Diario y Radio U Chile

Año X, 20 de noviembre de 2018

Escritorio

Agradecimiento 60

Juan Albornoz Cartas al Director |

  Miércoles 11 de julio 2018 11:50 hrs. 

Señor Director:

Si al abrir el correo que la radio me mandó esta mañana y ver una serie de cartas  … me dio mala espina.
Los de la clase del 45 (yo) no tememos  a las cartas ni a las llamadas telefónicas, tememos a los correos que llegan en forma fría y uniforme informándonos que nuestro círculo de afecto se estrecha una vez mas, que ciertas ventanas al mundo se cierran y que voces que estimamos y queremos se han silenciado.
Bueno, Juan Pablo, (nombre del único sobrino que tengo), la mala espina hoy no existe. Lo tuyo es solo una jubilación simple y tradicional. Un beneficio que no se pude perder ni ignorar. Dicho con otro micrófono, no te has ido (digamos, solo trasladado) y eso me da una satisfacción enorme.
Una historia corta antes de  volcar  ante ti  la carretilla llena de buenos deseos. Me fui de Chile hace unos  50 años atrás. No pude seguir estudiando en la UCH y trabajando al mismo tiempo.
He vivido en el Imperio desde ese tiempo que el Chicho nos iluminaba con palabras llenas de humanidad y futuro. Siempre pensando en volver, pero, como dicen los gringoides, ”You know what?”, las raíces crecen mas rápida y profundamente de lo pronosticado. Chile de lejos no se olvida, es como la primera amante que tuvimos en una juventud que no recordamos claramente. Y es allí, en ese remolino de recuerdos que tu radio y tus palabras nos permitían acariciar algo que queremos y ya no entendemos.
Estudié acá y luego jubile a la primera oportunidad. A leer se ha dicho, a pensar, a viajar. La maquina del tiempo no tiene marcha atrás. La jubilación tiene sus aspectos de perfidia, uno pierde la disciplina laboral —al menos que seas un jesuita jubilado, como un amigo mío que todavía lee un par de días a la semana en latín y en inglés. Uno pierde el orden, los itinerarios de curiosidad se traspapelan, el escepticismo engorda y se rasca con mala cara esas regiones que no podemos nombrar. ¿Qué diablos pasa?

¿Será verdad que la  jubilación es una libertad excesiva para nosotros los que tuvimos que trabajar? ¿Tiene esquinas y rincones inesperados?

Un  comentario: en inglés el significado de ironía es distinto del que tenemos en español.  Un señor (PAUL FUSSELL) que escribió quizás el estudio mas iluminador sobre la 1a guerra, su connexión con la literatura y su efecto(s) en la memoria colectiva de la sociedad. El dice que las guerras son siempre irónicas porque resultan  peores de lo que uno espera.

Y lo mismo,  me atrevo a decir, se puede decir de la jubilación si uno no la controla.
Mira, esto es lo que pasa muchas veces. Si tienes dinero o buenos amigos o ambos, te encontraras repentinamente con pilas de libros y revistas y tu cuarto o lugar de trabajo ( y luego la casa)  se llenará  de libros poco a poco. Es en medio de esta situación donde uno tiene que tener disciplina y leer en orden y con itinerario. Obviamente yo no la tengo  y por eso menciono esto con un mínimo de vergüenza.
Por lo tanto, ojo con la salud, adelante con las lecturas y eventualmente que algo bueno e iluminador surja de ellas. El mundo va a cambiar mucho y excesivamente rápido en los próximos años. Chile y América del Sur evolucionaran tres o cuatro pasos detrás del Imperio y acá,  entre los que piensan con esfuerzos sinceros,   existe cierta angustia sobre los resultados de esa evolución.

Mis mejores deseos.