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Lucía Dammert: En Perú el problema no acaba con PPK, es institucional

En conversación con Diario y Radio Universidad de Chile, la analista proyectó los próximos meses en Perú, tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski. A su juicio, lo único razonable es que Martín Vizacarra arme un buen gobierno y se mantenga en el cargo hasta 2021.

P. López y P. Campos

  Jueves 22 de marzo 2018 14:43 hrs. 
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Luego que Pedro Pablo Kuczynski decidiera renunciar a la presidencia de Perú argumentando que existía un clima de “ingobernabilidad” que le hacía imposible continuar con su mandato, distintos caminos se abren en la nación vecina: flancos económicos y herencia del poder político son parte de las respuestas que durante estas semanas deberán responder.

Detrás está el manto de Odebrecht, el caso de corrupción que comenzó con el fin del gobierno de PPK. El ahora ex presidente se salvó de una destitución del Congreso luego que el grupo fujimorista liderado por Kenji, hijo menor del dictador, lo salvara a cambio de indultar a su padre. Ad portas de una nueva votación de vacancia, Perú entra en una nueva etapa política, liderada por Martín Vizcarra, hasta ahora primer vicepresidente de la nación.

En conversación con RadioAnálisis, la analista política Lucía Dammert comentó los próximos movimientos en la política interna del país. “(La salida de Kuczynski) es la crónica de una muerte anunciada. Hace dos o tres elecciones presidenciales, un grupo importante de la población vota por el menos malo. En este caso, al votar por PPK todos sabían que estaba votando por un lobbista, que todos reconocían en él actitudes que no eran positivas, pero -evidentemente- hay una muralla china entre lo que es el Fujimorismo y el resto de la política en Perú. Para todos quienes estamos en ese lado, es tremendo sentirse enfrentado a la real politik , a que el poder destruya a la gente. Lo que estamos viendo acá es un esquema mafioso, por el lado del Fujimorismo, pero además a un presidente que se entrega feliz, bailando, contento, casi ingenuamente. Es deplorable, porque Perú no es Finlandia, no es un país que se pueda dar el lujo de tener estas crisis políticas seguir viviendo y siendo la más feliz del mundo ¡No! Es un país que enfrenta serios problemas sociales y nada de eso se resuelve. Ahora, entonces, es peor porque no hay claridad respecto a lo que va a pasar”.

Así, reconoció que se espera un “escenario turbulento” que pueda impactar en el crecimiento económico y que va a tener como consecuencia directa la muerte de Peruanos por el Kambio, partido detrás del hoy ex presidente. Para la izquierda, en tanto, el desafío sería la voluntad del poder. “Los próximos 18 meses no van a ser fáciles. Espero que Vizcarra tenga la capacidad de armar un gobierno más estable, porque entregarle el poder al presidente del Senado no me genera ninguna buena expectativa”.

La también profesora de la Universidad de Santiago trató de explicar el por qué los últimos presidentes de Perú están vinculados con diversos casos de corrupción o de hechos ilícitos. “Tengo la impresión de que en Perú siempre ha habido una sociedad más informal, que juega en el límite con lo legal, pero es el gobierno de Alberto Fujimori el que destruye las bases mismas de la política. Destruye los partidos formales por medio de la extorsión, por ejemplo, pero también vía corrupción. Las izquierdas, el APRA, la derecha, no salen bien después del periodo fujimorista”.

En su relato, Lucía Dammert recuerda cómo fue la campaña que llevó a PPK a la presidencia, donde lo que primó fue una clase política que se opuso a la posibilidad de que otro Fujimori estuviera en el poder. “En el caso de PPK, si uno mira para atrás, ve a un candidato que no ganó en ningún lado salvo en Lima. Él es el candidato de la gente blanca, con plata, y que gana la elección porque la izquierda le presta todos sus votos en esta campaña anti Keiko”.

En la conversación, Dammert profundizó en las raíces políticas y económicas de Perú. “No hay un libremercado sino un empresariado rentista, que vive de la producción de nada, de la venta de materia prima… ese empresariado es el que se colude con Odebretch y, así, tenemos algunas de las carreteras más caras del continente. Todas esas cosas han mermado la legitimidad de la política”.

El futuro político peruano

Dammert recordó que “la única alternativa es que el vicepresidente Vizcarra tiene que continuar en el poder hasta 2021. La única alternativa de adelantar la elección es vía cambio constitucional, que se podría hacer, pero el camino inicial es que debe continuar su mandato”.

Ante la posibilidad de que las fuerzas políticas de Perú creen un clima de ingobernabilidad que obligue al político independiente a renunciar a sus funciones como presidente, argumentó que dadas las condiciones actuales, es poco probable que ocurra: “El Congreso está liderado por el fujimorismo, entonces Vizcarra tendría que estar demasiado acorralado para entregarles a ellos el poder. Ese es el peor escenario. Me parece que lo más probable es que Vizcarra trate de unir a los más moderados, a los que sobrevivan de todo esto… el sector que podría capitalizar esta crisis es la izquierda, son ellos los que aparecen más alejados de estos escenarios de corrupción”.

Sin embargo, y pese a que es necesario avanzar en lo que ocurrirá en los próximos meses en Perú, para la analista internacional lo más preocupante es lo que queda en el fondo: “El problema no se acaba con sacar a Kuczynski o a sus ministros. Acá hay un problema institucional. Ejemplo de ello es que cuando llegas a tener un ministro de Estado que se junta con un congresista y unos funcionarios públicos a negociar proyectos y la posibilidad de que se quede con parte de esos proyectos ¡eso es podredumbre institucionalizada! Al estilo de los Vladivideos”, dijo, recordando las filmaciones con cámara oculta que hundieron al régimen del expresidente Alberto Fujimori al dejar en evidencia casos de corrupción.

Consecuencias internacionales

¿Cómo influye la salida de Perú en las relaciones internacionales o en Chile, particularmente?

Es una de las preguntas que se abren, más cuando impulsados por el cambio de gobierno, los presidentes de la región pensaban organizar un eje de derecha donde PPK estaba incluido. “Por supuesto que lamento que un presidente no termine su periodo, pero si es un presidente que está tratando de corromper a sus congresistas para quedarse en el poder, lo mínimo que pudo hacer fue renunciar”, dijo, criticando el lamento de la Cancillería chilena tras la renuncia oficial.

“Para Chile y América Latina es un peligro por tres cosas: primero, porque la corrupción no es únicamente peruana; segundo, también las dirigencias de estos partidos políticos que no se han hecho cargo de estos problemas de corrupción; tercero por la ciudadanía, porque en América Latina está instalada la sensación de corrupción y de impotencia. Son señales de alarma que nos deberían llevar a pensar cómo establecemos una más próxima relación entre nuestros representantes y nosotros”.

En lo económico, avizoró una continuidad. Por lo tanto, explicó que es probable que “al pasar la tormenta, los presidentes Mauricio Macri y Sebastián Piñera entreguen su apoyo a Martín Vizcarra para instalar su gobierno de continuidad.