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Lo que oculta el carbón

Vivian Lavín

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El bajo precio del carbón es una verdad a medias, cuando esconde “costos externos” que no pagan los explotadores ni los generadores de electricidad, sino que toda la población, como acusa un reciente estudio del académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Roberto Román.

El carbón es el combustible por antonomasia. Se ha venido utilizando desde el siglo XII, sin embargo, no fue sino hasta la Revolución Industrial, seis siglos más tarde, cuando su uso se masificó en las nacientes naciones desarrolladas, siendo incluso, un símbolo de estatus y progreso.

Los estudios son categóricos al señalar al carbón como el combustible más dañino para salud humana y del planeta. A pesar de eso, aún un 40 por ciento de la electricidad que se genera hoy en el mundo se produce con el humeante carbón y lo peor es que su importancia sigue aumentando.

Un estudio realizado por la ONG Greenpeace,  establece que entre 1999 y 2006, la matriz energética carbonífera aumentó en un 30 por ciento, una cifra que causa alarma cuando el dióxido de carbono que respiramos está 40 veces más presente en la atmósfera terrestre que durante la Revolución Industrial y los índices de CO2 son más altos en los últimos 650 mil años de nuestra historia.

El carbón es la energía más barata, se dice. Sin embargo, esta afirmación ya no se podrá seguir sosteniendo luego que el estudio realizado por Greenpeace la refuta. Para calcular los costos del carbón ya no basta con sumar los costos de su extracción y luego combustión, sino que se le deben agregar los denominados “costos externos u ocultos” que se manifiestan en las enfermedades respiratorias, accidentes mineros, lluvia ácida, el smog, la reducción de la superficie cultivable y el cambio climático que al final, pagamos todos nosotros.

El caso chileno no es diferente y también preocupante cuando nuevas centrales termoeléctricas harán que la matriz energética sea más intensiva en carbón.  ¿Qué costos y quién los pagará?, es la gran pregunta y su respuesta la entrega el el ingeniero civil mecánico, académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas y Vicepresidente de la International Solar Energy Society (ISES), Roberto Román, quien acaba de publicar un importante estudio sobre el tema llamado CARBON: ¿NEGRO FUTURO PARA CHILE?, cuya respuesta delante de inmediato: “Si uno ve los proyectos que están en marcha, donde sólo los de la Tercera y Quinta Región, implicarían aumentar de manera considerable la matriz carbonífera superando el 40 por ciento de su portencia instalada”.

Sin embargo, esto podría cambiar. Porque “muchos de estos proyectos tendrán que irse cayendo solos, por intervención presidencial o por la presión ciudadana”, augura.

Costos Ocultos

El caso de Ventanas es el más grave. “En esa zona ya tenemos funcionando Ventanas I y II, y hay otros cinco proyectos más en camino, y si todos se hicieran sería un desastre para Ventanas y la zona de la Cuenca de Puchuncaví y la agricultura de allí. Si bien cada uno de ellos debiera cumplir con la normativa ambiental, todos en ellos, en su conjunto, implicarían graves consecuencias debido a los “costos ocultos” que tienen”, explica el experto.

¿Cuáles son los costos ocultos? Hay varios claramente identificables, como los que surgen de las emisiones de CO2,” ya que el carbón es el combustible fósil con mayor emisión de CO2 por unidad de energía útil producida. Casi 3,7 Ton/CO2 por Ton de carbón que se quema”, dice. Otros costos asociados pero absolutamente invisibilizados son los costos en salud y medio ambiente por otras emisiones gasesosas; los costos ambientales y en salud por emisiones de metales en el polvo que arrastra el humo; costos por terrenos degradados tanto en la disposición de las cenizas de la central, como el impacto que las emisiones tienen en los terrenos circundantes; costos e impactos generados en las pesquerías en las zonas costeras por las instalaciones portuarias, el transporte, operaciones de carga y descarga y el impacto térmico sobre el ecosistema aledaño a los condensadores y costos por impacto en los terrenos y comunidades adyacentes, especialmente en los terrenos agrícolas y lugares ambientalmente sensibles. Esta larga lista es lo que el carbón y toda su industria no dicen a la hora de calcular el precio para persistir en su uso y explotación a pesar de ser conocidos por los expertos.

A pesar de ello, el académico reconoce que se tiene que tener como respaldo en nuestra matriz al carbón, especialmente para cubrir ciertas necesidades, pero “este esquema de que prácticamente toda la expansión de la matriz energética sea sobre la base del carbón, no tiene mucho sentido”, sentencia el académico de la Universidad de Chile.

Lluvia ácida sobre los cultivos

A diferencia de lo que comúnmente se piensa, el fenómeno de la inversión térmica está presente en nuestro país desde Antofagasta al sur, y en los lugares donde se quema carbón, “las emisiones tienden a quedarse a poca distancia del suelo, por lo que los particulados, el CO2 y los óxidos de nitrógeno van a afectar a las poblaciones que allí viven y ese costo oculto enorme en la salud humana, no está considerado”, dice.

Lo peligroso es que de concretarse todos los estudios que hoy están presentados para su evaluación de impacto ambiental, solamente en lo que respecta a las emisiones de dióxido de nitrógeno, “equivaldría a aumentar el parque automotriz  en 4 millones 300 mil autos, lo que implica cuadruplicar lo que tenemos hoy”,  sostiene el ingeniero civil mecánico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas. Este material es el afecta a la agricultura de manera particular, junto al dióxido de nitrógeno que produce una lluvia ácida que se deposita debido a la humedad como ácido sulfúrico sobre la vegetación. “Ya se están quejando agricultores del valle del Huasco y de la zona de Puchuncaví sobre esto”, acusa el investigador.

Uno de los argumentos que se esgrimen para la utilización del carbón es que es CO2 que fue producido por la misma naturaleza hace millones de años atrás y quedó atrapado en plantas, de la misma manera que el petróleo y el gas natural. Sin embargo, “este fue un proceso de centenares de millones de años y lo estamos devolviendo a la atmósfera en un período de 200 años”, dice.

Se entiende poco

La Agencia Internacional de Energía AIE, aceptó a Chile como futuro candidato para ingresar como miembro de la entidad. Se trata de un organismo autónomo que admite sólo a miembros de la OCDE, y que se orienta a promover la seguridad energética entre sus naciones y las asesora respecto de sus políticas en esta materia. También estimula políticas energéticas sustentables que estimulen el crecimiento económico y la protección ambiental. ¿Cómo se entienden estas exigencias a las que Chile quiere someterse cuando su matriz crece hacia el carbón? “Se entiende muy poco- dice Román-, porque ingresar a estos organismos conlleva responsabilidades y una de ellas es cambiar la visión de nuestra matriz energética y considerar otros aspectos, no sólo la cuestión económica que en el corto plazo es más barato pero no así al largo plazo”.

6 Comentarios

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    avatar Adàn dice:
    Creo que al pueblo chileno se le estan ocultando muchas cosas en relaciòn al carbòn, como por ejemplo los planes del gobierno de comenzar nuevamente a explotar carbòn en la Vlll Region.
    Por otro lado se estan poniendo barreras en la tramitaciòn de proyectos ERNC QUE VENDRÌAN A ALIVIAR LA CONTAMINACION AMBIENTAL y POR ÙLTIMO LA POBLACION CHILENA IGNORA O NO QUIERE VER QUE QUEMAR CARBÒN ES IGUAL QUE ESTAR VIVIENDO EN LA " PREHISTORIA "
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    avatar enrique dice:
    El CO2, principalmente es un problema de calentamiento de la atmosfera o efecto invernadero.
    Así como, eleva el valor PH de las aguas, de los cielos, rios y mares.
    Se cree que es este efecto el que puede destruir toda nuestra civilización.
    No seria la primera vez que alguna de las civilizaciones se destruyeran por causas de medio ambiente.
    Un cambio de clima, calentaria las aguas, derretiria los hielos e inundaria las grandes ciudades.
    Es ese tipo de efecto, lo que todos los cientificos y entendidos temen.
    El que nos dé cancer o pandemias, no es tan probable.
    El peligro no está en el descenso de la calidad de vida, si no en el balance de los elementos como el agua, aire y tierra, eso seria la clave de este problema.
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    avatar Tomás Diestro I. dice:
    Hay una energía que es la más barata y limpia...la energía nuclear
    Japón que es muy parecido a Chile por no tener petroleo ni gas, tiene varias centrales y está instalando otras.
    No las afecta la sequía, como a las hidro, tenemos prospectado uranio suficiente, no lo dicen pero está prospectado.
    Cual es el enemigo de estas centrales atómicas....LOS LOBYSTAS DE LAS GRANDES EMPRESAS QUE GENERAN ELECTRICIDAD, que tienen costos más altos.
    La SOFOFA hoy se declaró a favor del carbón, pero no las Empresas mineras privadas, que están pensando en traer mini centrales atómicas, para tener electicidad más barata.
    Ya nadie le tiene miedo a los terremotos, para instalar energía nuclear. Ejemplo Japón, tan sísmico como nosotros, por los avances en su construcción anti sísmica.
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    avatar Daniel C. dice:
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    El problema es puramente económico.

    ¿Cuánto cuesta que yo pueda tener mi refrigerador funcionando todo el día?
    - 160 kg/co2
    - 300 m2 inundados
    - 0,01 kg de basura atómica
    - o tal vez $124 por Kwh

    Si los que consumimos energía eléctrica, estamos dispuestos a asumir el costo de pagar $843 por Kwh el problema se resolvería solo, pues podríamos poner a muchos obreros cesantes a pedalear para producir la energía que necesitamos, solo porque es muy caro no lo hacemos, porque nadie pensaría en que pagará el doble por sus verduras para que mejore el salario y condiciones de vida de los obreros que las cultivan.

    Asumamos que hay costos asociados a la vida moderna, paguemos los más bajos, tanto en contaminación, con en costo final de consumo. Y paremos las tonteras de dejar de consumir, porque eso no será nunca. No culpemos a los políticos, que pretenden darle satisfacción a nuestro hábito de consumo, no a nuestras palabras de no consumo.

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    avatar reneco dice:
    Es curioso ver como se comporta la naturaleza humana, contra toda evidencia de que estamos destruyendo nuestro hábitat, nos comportamos como si no pasara nada, los discursos de los entes políticos apuntan a mejorar y sus actos son criminales contra nuestro mundo.
    En general pienso que esto no es un problema de dinero sino de cultura a todo nivel de la sociedad, porque conciencia del problema existe
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    avatar Fabiola Marin dice:
    Excelente aporte Prof. Roman, seria bueno que las ONGS de Salud nos diera cifras de los casos de enfermedades respiratorias, cancer, alergias, todas relacionadas con la contaminacion, costo que pagamos el perraje, con nuestros bolsillos, ni la salud publica cubre la mitad de los gastos de medicinas, cuidados y graves trastornos en nuestra calidad de vida.
    Queremos una ley que nos defienda efectivamente, queremos una ley que me permita defenderme de los que causan estos terribles danios a mi salud y a quienes lo permiten, los legisladores y el ejecutivo.
    Si tenemos gobiernos que son empleados de estas trasnacionales, en lugar de proteger a su poblacion, hay que cambiarlos.