A mediados de los 70, los chilenos politizados que vivimos en Francia nos encontramos con que en los medios y los círculos en que frecuentábamos hablaban de “la classe politique”. Era un término nuevo para los latinoamericanos, que en Europa se aplicaba transversalmente a quienes dirigían los países del continente. En ese entonces, en París gobernaba el liberal Giscard d’Estaign y el desafiante socialista François Mitterrand y el Premier gaulliste Jacques Chirac se perfilaban para suceder a aquél, cosa que en definitiva cada uno logró a su turno.
Esta alternancia en el poder de los líderes de la clase política recién se asomó en Chile a diez años del retorno a la democracia, cuando en 1999 Lavín prácticamente empató con Lagos en las elecciones presidenciales de fines de ese año.
La presencia actual de Piñera en La Moneda consagró a nivel ejecutivo la República Binominal, ya impuesta en el Legislativo y otros poderes desde el fin de la dictadura, gracias al sistema electoral y la cultura de mando que ésta legó.
Esta cultura tuvo una nueva expresión en los últimos días, cuando el Gobierno logró que el Parlamento aprobase el reajuste “ratón” del salario mínimo y rechazara la reforma constitucional que entreabría la puerta a una reforma electoral, y también un informe sobre el lucro ilegal de las universidades, preludio de una investigación congresal sobre el asunto.
Pese al berrinche de la oposición y los cuestionamientos en las propias bancadas oficialistas, el Gobierno obtuvo lo que quiso, sin contar con mayoría en ambas cámaras. Los mecanismos que se movieron para obtenerlo fueron variados: convencimientos en y desde el palacio presidencial, pareos y ausencias en el Congreso, atrasos o simplemente el no cumplimiento del deber de votar de senadores y diputados presentes, y una que otra salvadora abstención.
Todo esto sonó no ya a convivencia, ni siquiera a la eterna transacción que ha significado la larga transición, sino a colusión. Al acuerdo tácito o el dejar hacer de una clase política que actúa a través del oligopolio de dos coaliciones, ambas hermanadas, en definitiva, por políticas similares que aplican cuando una u otra está en el poder.
Los salarios mínimos son miserables desde hace 22 años, con bonanza local o crisis internacional; el lucro en las universidades fue permitido durante los gobiernos de la Concertación, que nada hicieron para fiscalizarlo, ni hubo nunca un intento serio de reemplazar el binominal, capitalizando la disposición –aunque fuese episódica- de ciertos sectores de la Alianza derechista.
Todo lo que hubo ahora en torno a los tres proyectos no fue pura música, ni siquiera disonante, sólo ruido para mantenerse o alternarse en el mando y -hecho nuevo- tapar los reclamos y movilizaciones de una ciudadanía que percibe la colusión. Y que se ha vuelto en contra del conjunto de la clase política, despreciando los partidos y las instituciones en que ejercen.
Lo hace bregando socialmente, pero con conciencia de sus derechos cívicos, por una “qualité de vie”, otro antiguo término francés, que en castellano ha comenzado a formularse cotidianamente por las víctimas de la mala educación, las carencias en salud, transporte, vivienda y seguridad y los abusos del poder financiero y comercial.

Escúchanos en Línea
Si hacemos una ecuación multiplicado a la potencia de a mil, encontraremos algunas colucion es de países potencialmente peligrosos que se comen las riquezas, en armamentos y conquistas, para dominar perjudicando la integración económica, de los países tercermundistas .
http://youtu.be/p2cZ2OiL9EU
"El que R. Meza a partir desde su posición ideologica ( Guzmán-pinochetista ) intente jugarsela por el modelo, eso todos lo entienden. Pero defender a los que viven en forma ilícita, del lucro en la educación, eso ya significa avalar a delincuentes.
De paso estudiese la situación en el congreso en la votación del informe acerca del lucro.
Tenemos entendido que Meza se sintió como pez en el agua, durante la dictadura defendiendo el modelo del dictador en vida. Ahora la situación es bastante mas complicada para el analísta, y es justamente porque aquellos que no se atrevian a contradecir a los apologistas de la dictadura y su modelo, ahora se atreven a cuestionar las "verdades" del gobierno de Piñera, que son las mismas que defendieron los concertacionistas; Las "verdades" del modelo.
Independientemente de las posibles diferencias ideologicas entre gobierno y oposición, ambos defienden el modelo. Los escándalos se suceden unos a otros, ambos lados se echan la culpa mutuamente. Funamos que todo esto es juego para la galerias, en esto se inserta este articulo escrito por Meza.
A propósito, recomiendo el podcast del programa Semáforo de los analistas P. Lopez y A. Mayol.
Como decía el descontento en el fondo, es con el modelo de Guzmán-pinochet, por ende con toda la clase política.
La absurda continuación del modelo, inevitablemente nos lleva una situación de falta absoluta de institucionalidad, algo así como la que se vivío con los primeros decretos dictados por la dictadura. El anticlimax hoy, es análogo al de entonces.
Por eso el papel de Meza es ingrato. Va al muere por lo que cree. Entonces morirá con las botas puestas".
De las palabras del columnista, se desprende que hay que idear la forma, de como impedir la confabulación, y colusión de la clase política contra el pueblo.
A propósito de Francia, la situación de Chile se está poniendo igual a la tensión previa a la primera República francesa. Luis y Maria Antonieta, comprendieron la situación solo en el instante en que vieron rodar sus cabezas adentro del canasto. Incluso cuando el pueblo hurraba, pensaron que era a ellos!
Tan despistado no creo que Piñera lo sea. Pero de que no le interesa un bledo lo que el pueblo siente, es verdad. Corre el mismo riesgo de precipitarse tierra abajo desde su atalaya.
Imperturbable dirige la administración del modelo desde su tribuna, encandilándonos, con el blanco brillo de su sonrisa dentífrica.
En nuestra frustración, tiramos la tv a la chatarra, con la esperanza de comprarnos una plana, en el retaíl....
En lo que respecta a la política económica los 3 partidos políticos son los siguientes:
1) El Partido por la Concentración Económica en Monopolios Estatales, PPCEME
2) El Partido por la Concentración Económica en Monopolios Privados, PPCEMP
3) El Partido por la Concentración Económica en Monopolios Mixtos, Estatales y Privados, PPCEMMEP
y que sean enemigos mortales entre todos ellos, da igual, pues las tres clases de concentración económica producen exactamente el mismo efecto:
La destrucción del emprendimiento popular, juvenil, ciudadano y profesional, y el sometimiento a la colectivización forzada de millones de personas.
Chile marcha hacia la concentración económica absoluta, y sea privada, estatal o mixta, da igual; Chile se está convirtiendo en un gigantesco gallinero colectivista.
Tanto la cobarde banca como el estado, que aplica multas gigantescas a las Pymes que tropiezan, se han trasformado en los máximos enemigos del emprendimiento.
Entonces falta un 4º partido político cuya consigna debería ser:
Convertir Chile en una Nación de Emprendedores.
y es de esperar que este nuevo partido se ponga a favor del emprendimiento popular, juvenil, ciudadano y profesional en general.
No mas gallineros colectivistas, no mas monopolios ni estatales ni privados ni mixtos, que por lo demás pagan a sus proveedores Pymes a 120 días.
En Chile faltan emprendedores, y las nuevas generaciones con toda su rebeldía y valentía, tienen la mentalidad perfecta para emprender ideas propias, proyectos, inventos y empresas en todas las áreas.
No se dejen colectivizar jóvenes, no permitan que les pongan uniforme azul ni verde ni amarillo ni rojo ni blanco ni gris ni negro, emprendan proyectos propios, sean independientes, que no los pongan en filas suplicantes frente a las ventanillas ni del estado ni de los monopolios, atrévanse a ser tal cual quieran ser, con todos sus talentos, sueños y obsesiones, que cada uno de ustedes sea el único jefe de sí mismo, hay que confiar en que si cada cual hace lo que le gusta, hará cosas buenas, las personas sólo triunfan dedicándose a la actividad que aman.