Viajando por España y Portugal en el verano del hemisferio norte, uno no deja de sorprenderse por la belleza de los paisajes, la calidez de la gente y los testimonios arquitectónicos de una historia que se remonta antes de Cristo. Pareciera que es fácil olvidar que nos encontramos en dos de los países más afectados por la actual crisis económica europea. Pero no lo es, fijándose un poco no dejan de sorprender las numerosas casas y departamentos vacíos y a la venta, y sobre todo la enorme cantidad de negocios que han bajado sus cortinas.
Conversando con portugueses y españoles de a pie podemos comprobar cómo todas esas cifras macroeconómicas de las que hemos escuchado se vuelven muy reales. Básicamente las personas sienten que esta crisis ha sido generada por los bancos y administrada por los gobiernos y que es la ciudadanía la que tendrá que pagar la cuenta. La cesantía es probablemente la peor y la más evidente de las consecuencias actuales, pero la amenaza de los cortes en las garantías sociales y el encarecimiento general de la vida es algo que está comenzando a volverse cotidiano.
Un amigo madrileño nos decía que el discurso que se tiene desde el mundo político es que hasta ahora la ciudadanía ha vivido “demasiado bien”, con más garantías de las que se pueden sostener. Reclama diciendo que el nivel de vida de un español medio no es “demasiado bueno”, sino el coherente con la cantidad de impuestos que se pagan, por lo que tener, por ejemplo, salud y educación no es un beneficio gratuito, sino un servicio por el que se invirtió personalmente mediante los procesos impositivos.
Por otro lado conversamos con una pareja de médicos que trabajan en la salud pública y que nos decían que efectivamente el nivel de gastos en su área es descabellado, más allá de lo que es razonable, por lo que los recortes sí tendrían sentido. Un par de chilenos que viven en España hace años, y que tuvieron su primer hijo en la salud pública, decían que la calidad del servicio y los beneficios que han recibido serían imposibles para una pareja de clase media en Chile, pero que sí es cierto que hay descoordinación en cómo se administran los recursos. Por ejemplo, en que existan más consultorios de los necesarios en las zonas urbanas de Madrid.
En Portugal, que es una de las economías más pobres del occidente europeo, la situación es más compleja aún, ya que sumado a los recortes de los servicios está, en muchos casos, la baja de los sueldos y la precarización del empleo, lo que empobrece aún más una economía ya frágil. Pero quienes conocen Portugal no apuestan a que exista una movilización de parte de la sociedad para reclamar por estos cortes. Parece ser que esta diferencia entre portugueses y españoles será la clave para su futuro. Si algo nos está enseñando esta crisis es que el futuro de cada país dependerá de la madurez política de la sociedad civil, ya que parece ser la única defensa que tiene la ciudadanía en la crisis, es su poder de movilización y de presión ante un mundo político que cada vez se aleja más de los intereses de los pueblos a los que se supone representan.

Escúchanos en Línea
La sociedad civil Chilena no tiene madures política.
La sociedad civil Chilena se cree auto suficiente, y mira con desprecio a los más humildes, otros son muy amigos y hasta hablan en lenguaje popular, pero eso no es madures, son afinaciones psicológicas........
Si las pisadas o fantasma de crisis mundial nos aplasta, entramos en conflicto social y las demandas por un salario justo, pueden atraer las reacciones violentas del "proletariado".......
lo que deriva en el karma de "la guerra civil".
Si al final va a ser que la culpa la tienen los que trabajan y encima quieren comer.
"Si algo nos está enseñando esta crisis es que el futuro de cada país dependerá de la madurez política de la sociedad civil".
Cómo se puede llegar a una madurez política de esta sociedad civil cuando existe la especulación sobre todas las cosas? Y ésta, la especulación, es la madre de todas las miserias.
Las crisis "modernas" pasan por este mal cuyo germen está en el neoliberalismo.
Nuestra sociedad, mientras tenga a la cabeza al empresariado no llegará a ninguna parte, pues si no fuera así, entonces ya se reflejaría en el nivel de vida de todos los chilenos mediante una distribución del ingreso justa.
La ambición desmedida, incluso a niveles sicopáticos, no se puede entender como motor de la sociedad y mientras este esquema no cambie, seguiremos en este desarrollo vergonzoso en que cada vez se acentúan más las diferencias entre ricos, los más ricos, y los más pobres.
Este cambio, necesario para el desarrollo de nuestra sociedad toda, no llegará solo: llegará en la medida que exista conciencia de la necesidad de un cambio real.
Ella se pasea por los quietos vientos antes de la tormenta. En esos parajes es bastante común las tormentas de verano, inclementes por lo demás. Una de ellas casi nos cuesta la vida ( A mi,y a mi mujer ) por lo demás, caminando a lo largo de la ruta Jacobea ( Camino a Santiago ). Algo así se podría dar en la política del sur de Europa. Una tormenta que limpíara el ambiente.
Estando en esos países como católico, noté la ausencia de gentes en las misas. Todos afuera transitando por las avenidas y peatonales consumiendo. Me quede reflexionando : "La gente ya no necesita encomendarse a Dios", pensé. La que a su vez era visitada por curiosos turistas del norte de Europa.
Estando en Barcelona hace dos semanas, en uno de esos impulsos se me ocurrio entrar y oir misa en la Basilica de la Mercé en el barrio gótico. Para mi sorpresa la iglesia estaba semi repleta, con parroquianos de todas las edades, y ningún turista!
Estos son los ires y venires de las bonanzas y las crísis. Que hace que nos encomendemos a Dios, o nos olvidemos de el.....