Diario y Radio U Chile

Año X, 11 de diciembre de 2018

Escritorio

Fallece Clodomiro Marilicán: Tesoro Humano Chilote

El Tesoro Humano Vivo, declarado así en 2016, falleció este miércoles dejando de legado sus conocimientos ancestrales y destrezas artísticas en quilineja.

Diario Uchile

  Viernes 4 de mayo 2018 11:21 hrs. 
Clodomiro Marilican

Este miércoles 2 de mayo falleció Clodomiro Marilicán Lindsay, quien, junto a su hermano Dagoberto, obtuvieron en 2016 el reconocimiento Tesoro Humano Vivo entregado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Dicho título fue entregado por sus conocimientos ancestrales y destrezas en la artesanía en quilineja.

Clodomiro nació en diciembre de 1941, en el sector de Llanco bajo, comuna de Ancud, una localidad al norte de la Isla Grande de Chiloé que antaño fuera parte de la impenetrable selva que cubría gran parte de la superficie de dicha isla.

Hijo de Alberto Marilicán y María Ánjela Lindsay, integró una familia de que por generaciones ha cultivado la cestería en quilineja y que hizo de este arte un verdadero patrimonio de su linaje. Desde niño se dio a las tareas vinculadas a la recolección y preparación de la fibra que antaño era usada en la fabricación de escobas y la confección de los canastos chicheros para la prensa en la maja de manzana. Fiel al legado de sus ancestros don Clodomiro solía decir que “yo no tuve escuela porque desde chico siempre anduve en el bosque ayudando a mi abuelo y después haciendo canastos. Así que esto (los conocimientos en el manejo de la quilineja) es lo único que me dejaron mis mayores y es algo que debe permanecer en la familia.”

Don Clodomiro era un habitante del bosque, conocedor de los secretos y misterios de un mundo vegetal en retroceso: “antes uno caminaba un poquito, iba unos un poco más allá y ya encontraba quilineja. Había bosques grandes por aquí. Ahora cada vez hay que ir más lejos, porque ya aquí no queda bosque… hay que caminar un día entero para encontrar algo y no siempre hay.”

La pérdida de la selva templada significó para don Clodomiro un cambio drástico en su forma de percibir la realidad, porque con el retroceso del bosque nativo se fueron perdiendo también las especies y entidades que lo habitaban y que eran parte de su realidad cotidiana.

Días antes de su deceso, don Clodomiro estaba colaborando en un proyecto del Infor de Valdivia, con financiamiento de FIA, en torno al uso de la quilineja. Ahí alcanzó a volcar sus profundos conocimientos sobre germinación y crecimiento de planta, asunto desconocido hasta la fecha.