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Toño Freire

La Nación ¿Obsequio sólo para empresarios?

Toño Freire | Lunes 4 de enero 2010 19:01 hrs.

Camino por calle José Miguel de la Barra al llegar al cerro Santa Lucía y soy testigo gratuito del enojo de otro transeúnte frente a uno de los café del sector. Es mediodía. Reacciona porque el dueño del negocio lo despojó de un diario La Nación depositado en un escaparate con un llamativo aviso Obsequio...


Camino por calle José Miguel de la Barra al llegar al cerro Santa Lucía y soy testigo gratuito del enojo de otro transeúnte frente a uno de los café del sector. Es mediodía. Reacciona porque el dueño del negocio lo despojó de un diario La Nación depositado en un escaparate con un llamativo aviso Obsequio. El mismo sello luce la primera página de la publicación oficialista.

-Señor, el periódico es únicamente para los clientes del negocio.

-Y de adónde sacó tamaña falsedad. En el armario dice clarito Obsequio y un timbre sobre el título asegura tal condición. Ninguna información asegura que es un regalo exclusivo para los clientes. Quién es usted que me viene a llamar la atención.

-Soy el dueño y siempre ha sido así. Nos traen el diario y nosotros lo regalamos a quienes viene a tomar café. Es una atención nuestra a la clientela matinal.

Tales palabras encolerizaron más al ciudadano:

-¡Es una frescura! Así que el Estado con la plata de los contribuyentes ayuda hasta a los empresarios de los cafés. ¡Por Dios que estamos mal! Si pocas personas compran el diario del Gobierno y quieren justificar su existencia ¿por qué no lo llevan a fábricas o escuelas para fomentar la lectura?

Sin dar tiempo a respuesta, lanzo el matutino sobre una mesa y se marchó. Ignoro si esta escena se ha repetido en los muchos locales céntricos donde La Nación es regalada. Pero creo que el peatón tenía razón: si se trata de un presente estatal, él como cualquier contribuyente posee iguales derechos que el empresario.

La anécdota, por cierto, también adquiere otras lecturas donde es imposible olvidar el hecho de que El Diario Oficial es el producto más lujuriosamente efectivo de la empresa mixta de publicaciones. Un par de interrogantes; observando que en los quiscos de barrios prácticamente no existen, ¿no habrá fallas en su distribución? Sospechando que existen sueldos gerenciales de envergadura y exceso de directores políticos,  al bajar sus costos, ¿no se abarataría el producto? Si en Perú hay 18 matutinos populares, ¿por qué no propiciar aquí la existencia de tres o cuatro a cien pesos?

En el último tiempo La Nación ha ganado espacio entre los lectores. Es posible que en ello influya la efervescencia política electoral, no obstante al identificarse como el único medio escrito que enfrenta a la ultra derecha ganó un interesante nicho. El diario machacar de sus denuncias dio sus frutos. Hay revistas que igualmente lo hacen, sin embargo su aparición semanal o quincenal aminora el impacto de sus reportajes. Por arrastre, la calidad de La Nación Domingo asimismo repercute en el incremento de sus lectores. En vísperas de una elección presidencial de incierto resultado, es útil reflexionar acerca de lo que podría suceder con el medio escrito oficialista,  toda vez que el candidato de los empresarios ya manifestó su deseo de exterminarlo.

El contenido vertido en esta Columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Diario y Radio Universidad de Chile.