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Año XII, 5 de junio de 2020

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Académicos estudian comunicación de ranas para soluciones a problemas acústicos humanos

Un proyecto Fondecyt es el que les permite a los investigadores de el Instituto de Ciencias Bioquímicas de la U. de Chile estudiar ranas originarias chilenas para la superación de problemas acústicos en animales y humanos.

Catalina Gaete

  Viernes 28 de mayo 2010 2:59 hrs. 





Según estudios realizados por investigadores de la Universidad de Chile, liderados por el académico del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Chile (ICBM), Mario Penna, los sonidos de la naturaleza, como el viento y la lluvia, afectan la interacción de las ranas al silenciar su canto o aumentarlo, dependiendo de la especie. Una investigación que resulta especialmente relevante, ya que puede ser la base para hallar soluciones a problemas de comunicación acústica que sufren seres más complejos, como el ser humano.
Los investigadores llevan años en este estudio, que contempla dos ranas originarias del sur del país que habitan cerca del volcán Osorno:Eupsophus calcaratus y E. emiliopugini. Un proyecto Fondecyt le permitió analizar las señales de ambos anfibios, los que fueron elegidos por lo simple de sus sistema de comunicación, con señales estereotipadas que se pueden estudiar y manipular computacionalmente. El investigador explica que una vez grabados los sonidos que emiten, se examina en detalle su estructura y rangos de variación para, posteriormente, sintetizarlos y así imitar las señales que producen.
“Son un modelo muy útil para comprender las bases del fenómeno comunicativo. En nuestro caso nos dedicamos a analizar cómo es que las interferencias generadas por ruidos naturales originados en fenómenos atmosféricos abióticos, tales como el viento o la lluvia, afectan esta interacción”, comenta el doctor Penna, miembro del Programa de Fisiología y Biofísica del ICBM.
Tras realizar experimentos en terreno y en el Laboratorio de Neuroetología de la Facultad de Medicina, el académico comprobó la existencia de un fenómeno sin precedentes: “al enfrentarse a las mismas interferencias de ruido naturales, ya que ambas especies comparten el hábitat, respondieron con estrategias diferentes. La rana Eupsophus emiliopugini reaccionó al ruido inhibiendo su capacidad de cantar, es decir, se silenció, mientras que la rana E. calcaratus se excitó, incrementando su producción vocal”.
Agrega que el hecho de que una especie se calle ante las interferencias y otra cante más activamente, revela historias evolutivas distintas así como la heterogeneidad de los sistemas de comunicación. Asimismo, resalta que el proyecto Fondecyt les permitió determinar correspondencias entre las respuestas de las neuronas auditivas individuales y las distintas estrategias conductuales.
Este año el doctor Penna y su equipo iniciarán otro proyecto Fondecyt Regular que les permitirá caracterizar las adaptaciones que utilizan estos vertebrados en ambientes que afectan la transmisión de sus señales, ello con el fin de seguir comprendiendo los fundamentos de la comunicación sonora en condiciones naturales. “El pantano, los helechos y bosques alteran la estructura del sonido, degradándola y haciendo que cueste determinar si la señal viene de cerca o de lejos”, declaró.
Con estos datos se podrán investigar los efectos conductuales de las alteraciones al estimular a machos aislados de ambas especies con imitaciones sintetizadas de sus llamadas con estructura degradada y no degradada. De hecho, uno de los aspectos específicos que se abordará en el nuevo Fondecyt es cómo las ranas pueden evaluar la distancia que las separa de la fuente sonora.