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Año XIV, 17 de enero de 2022

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POr qué jamás votaré por Frei

| Martes 15 de diciembre 2009 11:18 hrs.

"Por sus frutos los conocereis" dice el Evangelio. 20 años es un mundo de tiempo para conocer a una coalición política gobernante. Al año 1937, nadie podría razonablemente haber juzgado la Revolución bolchevique, considerando que "solo hacía veinte años" que había derrocado al zarismo.


Señor Director,
"Por sus frutos los conocereis" dice el Evangelio. 20 años es un mundo de tiempo para conocer a una coalición política gobernante. Al año 1937, nadie podría razonablemente haber juzgado la Revolución bolchevique, considerando que "solo hacía veinte años" que había derrocado al zarismo. O el año 1968 a la UDC alemana, considerando que "solo hacía 20 años" que se había formado la RFA (entiendo que ella empezó a gobernar con autonomía de los Aliados en 1948). La sociedad soviética de 1937 o la sociedad alemana de 1968 constituían, por cierto, la obra básica de los bolcheviques o de los DC alemanes, respectivamente. Esto no quiere decir, obviamente, que se haya construido una sociedad de la nada; sino que ya se podía juzgar sus respectivas obras con total independencia de lo que fue el zarismo y el nazismo.

Lo mismo podemos decir de nuestra Concertación. Es obvio que NO HA QUERIDO modificar sustancialmente la obra económica, social y cultural de la dictadura; incluyendo el Plan Laboral; la ley de concesiones mineras, las AFP, las ISAPRES, la LOCE-LEGE, la concentración del poder económico (de hecho, lo ha agravado), la falta total de pluralidad de medios escritos y de TV (lo ha agravado de modo casi increible con la autodestrucción de sus medios escritos y el caso Clarín), el sistema universitario, la ausencia de regulación de precios incluso para los medicamentos, etc etc.

Es más, ¡se ha ufanado de la consolidación y legitimación de dicho modelo! al presentar la "transición chilena" como un ejemplo para el mundo; y al haber suscrito en 2005 ¡la Constitución de Pinochet con algunas reformas!

Por esto y mucho más, continuar votando por la Concertación es votar por la DERECHA; solo que no por la derecha política tradicional que apoyó a sangre y fuego el modelo neoliberal; sino la derecha concertacionista que lo ha consolidado y legitimado, como la anterior nunca estuvo en condiciones de hacer; lo que le ha merecido los más encendidos elogios de la derecha económica nacional e internacional.

Cordialmente

Felipe Portales
 

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