona que “no desea esa conducta”.

María José Castillo, abogada de la Corporación Humanas, atribuyó a OCAC –entre otras instituciones– el hecho de que se haya comenzado a desnaturalizar, a nivel cultural, este tipo de comportamiento. “Las mujeres han empezado a tomar conciencia respecto de la situación que vive en las calles día a día, que es algo normal”, explicó. Sin embargo, criticó la situación legislativa actual, donde según sus palabras, no hay posibilidad de denunciar este tipo de situaciones.

En la actualidad, el proyecto de ley se encuentra en segundo trámite constitucional, en el Senado. Sobre las perspectivas que enfrenta esta iniciativa ante un nuevo Parlamento, la abogada Castillo destacó la presencia de nuevos integrantes en el Congreso Nacional y los desafíos que deberá enfrentar la próxima ministra de la Mujer y Equidad de Género, Isabel Plá.

“No creo que haya dificultades para la aprobación de este proyecto. Si efectivamente para la nueva ministra su foco va a ser violencia hacia las mujeres, debiese ser un proyecto que debiese tener en la agenda de prioridades, junto con el proyecto de una vida libre de violencia hacia las mujeres”, indicó.

Pero no todos los grupos feministas están por la vía de esta regulación. Silvana del Valle, abogada de la Red contra la Violencia hacia las Mujeres, afirmó que esta norma constituye un “avance para la sociedad en cuanto a cómo se logra implantar temas de discusión legislativa desde la misma sociedad civil”. Sin embargo, lo calificó de fragmentario.

“Hace esta división entre lo público y lo privado, y no nos permite tratar el tema de la violencia como lo que es: un continuo, algo que atraviesa todos los espacios donde nos movemos las mujeres, públicos y privados, que va más allá de esa separación binaria que continuamente nos estamos planteando como si fuera algo natural. Además, impide de alguna manera comprender que el fenómeno de la violencia contra las mujeres es algo que va más allá de la violencia intrafamiliar”, dijo.

Por último, Silvana del Valle recalcó que “tratar la violencia como si fuera exclusiva de un espacio nos impide tratarla como si fuera un fenómeno continuo. El acoso callejero es el comienzo del continuo”.