Estas últimas semanas han sido elocuentes en demostrar la debilidad institucional de nuestro Poder Legislativo. Las resoluciones sobre el monto del salario mínimo y la práctica del lucro en la educación superior dejaron de manifiesto lo poco que importa este supuesto poder del estado en el acontecer político, cundo incluso las mayorías expresadas en sus votaciones internas finalmente son burladas por los vetos presidenciales y mecanismos tan absurdos como que los votos en blanco puedan sumarse a la posiciones minoritarias y, así, dejar a senadores y diputados en el más completo ridículo frente a la opinión pública.
El sistema electoral binominal que todavía rige para elegir a los parlamentarios cumple exactamente con la trampa perseguida de dejar prácticamente empatados a los dos grandes bloques políticos legislativos, lo que le entrega siempre al Poder Ejecutivo la adopción de decisiones bajo un sistema constitucional que, además, no contempla la consulta ciudadana para resolver sobre cuestiones cruciales, como ocurre en otros países republicanos. Las negociaciones políticas para mantener el duopolio que por más de dos décadas sigue apoltronado en nuestras dos cámaras le da a las cúpulas de los partidos un poder abusivo en la determinación del voto de sus parlamentarios, quienes a la hora de adoptar posiciones, ciertamente, se inclinan por lo que se le instruyen sus colectividades, más que por lo que les dicta su conciencia o le demandan sus supuestos representados.
En estos días, el país ha tenido la oportunidad de comprobar la enorme presión ejercida desde La Moneda para asegurarse los votos de Renovación Nacional en la definición de un monto indecoroso para los más de 500 mil trabajadores condenados a recibir un salario de hambre, pese a que el propio presidente de esta colectividad oficialista y no pocos parlamentarios demandaron infructuosamente un monto mayor. Pero sabemos que éstos, finalmente, terminaron alineando su voto con la posición del Ejecutivo, pero que ni así éste pudo reunir los votos parlamentarios para aprobar su proyecto. De esta forma es que tuvo que sacar de la manga un veto aditivo, triquiñuela que en 73 oportunidades ha servido de instrumento a los gobiernos de la post dictadura para burlar los acuerdos parlamentarios.
Por estos vicios institucionales sin corregir, no es de extrañarse que la labor legislativa y el prestigio de los partidos compitan por los últimos lugares en el grado de credibilidad de la población. Sabido es que la baja popularidad del propio Presidente de la República es todavía mucho menor respecto de los partidos y el desempeño de nuestros diputados y senadores. Quienes ni siquiera se ruborizan por las escandalosas dietas y asignaciones que reciben por una labor que se aprecia cada día más irrelevante. No escapa a la observación ciudadana que, en el momento en que se determina fijar en apenas 193 mil pesos el salario mínimo mensual, nuestros “legisladores” se hayan incrementado sus ingresos en más de dos millones, con lo que sus remuneraciones se igualan o sobrepasan las percibidas por los parlamentarios de los países más ricos y en cuyas democracias el poder legislativo ciertamente cumple un papel relevante en la toma de decisiones.
A pesar de los conciliábulos que algunos dirigentes políticos vienen realizando para promover reformas a la ley electoral y la institucionalidad vigente, lo más probable es que se cumpla un período más de plena vigencia de la Carta Fundamental, y el país enfrente elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales bajo las máculas autoritarias, las leyes represivas y el diseño económico desigual heredados de la Dictadura. No se ve en los actuales moradores de La Moneda, ni en estos pretendidos representantes del pueblo, voluntad seria de escuchar al país y prevenir la inminencia de un nuevo quiebre institucional, en que la protesta popular cada vez más extendida, cuanto el desencanto y la desafiliación masiva de los referentes políticos tradicionales, legitimen acciones más drásticas como las que ya se manifiestan en nuestra Araucanía, como en la creciente indignación de los jóvenes y trabajadores a lo largo de toda nuestro territorio.
Por más que quienes nos gobiernan, o le hagan de comparsa en el Parlamento, se empeñen en dictar leyes que ahora prohíban expresar su público descontento. Cometido que ahora desvela al Ministro del Interior, a su asesor de Seguridad y a un buen número de legisladores después de que el otro Poder del Estado los expusiera al ridículo al descubrirles todo un montaje jurídico policial caratulado por la prensa como el “Caso Bombas”, y que tenía por objeto inhibir la protesta social, como desacreditar las demandas estudiantiles.
Divorciada la clase dirigente del país real, hay quienes ya recurren a los poderes fácticos (empresarios, dignidades eclesiásticas, militares y otros) para que impongan medidas de corrección institucional, o determinen simplemente la interdicción de muchos de sus subordinados en esta actividad, especialmente de quienes se perpetuán fatalmente en los cargos públicos. Un camino, sin duda, inútil y arriesgado, cuando son exactamente estos referentes el verdadero poder detrás de trono de los políticos profesionales.
Es más saludable, por cierto, alentar el camino de la movilización social, de la desobediencia civil y del poder popular, aunque para ello debamos arriesgar convulsiones sociales y costos que, de todas maneras, serían menos traumáticos que la perpetuación de la injusticia y la violencia institucionalizadas. O de los cuartelazos que cíclicamente interrumpen nuestra convivencia.

Escúchanos en Línea
La señorita Rosa-dalia tiene nombre de flor por donde se la mire y me inspira a la poesía, por el solo hecho que le hace frente a la mamá; de los pollitos que pasteamos aquí....
Adorable dama quiero deciros que vuestra fragancia, intelectual, vierte sobre terrenos Estériles, el Roció de la madrugada,para igualarme a vuestra comprensión creadora
le hablo con dialéctica de la Conciencia, para que no gastéis vuestros tiernos pensamientos, vosotras alimentad con vuestro rocío nuevo, los campos fértiles de las generaciones del mañana, más yo en defensa de vuestra ilustre dignidad femenina, me tocará agarrar al toro por las astas, y mi escudo o defensa será la fragancia que vuestras flores exhalan al riego de tu jardín, y me convertiré en jardinero de tus flores.
Se me hace que tu eres un agente infiltrado de la gestapo ultimo de chanta,solo para desmerecer lo que dice Juan Pablo Cardenas.
Para nada creo que te llames rosalia,jajajajaja.
Eres lo ultimo de rasca,ordinaria y chanta,solo acuerdate de esos terroristas que hicieron desmanes como un golpe de estado el 11 de septiembre del año 1973.esos fueron verdaderos terroristas,por si tu estrecha mente no quiere reconocerlos,para mi ,que a ti te lavaron muy bien tu estrecho y pequeño cerebrito de pajarito,me imagino que debes de tener una tremenda fortuna de millones de dolares para pensar como tu lo haces aca,esa tremenda fortuna te la ganaste robando o explotando a la clase trabajadora de este pais,haaa????????.
Chao mente estrecha,mejor ponte otro apodo mas lindo,como por ejemplo,rosaura,la millonaria,jajajajajajajajaja.
No es lo mismo no votar que votar nulo. No votar significa no expresar descontento alguno: significa estar de acuerdo con todo y no estar de acuerdo con nada. Una planta tiene más vida que una posición neutra.
Rosalía:
Ayayay Rosalía...Qué haces, a que te dedicas? Eres empleada o empresaria? Porque si eres empresaria no te olvides que quienes agragan valor son los que operan las maquinarias, los que cavan la tierra, los que mueven el telar. Valor agregado se llama hoy, ya calificado como plusvalía por Marx. (con esta se vuele loca). Tmbién los que administran recursos para "aumentar el valor de la firma", y estos últimos, administradores del capital, hacen que, igual que los operarios, se hagan ricos los más ricos. Si ganas plata gracias a eso, es cristiano, humano y justo distribuir la riqueza en forma justa. Si no lo haces te puedes ir al infierno y te puede comer el cuco. >Cómo te lo explico?
Desobediencia Civil de la que habló Henry David Thoreau, de la que fueron herederos Martin Luther King, Gandhi, Mandela y tantos otros... Altos son los costos que estamos pagando con la perpetuación de la injusticia y la violencia institucionalizadas que señala JP Cárdenas. La movilización social es LA herramienta que históricamente han tenido los pueblos y el pueblo (ahora le llaman ciudadanía) para hacer frente al abuso institucional, legal, político y económico. Abusos que carcomen la dignidad humana, costo infinitamente mayor a cualquier desorden y convulsión social.
Pero, cuanto falta para eso? Cuando vemos que a la postre se terminará votando por la concertación para que no salga uno de derecha, caemos en la trampa de la clase política y de su institucionalidad, y nos seguiremos quejando de su falkta de consecuencia ante el mandato dado por nosotros los votantes.
Para mi hay que VOTAR NULO, total si salen los herederos de la dictadura o la porquería de la concertación es lo mismo.
k kiere la mayorìa de la gente...?....
...el diagnòstico es evidente.....pero ....x dònde va la solucionàtica ?.....k hacer ?....
....y Sr Càrdenas...lo advierte..." movilizarse....aunk debamos arriesgar convulsiones sociales...y costos..."....
atte....
La cumbre de esta podredumbre fue el nombramiento del corrupto Girardi como presidente del senado. En ese momento saltamos al vacío.
Prometieron que la alegría venía y fueron puras mentiras.
Algo sospechabamos, que en las mentes demoníacas de Guzmán-pinochet, se habia tramado algo, pero no sabiamos qué.
Para colmo los intelectuales, esos que todo se lo saben, se hacen los pelotudos, y se lían para salirle el paso a A.Mayol, el único de todos, que toma su responsabilidad como hombre que sabe. El resto son una manga de cobardes oportunistas.
Las instituciones se desmoronan a vista y paciencia de la intelligenzia chilena.
En este país no quedan hombres de bien y con coraje, que luchen por la institucionalidad.
Dios nos salve!....