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La Orquesta Usach inicia su temporada con un Viaje a la Luna

El primer concierto de la agrupación contempla la proyección de la clásica película de Georges Méliès, musicalizada con una obra de Jorge Pepi. El director titular, Nicolas Rauss, adelanta aquí detalles de esa presentación y de la temporada 2018.

Rodrigo Alarcón L.

  Domingo 1 de abril 2018 8:14 hrs. 
Orquesta Clasica U2


116 años han pasado desde que Georges Méliès estrenó Viaje a la luna, esa película pionera que se extiende por menos de 15 minutos pero cuyo impacto resuena hasta hoy: la imagen persistente de la Luna con un cohete incrustado en el rostro es prueba suficiente.

Una nueva demostración ocurrirá el próximo miércoles 11 de abril, cuando la Orquesta Clásica de la Universidad de Santiago (Usach) inicie su temporada oficial con la proyección de la cinta en el Aula Magna de la institución. Mientras se vean las imágenes que Méliès creó casi artesanalmente, la agrupación estrenará una composición encargada especialmente al pianista y compositor Jorge Pepi.

Nicolas Rauss, director titular de la Orquesta Usach, explica que “Jorge Pepi imaginó toda una manera de hacer, inspirándose mucho en la época aleatoria de (el compositor polaco Witold) Lutoslawski. Por ejemplo, hay momentos en que la música es un poco aleatoria hasta que llega una pequeña explosión en la película, entonces yo veo un gesto justo antes, para prepararme y llegar más o menos juntos”.

El concierto comenzará con la Sinfonía n.º 41 en do mayor de Mozart, conocida como Júpiter (“la elegimos un poco en broma, admite Rauss) y continuará con la orquesta bajo un telón donde se verá Viaje a la Luna. “También va a estar el piano, como una pequeña alusión al que se tocaba antiguamente en el cine. No puedo decirla porque es una sorpresa, pero habrá una puesta en escena y un poquito de una obra que lleva la Luna en su nombre… de un compositor que cumple cien años de muerto”, adelanta Rauss entre risas.

Será una experiencia única, pero en la Orquesta Usach pretenden repetirla en alguno de los conciertos de extensión programados para este año. También quieren iniciar la temporada 2019 con Incendio (1926), una de las primeras películas del cine chileno, dirigida por Carlos del Mudo.

AFICHE viaje a la luna digital

“Es primera vez que hacemos una cosa así y yo estoy un poco tenso, porque tengo que dirigir y seguir la película al mismo tiempo. La partitura no es de las que haces de memoria, tengo que aprenderla y tengo que ver como 35 ó 40 cosas en 15 minutos. Es una experiencia bien inédita”, advierte Nicolas Rauss.

“Somos una orquesta con poca fama”

El concierto del 11 de abril abrirá oficialmente una temporada que tendrá ocho presentaciones en el Aula Magna, además de presentaciones educacionales y otras de extensión en Cerrillos, Cerro Navia, Pedro Aguirre Cerda, Lo Prado, Providencia e Independencia. Todos serán con entrada gratuita.

“Siempre hay un hincapié en la música clásica vienesa, porque es nuestro estilo. Hay muchas orquestas y no todas tienen un estilo, pero esta sí lo tiene”, dice Nicolás Rauss. “Es una linda temporada, que está equilibrada y que tiene una buena fisonomía para ir regularmente. Tenemos música chilena, encargada por nosotros, además de Jorge Pepi, a músicos como Patricio Wang, Juan Manuel Quinteros y Tomás Brantmayer; también ‘Tilo’ González va a hacer una suite sobre temas de Congreso”.

Otros autores locales que va a abordar la orquesta son Juan Orrego Salas, Carlos Isamitt, Pedro Humberto Allende, Alfonso Leng y Enrique Soro, presente con su Suite para pequeña orquesta y su Chanson triste. “Yo creía que no tenía muchas cosas para orquesta de cámara, pero conocí a su nieto, Roberto Doniez, y me mostró unas cuantas piezas. Probablemente sigamos en otros años”, agrega Rauss.

Asimismo, la Orquesta Usach abordará composiciones de Bohuslav Martinů, Piotr Ilich Tchaikovski, Felix Mendelssohn, Ludwig van Beethoven, Jean Sibelius y Richard Strauss, de quien se tocarán ocho lieder para soprano y orquesta. “Para una orquesta como la nuestra es difícil hacer romanticismo, entonces esto es una suerte. Estos lieder no tienen nada que envidiar a los últimos cuatro, que son los más famosos”, explica Nicolas Rauss.

En 2018 van a repetir los conciertos de extensión que comenzaron el año pasado. ¿Qué importancia tienen esas presentaciones? ¿Cómo fue la experiencia?

Es muy bueno para nosotros, porque en general nos encontramos con públicos numerosos y a los cuales les mostramos algo que, en general, no tienen. Primero, valoro que venga gente que no tiene contacto con la música clásica, algo que no es tan simple; después, uno tiene la esperanza de que lo disfruten al punto de querer más. En general han sido experiencias lindas. La orquesta tiene un buen público acá en el Aula Magna, pero es una lástima tenerla solamente en esta sala y ha sido un plus que se muestre más. Hace algunos años fuimos al GAM y el año pasado no pudimos por nuestras actividades, pero ahora tomamos la decisión de tocar una o dos fechas menos acá para ir al Teatro Oriente. Hay que recordar que este año, por primera vez, esta orquesta estuvo en las Semanas Musicales de Frutillar.

Fue muy llamativo que haya pasado tanto tiempo antes que fueran…

Esta es una orquesta difícil de desplazar, porque para muchos músicos no es su trabajo principal. Tenemos una calidad que sorprende si uno piensa que esa es la realidad, pero eso complica a veces para salir. Además, somos una orquesta con poca fama. En Frutillar estuve alojado en un hostal donde había gente del público, que va todos los años, y en el desayuno me decían que no conocían a la Orquesta Usach. Estaban sorprendidos.  

Usted ya cumple cinco años como director titular de esta orquesta, ¿cuál es el balance que hace de este periodo?

Siento que estoy empezando una segunda etapa. Sin quererlo, Frutillar fue como una culminación. Esta orquesta ha mejorado gracias a la incorporación de jóvenes músicos, bastante idealistas, que tratan de vivir la experiencia de tocar bien. Hay como una cosa colectiva, unas ganas de ser una orquesta que toca lindo. Es un progreso que empezó con el maestro David del Pino y tuvo una especie de reconocimiento en Frutillar, que fue un antes y un después para nosotros.

¿Y ahora qué viene?

No sé si viene algo especial, pero tenemos que vivir la música de la manera que lo hacemos, que los conciertos sean como la única vez, no como un disco. Tratamos de ir a la intención del compositor más que a la letra, tratamos de hacer una vivencia musical que sea tan presente, que pueda igualar las ganas de ir a un concierto de rock, por ejemplo. Con música antigua, pero una cosa de ahora. La vivencia es ahora.

Foto: Álvaro Hoppe / Usach.