Son alrededor de siete mil 300 inspecciones las que realizaría el ministerio de Educación este año, lo que abarcaría el 100 por ciento de los jardines infantiles a nivel nacional, estén o no empadronados por la institución.
Se trata de una de las medidas con las que el ministro Harald Beyer espera detectar fallas en el sistema pre-escolar, y que se suma al apoyo brindado a un proyecto de ley que pretende otorgar un cierto grado de fiscalización a la Junji.
Una iniciativa parlamentaria que busca, además, establecer requisitos mínimos para la apertura de jardines infantiles y salas cuna y que, según Beyer, permitirá avanzar con soluciones, de corto y mediano plazo, en la supervisión de toda la oferta que hay en el país.
“Junji este año ya está fiscalizando todos los jardines, pero tenemos que dar un paso más adelante, tener nuevas exigencias y requisitos. Primero queremos tener, y lo estamos pensando, un permiso más formal para que puedan operar estos jardines infantiles y requisitos muy claros que estén estipulados en la ley y sean supervisados por el Mineduc y, al mismo tiempo, una agenda de más largo plazo con instituciones más fuertes que puedan fiscalizar los jardines infantiles”, indicó el titular de Educación.
Sin embargo, la presidenta de la Asociación de Funcionarios de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji), Julia Requena, se mostró desconfiada de la intención de fiscalizar el 100 por ciento de los jardines.
Esto, porque se trataría sólo de un anuncio pero que, a la fecha, no tiene un mecanismo de ejecución.
Así lo manifestó la dirigenta, quien además dijo que el proyecto, patrocinado por diputadas de la Alianza y apoyado por Beyer, remite el poder de fiscalización a una institución inexistente, como la Superintendencia de Educación, por lo que llamó al titular del Mineduc a destinar esa función a la Junji.
“Esa función se le tiene que otorgar por ley a la institución, con personal. Que se deje, especialmente, ir a los establecimientos a revisar si cumplen con las normas técnicas a implementar en los jardines y las salas cunas, a ver si están los programas educativos, si el personal es idóneo, con título, porque hoy eso no se da en el área privada. Para ahorrar recursos ellos contratan solamente personal que tiene cuarto medio y no le exigen especialización. Por más que las personas quieran hacer bien su trabajo, si no están especializados malamente van a cumplir con su rol de educar”, sostuvo Requena.
Julia Requena indicó también que la repartición gubernamental cuenta con un compendio institucional de normas, lo que se debiera replicar, a su juicio, en el área privada.
Un sector que calificó como “desregulado” y que no cuenta con los estándares mínimos de calidad, razón por la cual cada cierto tiempo aparecen denuncias de abuso de menores, según expresó.
En este sentido, fue enfática en señalar que mientras no se legisle en relación al grado de fiscalización de la Junji, será responsabilidad del ministerio de Educación y las autoridades correspondientes los nuevos casos que se registren.
“Es responsabilidad de ellos, porque este no es un tema de ahora, es un tema que viene de hace tiempo y, efectivamente, en la Junji casi no se dan estos casos, porque cada funcionario que ingresa pasa por un test psicológico. Si no existe una política de verdad de fiscalizar y de querer potenciar lo que es hoy la Junta Nacional de Jardines Infantiles, es difícil. Si el gobierno no actúa hoy como corresponde van a seguir siendo responsables por la falta de políticas educacionales”, acusó la dirigente.
En nuestro país, poco más de 30 mil niños se educan en establecimientos empadronados por la Junji, mientras que cerca de 200 mil lo hacen en jardines infantiles privados, los cuales no pueden ser multados ni clausurados por esta institución.

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Santiago, 20 de Junio de 2012.
Debido a la enorme cantidad de denuncias por abuso sexual a menores, que en el 2011 superaron los 5 mil casos, el gobierno de Piñera ha anunciado recientemente un proyecto de ley que crea un registro nacional de pedófilos, el que deberá ser consultado obligatoriamente por los establecimientos de educación para contratar personal. Paralelamente, en un jardín Infantil privado de Providencia se descubrió otro caso de pedofilia, en este establecimiento que funcionaba desde hace 30 años sin fiscalización alguna, ni la directora ni el imputado que hacia clases de computación tenían titulo de educadores. Por ello también se ha dicho que se entregara mayores atribuciones a la JUNJI para que fiscalice a los jardines infantiles privados.
Es probable que este caso se replique debido a que existen muchos jardines infantiles privados sin fiscalización alguna, es que hoy resulta más fácil y rentable instalar un jardín infantil que otros negocios, como por ejemplo un restaurante. Es una realidad que se puede comprobar cruzando los registros del SII, Patentes municipales y la JUNJI.
El principio de libertad de enseñanza, sumado a la libertad de comercio, ha generado un provechoso negocio en este segmento de la Educación, que se ha desarrollado sin restricciones ni regulaciones fiscales de ningún tipo. El mercado ha regulado este segmento del mismo modo que en el resto de la educación, generando desigualdad y segregación social debido a la diversidad de calidad y aranceles. De acuerdo a la demanda, es decir, nivel social, ubicación geográfica, exigencia de calidad y capacidad de pago de los padres, encontramos una diversidad de establecimientos. Donde no es rentable se instalan los jardines JUNJI, Integra y Municipales. Pero para empeorar el panorama, el diputado Montes (ahora senador del PS) presento un proyecto para modificar la ley JUNJI, con lo que se crea en el año 2003 la figura del jardín comunitario (hoy denominados Jardines Cecy), jardín precario de bajo costo para el Estado, destinado a los sectores mas pobres y desprotegidos, aumentando así la desigualdad y segregación social existente. Además, quita las palabras “alimentación y atención medico-dental” del texto de la Ley de Jardines Infantiles…
Cuando se crea la JUNJI en 1970, tenía muchas características y atribuciones que se le quitaron durante el régimen militar, y que nunca se recuperaron. Durante los gobiernos de la Concertación se profundizó el carácter mercantil de la educación, facilitando la inversión privada en esta área, entregando en concesión la alimentación de las Salas Cunas de la JUNJI, traspasando recursos e infraestructura fiscales a terceros, traspasando cuantiosos recursos financieros a sostenedores privados e instituciones como el Hogar de Cristo. Ahora, el gobierno actual sigue con la misma política, pero con mayor celeridad, traspasando cada vez mas recursos fiscales al sector privado, y debilitando la calidad de la educación parvularia para hacerla mas rentable. Para continuar con la obra de Pinochet, y empeorando la calidad de la atención, Piñera modifico el Decreto Supremo N° 315, reduciendo el numero de Profesionales en las Salas Cunas y de Técnicos en párvulos en todos los niveles de atención a la mitad. Es aberrante el cambio, ya que una Técnico en Párvulos debe hacerse cargo de 25 niños de 2 años, lo que implica inevitablemente una baja en la calidad de la atención y un riesgo inminente para cualquier situación anormal, o de emergencia….
En la actualidad la JUNJI, tiene jardines infantiles emplazados en los sectores poblacionales más pobres, en la periferia de las ciudades y a lo largo de todo Chile. Los 11 mil funcionarios de la JUNJI, tienen la preparación técnica y profesional requerida para realizar esta importante labor (contemplada en la ley), además se les exige calidad y responsabilidad según estrictas normas y controles. Las tías y tíos de los Jardines, generalmente se transforman en personajes muy apreciados en su comunidad y en el entorno social del establecimiento, debido a su esmero y compromiso integral con los niños que atienden. Muchas veces las tías deben sacrificar el tiempo con sus propios hijos para cumplir su misión educativa, y sin embargo, todavía las remuneraciones no están al mismo nivel de compromiso y calidad.
Con todo, hoy en Chile cualquier persona natural o jurídica puede instalar un lindo jardín infantil particular, (en calidad de sostenedor nadie le exige antecedentes), además, puede poner en el cargo de directora a cualquier persona de su confianza, contratar a educadoras de párvulos con o sin titulo universitario, y poner una técnico por sala…, la certificación de la JUNJI es opcional. Si hace una buena campaña de publicidad puede cobrar lo que quiera y obtener una buena rentabilidad. Pagando sus impuestos regularmente nadie le va a molestar durante décadas, porque nadie fiscaliza la calidad educativa o los riesgos de una actividad comercial con niños. ¡Eso demuestra lo ocurrido en el Jardín Infantil Privado de Vitacura!
Todos estamos de acuerdo que la agresión y/o abuso hacia los niños es un acto repudiable que debe ser castigado, pero, estamos convencidos que el registro de pedófilos y la promesa de mayor fiscalización no resolverá los problemas de los jardines infantiles. Es irresponsable dejar en manos del mercado la calidad de la educación que se entrega a nuestros hijos, menos aun tratándose de los más pequeños. No esta demás recordar que, las experiencias vividas en los primeros años de vida son fundamentales en el desarrollo futuro de los niños, y que influyen hasta en la vida adulta.
Por esa razón no sirven las medidas paliativas anunciadas, como el registro de pedófilos, las cámaras de seguridad, las querellas y la mayor fiscalización por parte de la JUNJI. Estas no son medidas de fondo que prevengan una situación de abuso, son posteriores e insuficientes, por ejemplo, la lista podría alargarse indefinidamente sin que ello implique una disminución de los casos de abuso, del mismo modo que el aumento del número de presos no ha implicado una disminución de los delitos.
Se dice que estos establecimientos privados, particulares subvencionados o municipales son fiscalizados por la JUNJI, sin embargo, la JUNJI no puede sancionar al sostenedor por incumplir las normas, tampoco puede cerrar el Jardín por incumplir las normas. En todo caso, como hemos visto en otros niveles de la educación, la fiscalización externa no garantiza calidad. Entonces cada sostenedor, al igual que en el resto de la educación, hace lo que quiere con o sin los recursos que recibe del Estado. En este caso particular de Vitacura, aparte de la infraestructura, no sabemos si este Jardín cumplía con todo lo que se requiere para una atención adecuada de los párvulos.
Estamos seguros que, primero es necesario organizar la educación parvularia en una sola institución estatal, entregándole recursos humanos, materiales y financieros suficientes para desarrollar su misión. Es necesario que se formen profesionales y técnicos idóneos, aptos para la función educativa, y se le paguen remuneraciones a la altura de su responsabilidad. Esto es anterior y mas importante a la hora de seleccionar personal para los jardines infantiles, del mismo modo que se selecciona personal para un hospital, en una actividad tan delicada e importante no se puede improvisar ni correr riesgos innecesariamente.
Probablemente, lo que vimos por televisión es el futuro que se avecina para los hijos de madres trabajadoras, si es que no hacemos algo para revertir la política de traspaso de la educación a sostenedores municipales y privados. Queremos que en Chile se proteja de verdad a nuestros niños, para ello el Estado debe ser garante y hacerse cargo directamente de la educación, alimentación y salud de los menores, sin sostenedores ni concesionarios que solo buscan lucrar.
Los trabajadores debemos unirnos para luchar por una educación parvularia de calidad para nuestros hijos, crear un sistema de educación democrático, único, centralizado y financiado íntegramente por el Estado. La CUT debe incluir este tema en su plataforma de lucha. La fiscalización profesional de la JUNJI o el MINEDUC debe ser acompañada por el control que pueden ejercer las organizaciones de Trabajadores, y de Padres y Apoderados. ¡Solo así se puede garantizar educación de calidad para todos!!!.
EDUCACION PÚBLICA ESTATAL, DEMOCRÁTICA,
GRATUITA Y DE CALIDAD PARA TODOS
JUANA GONZÁLEZ MELLA SANDRA OSES ALARCÓN
Dirigente AJUNJI Dirigente AJUNJI
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