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Año XVI, 25 de febrero de 2024


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Juan Eduardo García Huidobro:

“Si seguimos mezclando pobres con pobres perdemos una capacidad de aprendizaje brutal”

El ex presidente de la comisión asesora para la educación convocada por Michelle Bachelet, explicó en el programa RadioAnálisis de nuestra emisora, las razones por las que el proyecto de Aseguramiento de la Calidad de la Educación tenía una muerte anunciada. Además, dio las claves para entender por qué la segregación social es la principal causante de la crisis del sistema educacional chileno.

Loreto Soto

  Miércoles 5 de mayo 2010 1:54 hrs. 
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Para muchos  el traspié que vivió este martes el proyecto de Ley de Aseguramiento de la Calidad de la Educación era una muerta anunciada. Y es que más allá de las negociaciones políticas, entre los actores ligados a este tema, la insuficiencia de las iniciativas legales que complementan la Ley General de la Educación (LGE) es un secreto a voces.

Así lo confirmó en entrevista con el programa RadioAnálisis de Radio Universidad de Chile, el decano de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado y experto en políticas educativas, Juan Eduardo  García Huidobro.

En relación con el texto rechazado, el ex funcionario del Mineduc indicó que “esta ley reestructura el sistema de educación y, en este sentido, preocupa cómo quedará el ministerio de Educación, que es el jefe de orquesta y cómo va a poder cumplir las funciones que se le asignan, que es nada menos, que acompañar a los establecimientos para que haya aseguramiento de la calidad. La Agencia evalúa y la Superintendencia controla, pero el que acompaña es el ministerio. Y eso es tan central que debiera ser materia de ley y no puede estar sujeto solamente al reglamento”.

García Huidobro sostuvo además que uno de los problemas del texto es que no contempla parámetros para medir la calidad de la enseñanza más allá de las pruebas estandarizadas como el Simce.  “Por supuesto que es importante que los niños y las niñas chilenas aprendan a leer y escribir, pero eso no es todo. Hay temas valóricos, de formación, evaluaciones que deben hacerse no sólo a los rendimientos sino que a los procesos y ahí hay un tema mayor que hay que revisar”, manifestó.

Por otro lado, el académico llamó la atención respecto del hecho que “seguimos con un sistema muy desbalanceado en el cual todo el rigor de control va hacia el sector municipal y se deja de lado a los profesores del particular subvencionado, que son profesionales que también se pagan con el erario nacional. Sería interesante que sobre ellos también hubiese una evaluación general única, porque para ellos, que ya son mayoría, todo se deja solamente a criterio”, dijo.

Otra de las críticas que se le hace al proyecto es que “el financiamiento que se le asigna es bastante tímido y, por lo mismo, no hay mucha coherencia entre lo que se espera y lo que se va a poder costear”, precisa.

Y aunque esta ley agrega muchas complejidades estructurales al sistema educacional –  a través de la creación de distintos agentes – no asegura la disminución de las brechas que existen en torno a la calidad de la enseñanza que, a juicio del experto, sólo se pueden soslayar a través de la integración social en las escuelas.

“Si nosotros tenemos un sistema en que los más pobres están con los más pobres, los más o menos con los más o menos y los más ricos con los más ricos, estamos perdiendo una capacidad de aprendizaje brutal. Si estoy en un barrio más pobre, la mayoría no va a tener padres con una cultura letrada, pero si hay un grupo que sí lo tiene, ellos son esenciales para el aprendizaje y eso no lo estamos aprovechando porque tenemos un sistema demasiado segregado”, indicó.

Según él, este fenómeno pasa por el explosivo aumento de la cobertura en la educación chilena en las últimas décadas, donde varios de los alumnos son primera generación en pasar a los niveles superiores de la cadena escolar. Ellos no traerían consigo un bagaje letrado básico, que es heredado de los padres y que constituye uno de los pilares fundamentales en el proceso de asimilación de contenidos.

“Se nos anuncia como gran medida que vamos a tener 50 liceos segregados más en chile, en circunstancias que la primera disposición que tenemos q adoptar es mucha más integración, mucha más mezcla social en las escuelas. Esto supone disminuir a concho el financiamiento compartido y empezar a expandir la educación gratuita, de tal manera que entrar a un establecimiento de calidad no esté mediado por la capacidad económica de los padres”, afirmó.

En esta misma línea, el ex presidente de la comisión asesora para la educación convocada por  Michelle Bachelet manifestó que “la educación pública no se puede arreglar sola.  Hay que mirar en su conjunto al sistema particular subvencionado y al estatal. Si yo tengo la posibilidad de cobro en una y en la otra no, ahí ya se genera una situación complicada. Nadie va a sacrificar a su hijo contra una evidencia mercartil de que lo que es más caro es mejor. Por eso hay que restablecer el equilibrio entre estos dos subsistemas de lo contrario es imposible arreglar la educación municipal sin tocar lo otro”.

García Huidobro es contrario a mantener los colegios públicos bajo la tutela de las municipalidades porque, según su visión, sería mucho más efectivo tener unidades de administración más grandes y homogéneas que apliquen los mismos criterios y que no dependan de presupuestos tan divergentes como los que se asignan a los diferentes gobiernos comunales.

Calidad docente

Pero al hablar de calidad de la educación, no puede quedar de lado la labor esencial que cumplen los profesores en este cometido.
En este sentido, García Huidobro sostuvo que “Chile está seleccionando a sus profesores de un grupo muy pequeño de mucha vocación, pero la mayoría de quienes eligen esta carrera lo hacen por descarte. Eso es malo pq genera una visión social del Magisterio que no ayuda a enaltecerlo y motivarlo y no son los más dotados  los que están ingresando”.

Por lo mismo, para poder superar en alguna medida esta situación indicó que “en esto la solución pasa por dos caminos: uno, el mejoramiento significativo de las rentas docentes al doble o al triple de lo que son ahora y ahí no habría problema en que se interesaran los mejores, y lo otro es el mejoramiento de la formación misma, que en eso creo que se ha está haciendo un esfuerzo importante desde el 2000 en adelante”.

¿Estamos tan mal?

Pese a todo, el panorama no es tan desolador. Según García Huidobro si se ven las cosas en perspectiva, durante las últimas décadas se han presentado los avances más significativos en relación a acceso a la educación y nivel de alfabetización de la sociedad.

El experto destacó que, mientras que en los sectores de menos recursos la cantidad de años de escolaridad en las generaciones pasadas alcanzaban los 4,5, hoy muchos de sus hijos y nietos logran completar la enseñanza media.

“Entre el año 90 y ahora se pasó de 50 a más del 90 por ciento de cobertura de la enseñanza media, lo que significa que muchos de los alumnos de ese ciclo son estudiantes cuyos padres no tuvieron enseñanza media. Siete de cada diez estudiantes que entran hoy a la universidad son hijos de familias que es primera generación que entra a la educación superior. Obviamente que hay algo”, afirmó.

Bajo ese prisma, García Huidobro concluyó  que “el sistema está pasando por una etapa muy difícil porque está expandiéndose y por lo tanto teniendo que darle un conjunto de claves de cultura oral y escrita a un conjunto de estudiantes q no la traen de sus hogares. Si uno toma la prueba Pisa – aplicada por la OCDE –  uno ve Chile entre el 2000 y el 2010 es el país que más crece…Estamos moviéndonos”.

De ahí la importancia de discutir, revisar e incluso rediseñar la institucionalidad que será el esqueleto del sistema de educación chileno del futuro, cuya meta principal, debiera ser asegurar una enseñanza justa y de calidad.

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