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Año X, 22 de abril de 2018

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Definitivo: Suprema de Brasil envía a Lula a la cárcel

La opción de rechazar el habeas corpus para evitar que el ex mandatario brasileño vaya a la cárcel logró los votos necesarios, por lo que es inminente su ingreso a un recinto penitenciario. Sin embargo, Lula tiene una última posibilidad: hasta el 10 de abril puede presentar un recurso.

Camilo Villa J.

  Jueves 5 de abril 2018 4:57 hrs. 
foto Lula

Y fue como se esperaba. Los magistrados del Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF) decidieron, por seis votos contra cinco, rechazar el habeas corpus presentado por la defensa de Luiz Inácio Lula da Silva para que este no vaya a la cárcel.

Esto significa que el ex mandatario deberá cumplir 12 años y un mes en un recinto penitenciario por corrupción y lavado de dinero.

Sin embargo, no todo está perdido para el líder del Partido de los Trabajadores, pues hasta el 10 de abril tiene plazo para presentar un recurso, que según analistas, no haría más que extender su tiempo en libertad, pues su confinamiento está sellado.

Con esto, Lula da Silva se transformaría en el primer ex presidente del país en cumplir condena de cárcel.

Entre quienes votaron en contra del habeas corpus en favor de Lula, está el juez Luis Roberto Barroso, quien consideró que las leyes brasileñas permiten que una persona ingrese en prisión después de condenada en segunda instancia. “Brasil necesita reglas que le ayuden a a superar su pasado de impunidad”, expresó.

Por su parte, el magistrado Gilmar Mendes, quien votó en favor de Lula, consideró que la prisión solo puede ocurrir tras la condena en el Superior Tribunal de Justicia (STJ) brasileño. Como Lula ha sido condenado en enero en una instancia inferior, podría esperar en libertad la decisión del STJ.

La decisión del STF es un duro golpe para el propio Lula y el Partido de Los Trabajadores, pues el ex dirigente sindical era carta segura para asumir la presidencia en el siguiente periodo. Desde ya, sus opositores se concentran en las calles para celebrar el resultado.

Un Brasil polarizado

El llamado primer presidente obrero de Brasil es actualmente el candidato al ejecutivo más popular de la nación, de hecho, según las encuestas, corre con amplia ventaja por sobre sus contendores.

Hasta la fecha, ha recorrido gran parte del país producto de su campaña electoral. Miles de personas se han concentrado en sus actos públicos clamando que el líder de la izquierda brasileña vuelva al Palácio do Planalto, casa de gobierno de la nación.

Sin embargo, pese al apoyo mayoritario de los brasileños, hay quienes se oponen rotundamente a su retorno, incluso apelando a la violencia. Sin ir más lejos, durante su última caravana por el sur de Brasil, dos autobuses de su comitiva fueron recibidos a balazos, hecho que afortunadamente no dejó heridos.

Como para evidenciar los extremos opuestos en los que se dirime la sociedad de Brasil, se puede mencionar, por ejemplo, que el candidato a la presidencia que sigue a Lula por intención de voto es Jair Bolsonaro, un ex militar ultra conservador que muchos tildan, incluso, de fascista.

En la víspera de la decisión del STF para confirmar o no la sentencia de 12 años de presidio para Lula da Silva, masivas manifestaciones en distintas ciudades del país se han reportado para que efectivamente el exmandatario cumpla su condena.

En la otra cara de la moneda, miles de manifestante también se han concentrado en distintas ciudades de la nación para expresar su apoyo al ex presidente de Brasil

Ante esta situación de polarización de la sociedad brasileña, en que incluso los militares se han pronunciado, la propia presidenta de la Corte Suprema, Carmen Lucia, tuvo que hacer un llamado a la paz social del país.

¿Asonada golpista?

A solo horas de que el Supremo Tribunal Federal de Brasil decidiera si aceptaba o no el habeas corpus presentado por la defensa del Luiz Inácio Lula da Silva para evitar que vaya a la cárcel, el jefe del ejército de Brasil, Eduardo Villas Boas, manifestó a través de twitter su deseo de que el ex mandatario cumpliera la condena de 12 años de cárcel al que fue sentenciado.

El alto militar escribió a través de la red social “aseguro que el Ejército brasileño juzga compartir el anhelo de todos los ciudadanos de bien de repudio a la impunidad y de respeto a la Constitución, del mismo modo que se mantiene atento a sus misiones institucionales”.

Inmediatamente las respuestas comenzaron a aparecer, destacando entre ellas la del general Paulo Chagas, quien le escribió: “Tengo la espada al lado, la silla equipada, el caballo listo y aguardo sus órdenes!!”.

También llamó la atención el comentario que le hizo el general Miotto a través de la misma vía: “comandante, estamos juntos en la misma trinchera”, escribió.

Cabe recordar que horas antes del twitt de Eduardo Villas Boas, otro general, Luís Gonzaga Schroeder, declaró al periódico local O Estado de S. Paulo que si Lula no es enviado a la cárcel, “el deber de las Fuerzas Armadas es restaurar el orden”.

Al respecto, algunas autoridades locales han manifestado su repudio ante estas advertencias, como es el caso del diputado Chico Alencar del Partido Socialismo y Libertad, quien escribió en su red social: “en una democracia, un general del Ejército no se dirige a ningún poder de la República”.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, también reaccionó ante esta las declaraciones de militares brasileños. “Repudiamos la amenaza de golpe de Estado del Gral. Luiz Gonzaga Schroeder si el hermano Lula da Silva no va preso. América Latina es una región de paz, cualquier amenaza contra nuestros hermanos es una amenaza contra todos. Defenderemos la democracia”, escribió en su cuenta twitter.

La “culpabilidad” de Lula

La condena de Lula está enmarcada dentro de la llamada Operación Lava Jato, la mayor investigación de la historia del país para indagar a políticos, empresarios y funcionarios públicos en delitos de corrupción.

Al ex presidente se le acusa de recibir, a cambio de favores políticos, grandes sumas de dinero y cuantiosos regalos, entre estos, un lujoso departamento en el puerto turístico de Guaruja, en el estado de Sao Paulo.

La empresa a la que pertenecía el inmueble es la compañía constructora OAS, envuelta en un escándalo de corrupción por ser beneficiaria de contratos con la petrolera estatal Petrobras.

La entidad supuestamente invirtió unos 330 mil dólares para reformar y amueblar el apartamento, además de que pagó 400 mil dólares de un deposito, y el alquiler por cuatro años.

Según el magistrado Sergio Moro, quien lleva la investigación iniciada en 2016, Lula da Silva recibió cerca de ocho millones de dólares en total entre sobornos y regalos materiales.

Desde el comienzo, el exmandatario ha insistido en su inocencia y ha rechazado rotundamente que el departamento haya sido de su propiedad.

Para Lula, su persecución responde a motivaciones políticas con el objetivo de impedir su asunción como presidente de la República. De hecho, en su último acto público, el máximo líder del Partido de Los Trabajadores dijo que no puede ser víctima de una mentira, y que si lo encarcelan, sus sueños no irán a prisión con él.

“Espero que la Corte Suprema haga justicia”, declaró, apelando a su inocencia.

Y fue como se esperaba. Los magistrados del Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF) decidieron, por seis votos contra cinco, rechazar el habeas corpus presentado por la defensa de Luiz Inácio Lula da Silva para que este no vaya a la cárcel.

Esto significa que el ex mandatario deberá cumplir 12 años y un mes en un recinto penitenciario por corrupción y lavado de dinero.

Sin embargo, no todo está perdido para el líder del Partido de los Trabajadores, pues hasta el 10 de abril tiene plazo para presentar un recurso, que según analistas, no haría más que extender su tiempo en libertad, pues su confinamiento está sellado.

Con esto, Lula da Silva se transformaría en el primer ex presidente del país en cumplir condena de cárcel.

Entre quienes votaron en contra del habeas corpus en favor de Lula, está el juez Luis Roberto Barroso, quien consideró que las leyes brasileñas permiten que una persona ingrese en prisión después de condenada en segunda instancia. “Brasil necesita reglas que le ayuden a a superar su pasado de impunidad”, expresó.

Por su parte, el magistrado Gilmar Mendes, quien votó en favor de Lula, consideró que la prisión solo puede ocurrir tras la condena en el Superior Tribunal de Justicia (STJ) brasileño. Como Lula ha sido condenado en enero en una instancia inferior, podría esperar en libertad la decisión del STJ.

La decisión del STF es un duro golpe para el propio Lula y el Partido de Los Trabajadores, pues el ex dirigente sindical era carta segura para asumir la presidencia en el siguiente periodo. Desde ya, sus opositores se concentran en las calles para celebrar el resultado.

Un Brasil polarizado

El llamado primer presidente obrero de Brasil es actualmente el candidato al ejecutivo más popular de la nación, de hecho, según las encuestas, corre con amplia ventaja por sobre sus contendores.

Hasta la fecha, ha recorrido gran parte del país producto de su campaña electoral. Miles de personas se han concentrado en sus actos públicos clamando que el líder de la izquierda brasileña vuelva al Palácio do Planalto, casa de gobierno de la nación.

Sin embargo, pese al apoyo mayoritario de los brasileños, hay quienes se oponen rotundamente a su retorno, incluso apelando a la violencia. Sin ir más lejos, durante su última caravana por el sur de Brasil, dos autobuses de su comitiva fueron recibidos a balazos, hecho que afortunadamente no dejó heridos.

Como para evidenciar los extremos opuestos en los que se dirime la sociedad de Brasil, se puede mencionar, por ejemplo, que el candidato a la presidencia que sigue a Lula por intención de voto es Jair Bolsonaro, un ex militar ultra conservador que muchos tildan, incluso, de fascista.

En la víspera de la decisión del STF para confirmar o no la sentencia de 12 años de presidio para Lula da Silva, masivas manifestaciones en distintas ciudades del país se han reportado para que efectivamente el exmandatario cumpla su condena.

En la otra cara de la moneda, miles de manifestante también se han concentrado en distintas ciudades de la nación para expresar su apoyo al ex presidente de Brasil

Ante esta situación de polarización de la sociedad brasileña, en que incluso los militares se han pronunciado, la propia presidenta de la Corte Suprema, Carmen Lucia, tuvo que hacer un llamado a la paz social del país.

¿Asonada golpista?

A solo horas de que el Supremo Tribunal Federal de Brasil decidiera si aceptaba o no el habeas corpus presentado por la defensa del Luiz Inácio Lula da Silva para evitar que vaya a la cárcel, el jefe del ejército de Brasil, Eduardo Villas Boas, manifestó a través de twitter su deseo de que el ex mandatario cumpliera la condena de 12 años de cárcel al que fue sentenciado.

El alto militar escribió a través de la red social “aseguro que el Ejército brasileño juzga compartir el anhelo de todos los ciudadanos de bien de repudio a la impunidad y de respeto a la Constitución, del mismo modo que se mantiene atento a sus misiones institucionales”.

Inmediatamente las respuestas comenzaron a aparecer, destacando entre ellas la del general Paulo Chagas, quien le escribió: “Tengo la espada al lado, la silla equipada, el caballo listo y aguardo sus órdenes!!”.

También llamó la atención el comentario que le hizo el general Miotto a través de la misma vía: “comandante, estamos juntos en la misma trinchera”, escribió.

Cabe recordar que horas antes del twitt de Eduardo Villas Boas, otro general, Luís Gonzaga Schroeder, declaró al periódico local O Estado de S. Paulo que si Lula no es enviado a la cárcel, “el deber de las Fuerzas Armadas es restaurar el orden”.

Al respecto, algunas autoridades locales han manifestado su repudio ante estas advertencias, como es el caso del diputado Chico Alencar del Partido Socialismo y Libertad, quien escribió en su red social: “en una democracia, un general del Ejército no se dirige a ningún poder de la República”.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, también reaccionó ante esta las declaraciones de militares brasileños. “Repudiamos la amenaza de golpe de Estado del Gral. Luiz Gonzaga Schroeder si el hermano Lula da Silva no va preso. América Latina es una región de paz, cualquier amenaza contra nuestros hermanos es una amenaza contra todos. Defenderemos la democracia”, escribió en su cuenta twitter.

La “culpabilidad” de Lula

La condena de Lula está enmarcada dentro de la llamada Operación Lava Jato, la mayor investigación de la historia del país para indagar a políticos, empresarios y funcionarios públicos en delitos de corrupción.

Al ex presidente se le acusa de recibir, a cambio de favores políticos, grandes sumas de dinero y cuantiosos regalos, entre estos, un lujoso departamento en el puerto turístico de Guaruja, en el estado de Sao Paulo.

La empresa a la que pertenecía el inmueble es la compañía constructora OAS, envuelta en un escándalo de corrupción por ser beneficiaria de contratos con la petrolera estatal Petrobras.

La entidad supuestamente invirtió unos 330 mil dólares para reformar y amueblar el apartamento, además de que pagó 400 mil dólares de un deposito, y el alquiler por cuatro años.

Según el magistrado Sergio Moro, quien lleva la investigación iniciada en 2016, Lula da Silva recibió cerca de ocho millones de dólares en total entre sobornos y regalos materiales.

Desde el comienzo, el exmandatario ha insistido en su inocencia y ha rechazado rotundamente que el departamento haya sido de su propiedad.

Para Lula, su persecución responde a motivaciones políticas con el objetivo de impedir su asunción como presidente de la República. De hecho, en su último acto público, el máximo líder del Partido de Los Trabajadores dijo que no puede ser víctima de una mentira, y que si lo encarcelan, sus sueños no irán a prisión con él.

“Espero que la Corte Suprema haga justicia”, declaró, apelando a su inocencia.