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Silvio Caiozzi: Y de pronto el amanecer es mi obra más grande

Más de una década después de su último largometraje, el premiado director nacional vuelve al cine sin José Donoso, lleno de nuevos espacios y optimismo. Y de pronto el amanecer es una película que habla de un viaje hacia nosotros mismos, pero también es un viaje de su realizador.

Paula Campos

  Jueves 12 de abril 2018 18:13 hrs. 
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Catorce años pasaron entre Cachimba Y de pronto el amanecer, Silvio Caiozzi está de regreso en la pantalla grande, pero este regreso es más bien un renacer.

Lejos de la intimidad, de la decadencia y lugubridad que la imprimían a sus premiados trabajos los textos de José Donoso, la luz y bosques de Chiloé cobran protagonismo para narrar la historia de un regreso, no el de Caiozzi sino el de Pancho Veloso (Julio Jung), un viejo periodista que vuelve a su sur natal en busca de historias que le salven (o sanen) su vida.

En conversación con el programa Semáforo, el cineasta narra la estructura detrás del drama que enfrenta a sus personajes con una mezcla de drama y de recorrido interior: “Él (Jung) es un viejo escritor que huyó de su lugar de origen en un villorio del fin del mundo, donde pasó su niñez y su juventud, y donde descubrió su talento como escritor y poeta. Por situaciones diversas se ve obligado a huir y se esconde en la capital. Pasan cincuenta años, donde él se acomoda y opta por la vía de hacer las cosas más fáciles, pero que no se ha desarrollado como real escritor. Ahí se desata su conflicto, al enfrentarse al pasado. En ese momento comienza a escribir sobre el pasado, su pasado, de una forma fantasiosa”.

Para el director de Coronación o Julio comienza en julio esta película es la expresión de un nuevo momento en su creación, “más optimista” cuenta mientras bromea asegurando que la vejez le trajo de regalo esta forma de ver la vida: “Cuando uno es joven es más crítico de todo. Ahora, que ya estoy viejo, soy más feliz”.

Cuidando, como ya es característico, hasta el último detalle estético de este largometraje coescrito con el narrador coyhaiquino Jaime Casas, Caiozzi reitera que no le apresuran los tiempos de creación: “Hago cine cuando tengo una historia que contar, independiente de los años que pasen entre una y otra”, esa es seguramente una de las frases que más ha repetido durante la difusión del nuevo estreno que hoy se exhibe en diferentes salas de cine del país.

Donoso vs Casas

“Son dos mundos completamente diferentes”. Esa es la descripción que Caiozzi hace de los contrapuntos entre José Donoso, escritor que había participado en tres de sus cinco largometrajes y Jaime Casas, este sureño que entrega los argumentos literarios de su nueva producción.

“El mundo de José Donoso -que a mi me encanta- es un mundo de encierro, de decadencia, es un mundo sobre el que yo trabajé mucho, porque me atraía narrarlo. El mundo de Jaime Casas, que es mundo de luz, termina entregándole un sello optimista a esta nueva película. Son dos mundos distintos, válidos los dos, pero en esta película tengo la sensación que esta visión más abierta, más optimista, llega a más público”.

¿Es un nuevo momento en su creación?

Esta es la obra más grande que he hecho en vida. Es el desafío más gigante que he asumido, por su narrativa -que podría haber sido un desastre, pero terminó siendo muy lindo-. Uno va cambiando, madurando, sumando cosas a lo largo de la vida. Hoy me siento tranquilo, con la sensación de tener más claridad en las cosas que hago y, quizás, con la edad, uno empieza a ver con más optimismo las cosas.

Al ser humano, y no importa la edad que tenga, de repente renace otra vez.

¿Esto significa un abandono de la obra de José Donoso?

No. No me cierro a absolutamente a nada.

Finalmente, lo que me pasa es que siento una magia cuando leo algo. Tal vez vuelvo a leer algo de Donoso y me pasa algo y me entusiasma.

Tendrá que ver con la identificación de ese tema o de esa historia y con lo que me pase con ellas. Es algo que no planifico.

Me pasó ahora con la obra de Casas, con la obra e ideas de José Donoso… capaz en el futuro me pase con uno de los dos o con otro. No lo sé.

Audiencias y financiamiento

La presencia de público en las salas de cine que exhiben películas nacionales ha sido parte del debate de las últimas semanas. Requerido en su opinión, Silvio Caiozzi ha mostrado su disconformidad con las formas de concurso que entregan financiamiento para realizar: la ausencia de gente sería, entonces, consecuencia directa de la competencia.

“Sin fondos, volveríamos a no tener cine. Eso lo tengo claro. Sin embargo, hace muchos años siento que el reglamento, las bases, se han ido transformando en cosas que no están bien. Hay que cambiarlo, apuntar a lo que era en un inicio: un sistema en el que la única instrucción que tenían los jurados era leer el proyecto presentado y, luego, vea qué ha hecho antes, para saber si tiene el talento o la capacidad para hacer lo que quiere hacer.

Eso es lo importante: la obra que quede con la plata de todos los chilenos. Eso se ha ido cambiando a momentos políticos, con preferencias de determinados temas, porque conviene al gobierno de turno… es un desastre, porque obliga a los jóvenes directores a hacer cosas que, tal vez, no harían. Los obliga a pensar en cosas que nunca pensarían. Si ellos son apasionados por el cine, harían lo que es su pasión y no empezar a pensar en cómo nos ganamos un fondo, buscando temas para ganarse el fondo o un festival en el norte de Europa… etc”.

¿Podríamos hacer el ejercicio de pensar cómo sería el cine chileno si estos fondos no influyeran en las temáticas que están en los intereses de los propios realizadores?

Yo pienso que el cine que llega al espectador es el cine con que los realizadores se apasionan. Esa pasión hace un producto bueno, porque es de verdad. Esa es la pasión que se trasmite al público, que los conecta.