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Año X, 18 de octubre de 2018

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Luna Follegatti: Por un feminismo sin silencio

Con posterioridad a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la Doctora en Filosofía Política y Moral de la Universidad de Chile, Luna Follegati, instó a las protagonistas de este resurgir del movimiento feminista a no desconocer su historia. Un grupo de expositoras sacaron cuentas de los avances y desafíos, entre estos últimos se apuntaron la relación con otras organizaciones y la suma de la perspectiva de migrantes.

Tania González

  Sábado 31 de marzo 2018 9:29 hrs. 
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Luego de ocurrida en las calles del centro de Santiago la multitudinaria marcha del 8 de marzo que busca reivindicar las demandas de derechos de las mujeres, es momento de hacer balances y autocríticas.

En el marco de un foro organizado por Le Monde Diplomatique y titulado “Feminismo y movimientos sociales: hacia la construcción de las izquierdas”, un grupo de expositoras concordaron en que la movilización de hace unos días atrás fue distinta a otras.

A su juicio, se dio mayor visibilidad a las variadas aristas y/o áreas de la población desde donde se potencia el discurso contra las consecuencias del patriarcado y el capitalismo sobre la mujer .

De este modo, por ejemplo se levantó la campaña por medios de comunicación no sexistas de parte del Colegio de Periodistas, se vio el rechazo de mujeres trabajadoras a la firma del TPP-11 y desde sectores rurales, de la educación, de la salud, pensionadas, migrantes, entre otros, se evidenció un interés por aunar fuerzas.

La Doctora en Filosofía Política y Moral e historiadora de la Universidad de Chile, Luna Follegati, instó a las protagonistas de este resurgir del movimiento, a no desconocer su historia e identificar qué tipo de actrices existieron, sus prácticas y qué modos de organización anteriores han resultado y cuáles no.

“Hubo un primer momento en que las feministas jóvenes que no tenían una vinculación histórica o una experiencia con la dictadura, miraban como si no hubiese nada para atrás” criticó la académica y añadió que después de un tiempo se dio cuenta que “había una falta de comunicación importante entre las que habían sido luchadoras en los 80´ y las que tenían menos de 30 años”. En otras palabras, existiría la necesidad de establecer un diálogo entre las distintas generaciones.

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En la recapitulación de las denominadas “olas del feminismo”, Luna Follegati, sostuvo que cada cual revela con sus demandas la condición política contextual en la que se desarrolla.

Si en un momento fue la lucha por el voto femenino en las urnas, luego demandas por derechos sexuales y reproductivos y más actuales los esfuerzos por disminuir los índices de femicidios, hoy el contexto de globalización coloca los movimientos de las personas de un país a otro como materia de preocupación.

En esa línea, la vocera de la Coordinadora 8 de marzo perteneciente al Colectivo Sin Fronteras, Patricia Loredo, defendió el feminismo antiracista e identificó un fenómeno emergente de vulneración de derechos económicos y sociales a mujeres provenientes especialmente del Altiplano con familias empobrecidas que han ido adoptando el trabajo doméstico en nuestro país.

La dirigenta social apuntó como ejemplo el poco control que tienen éstas mujeres de su vida cotidiana con empleadores dominantes que manejan hasta sus comidas. En efecto, hizo un llamado al movimiento feminista a incluir y comprender la mirada de las migrantes que pueden priorizar otros problemas.

“Los temas más relevantes que han sido banderas de lucha de los movimientos feministas no son necesariamente los más relevantes para las mujeres que vienen como parte de las migraciones, porque hay una forma distinta de pensar las relaciones entre hombre y mujer y de socializar en términos de individualidad” señaló Patricia Loredo.

En tanto, la estudiante de la Universidad de Chile e integrante de Articulación Feminista, Irune Martínez, afirmó que en los desafíos de las agrupaciones feministas se apuntan la ampliación de sus lecturas y el entablar relaciones con otros movimientos sociales ya consolidados.

En la reciente movilización,”se fue capaz de convocar con un discurso que tenía perspectiva de totalidad, que instaba a hacer alianzas y hacía el llamado a la necesidad del feminismo no solamente por una cuestión ética sino que profundamente política” sostuvo la estudiante.

Aparejado de todos los desafíos anteriormente mencionados, se anota como principal el subvertir el silenciamiento de los movimientos feministas, es decir, el mantenerse vigentes indistinto del punto de vista de los gobiernos de turno que muchas veces, incluso con dos administraciones presididas por una mujer, el rol del Estado no ha pasado de ser asistencialista.