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Bortolameolli: “Dudamel y la Filarmónica de Viena serán un lujo”

El músico chileno, asistente del director venezolano en la Filarmónica de Los Angeles, habla sobre el concierto de este jueves en el Municipal de Santiago. Además, tres especialistas analizan la importancia de la visita.

Rodrigo Alarcón

  Miércoles 7 de marzo 2018 18:45 hrs. 
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Pocas orquestas en el mundo gozan de la fama que tiene la Filarmónica de Viena, que debutará este jueves en Chile con un concierto en el Municipal de Santiago, dedicado exclusivamente a obras de Johannes Brahms. Fundada en 1842 y con un teatro de ensueño como el Musikverein, su historia es excepcionalmente rica.

Nunca ha tenido un director titular, sino que solo funciona con directores invitados. Y con los mejores: Claudio Abbado, Simon Rattle, Leonard Bernstein, Herbert von Karajan, Daniel Barenboim son algunos nombres de esa larga lista. En ella también figura el venezolano Gustavo Dudamel, que en 2017 se convirtió en el director más joven en liderar el tradicional concierto de Año Nuevo que realiza la orquesta.

Será junto a Dudamel, justamente, que la Filarmónica de Viena debute en Santiago, en el marco de una gira latinoamericana que también considera paradas en Ciudad de México, Bogotá y Buenos Aires. Las entradas están agotadas hace días.

Y si hay un chileno que hoy puede hablar con propiedad sobre Dudamel, ese es Paolo Bortolameolli, quien el año pasado fue designado como director asistente de la Orquesta Filarmónica de Los Angeles, donde el venezolano es titular hace casi una década. Sabe cómo es trabajar con él, así que adelanta que la presentación de este jueves “va a ser un hito”. 

“Será una oportunidad muy especial de que una orquesta de ese nivel y con esa historia visite Chile por primera vez. Es tremendamente significativo que lo hagan con Gustavo Dudamel, que todos sabemos que es una de las grandes referencias de la dirección a nivel mundial”, explica el director chileno desde el Walt Disney Hall, el fastuoso edificio que acoge a la LA Phil, como es conocida en Estados Unidos.

Dudamel y la Filarmónica de Viena se acaban de presentar en México. Foto: Terry Linke / Facebook Vienna Philharmonic.

Dudamel y la Filarmónica de Viena se acaban de presentar en México. Foto: Terry Linke / Facebook Vienna Philharmonic.

¿Cómo ha sido tu experiencia trabajando con Gustavo Dudamel?

Ha sido un placer. Hay una energía que fluye fácil en la relación profesional y lo agradezco, porque me apoya y está pendiente de lo que tenga que decir en los ensayos. Donde más se dio fue en la preparación de la Misa de Bernstein (que se acaba de presentar en febrero), porque estuve dos semanas con los elencos, sobre todo con la gente que venía de Broadway, y fue un trabajo codo a codo. Lo agradecí mucho, porque su calidad musical siempre se complementa con su calidad humana.

¿Qué has aprendido al trabajar junto a él?

Cuando más se aprende es al escucharlo hablar o dirigir, porque tiene una infinita experiencia, a pesar de que es muy joven. Tiene el rodaje de dirigir orquestas de primer nivel y repertorio increíble, pero también tiene el mundo de las orquestas juveniles, El Sistema en Venezuela, toda su experiencia al transformar a la (Orquesta) Simón Bolívar en un referente mundial. Cuando hablas con él, te habla alguien que tiene esa sabiduría y eso es impagable.

Además, es una persona muy cercana. Por supuesto que está muy ocupado, pero cuando te da su tiempo son conversaciones reales. Por ejemplo, en los ensayos, tiene la filosofía de dejar tocar y no imponerse. Confía en los músicos que tiene y así logra sacar lo mejor de cada agrupación. Yo lo veo todos los días acá, pero también se ve en su propia imagen, una persona cercana, simpática, sonriente, energética. Eso hace que la música fluya de manera muy particular, quizás distinta a otros directores u otras formas de acercarse a la música.

¿Hay algún elemento en su forma de dirigir en el que debería fijarse el público que vaya al concierto? ¿Qué recomiendas?

Creo que uno se puede fijar en que la musicalidad fluye de manera muy espontánea, su batuta es como muy libre. Aunque nunca he escuchado a la Filarmónica de Viena con Gustavo, lo he escuchado dirigiendo a la Filarmónica de Los Ángeles y sé que le saca un sonido cristalino, pero también lleno de energía. Imagino que la fusión de ambos logra un sonido bastante particular y no me cabe duda que escucharlos juntos va a ser excepcional.

De hecho, lo escuché dirigir la Sinfonía No. 1 de Brahms (una de las obras que se escucharán en Santiago) con la Filarmónica de Los Ángeles y me encantó. Es una de las sinfonías que más amo, la he escuchado toda mi vida y acá de verdad escuché cosas nuevas, fue una lectura fresca. Si sumas su visión al sonido de una orquesta con esa trayectoria, tocando Brahms más encima, es un lujo de repertorio. Va a ser un lujo de concierto.

Una orquesta distinta

¿Cuál es la importancia de la Filarmónica de Viena? ¿Qué tan tradicional es la orquesta y qué tan poco convencional es Gustavo Dudamel? ¿En qué fijarse en el concierto? Tres especialistas responden estas preguntas acá.

CGCristian Guerra, académico de la U. de Chile y director de la Revista Musical Chilena.

La Filarmónica de Viena está radicada en una ciudad que fue el centro de actividades de compositores e intérpretes como Mozart, Beethoven, Brahms y Mahler, lo que la dota desde el comienzo con un aura muy especial, como si fuera un paradigma viviente de lo que se ha entendido tradicionalmente como “música docta, académica o clásica”. Escucharla con un director como Gustavo Dudamel es un aporte al panorama local, de todas maneras. No estoy seguro que ocurra, pero sería “fantástico” (aprovechando el calificativo en estos días) que sirviera de estímulo para incentivar la formación de instrumentistas, orquestas y directores, así como de un público que los apoye.

No comparto tanto la idea de que la orquesta sea muy tradicional y Dudamel no lo sea tanto. Él ha desarrollado una carrera y una imagen que responde casi al cien por ciento con el estereotipo latinoamericano que suele concebirse en la mentalidad centroeuropea: moreno, “exótico”, emotivo, histriónico, etc. Al mismo tiempo, es fruto de uno de los proyectos de formación musical más aclamados a nivel global, el “Sistema” de Venezuela, cuyo eje formativo es exactamente la misma tradición musical centroeuropea que representa la orquesta. Es como el nieto querido por sus abuelos, que lo tildan quizás de extravagante, pero que respeta fielmente la tradición familiar.

Para quienes vayan al concierto y estén muy familiarizados con la música docta de orquesta, recomiendo tratar de distinguir esas sonoridades características de la Filarmónica de Viena y la disposición que adopten los instrumentos en el escenario. Si no están tan familiarizados, simplemente que disfruten el concierto.

ASAliocha Solovera, compositor y académico de la U. Católica.

La importancia de la Filarmónica de Viena está sin duda en la calidad del sonido mismo, el extremo cuidado de los matices, el fino trabajo en la articulación. Todo esto obedece a una tradición, es una orquesta que fue dirigida por grandes compositores como Brahms, Mahler o Richard Strauss y son experiencias únicas que se transmiten en el tiempo. A eso se suma la desbordante energía y entusiasmo de Gustavo Dudamel, que son un importante aporte. Él logra transmitir eso y consigue un efecto muy motivador en los músicos.

Cuando se dice que usan instrumentos locales, se refiere principalmente a los cornos y oboes. El corno más usado hoy es el corno doble, que cuenta con un cuarto cilindro transpositor que facilita el manejo del registro agudo. El corno vienés es un corno simple, con solo tres cilindros. Se podría decir que es más difícil de manejar en el registro agudo, pero posee una calidad tímbrica extraordinaria y más cercana al sonido original del repertorio del siglo XVIII y XIX. Por otra parte, el oboe vienés es una versión mejorada de los que se usaban en Austria y Alemania en el siglo XIX y responde a una visión que considera al sonido como parte de la tradición. Personalmente, tuve la oportunidad de trabajar con oboe vienés en una de mis obras y la experiencia fue muy positiva, se funde muy bien con los demás instrumentos. A mi juicio, incluso mejor que el oboe francés.

A quienes vayan al concierto les sugiero poner atención en la calidad del sonido, el trabajo de los matices y la articulación, aunque la acústica de nuestro querido Teatro Municipal no sea la misma del Musikverein de Viena.

JMIJosé Manuel Izquierdo, musicólogo de la U. de Cambridge y académico de la U. Católica.

Con la música “clásica” siempre hay un tema: si su centro son las partituras o el sonido mismo. En Latinoamérica nuestra relación ha estado siempre más cercana a las partituras, entonces tener a la Filarmónica de Viena es escuchar un monumento del mundo interpretativo de la música clásica. Eso no puede reproducirse más que acarreando a los músicos. Obviamente no son los mismos hace 150 años, pero tiene una tradición importante que la asocia a Brahms, Mahler, Bruckner, etc. Es una importancia simbólica, un modelo a seguir en sonido y en estilo, un referente.

Es una orquesta que conserva varias tradiciones propias del siglo XIX. Una que siempre está en conflicto es la ausencia de mujeres. Se negaron a ingresarlas y tomaron este modelo de “club” decimonónico hasta entrado el siglo XXI. También es dueña de los instrumentos, que tienen su propia construcción y técnica; hoy en día son los músicos quienes llevan sus instrumentos en buena parte, pero en la Filarmónica de Viena hay un esfuerzo por mantener un sonido de modo estable. O conservador, si se quiere. Por otra parte, Gustavo Dudamel es bastante tradicional en su técnica, estilo e intereses de repertorio y lo poco tradicional es más un tema de imagen, marketing y exotismo. Finalmente, dirige como la mayoría de los directores de los últimos 50 años y, en tal sentido, le da a la Filarmónica de Viena un espacio de renovación de imagen (más joven, atrevida), sin cambiar su sonido ni repertorio.

Quienes vayan al concierto deberían fijarse en el sonido: es una orquesta que suena distinta, que tiene una tradición especial y más encima estarán haciendo música con la que están vinculados desde el origen: van a tocar Brahms, quien fue director artístico de la Sociedad de Amigos de la Música de Viena, que es la cabeza de la Filarmónica, y con ella estrenó muchas de sus obras, dirigiendo él.