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Año XII, 26 de septiembre de 2020

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Las contradicciónes entre el Presidente y sus ministros en los despidos del sector público

Luis Osorio Cartas al Director |

  Martes 1 de junio 2010 19:01 hrs. 




Es claro que cuando se inicia un nuevo gobierno cuyo espectro político lo forman sólo dos partidos, las desavenencias y criterios diferentes son más notorias que cuando una coalición en el poder se compone de cuatro o más fuerzas.

Durante la campaña presidencial existió una “palabra empeñada” hacia los trabajadores del sector público, del otrora candidato y hoy Presidente, en el sentido de llevar tranquilidad a los funcionarios públicos en cuanto a que no cesarían en sus funciones, lo que se acompañaba de afirmaciones en el sentido de que tampoco habría persecuciones políticas.

De igual forma, también en campaña, uno de los aspectos primordiales que se manifestaban era que se avecinaba un gobierno en que se pondría mucho énfasis a combatir el desempleo y la delincuencia, tomados estos entre los ejes principales del mandato.

Algo no menor es tener en cuenta que la responsabilidad de quienes mostraban un futuro en estos términos y que acompañado de tener la obsesión de llegar al gobierno, deberían haber tenido perfecta claridad de cómo estaban constituidos los servicios públicos para evitar llegar a improvisar o a para que las promesas tuvieran un asidero válido.

Más aún en algún párrafo del mensaje del 21 de mayo, el Presidente se refería a los chilenos de clase media “que viven en la angustia de perder su trabajo” y en otra parte se refería a las palabras del Papa Juan Pablo II en su visita a Chile, en el que hablaba sobre las causas morales de la prosperidad el cumplimiento de la palabra empeñada.

Se genera de esta forma una directriz presidencial de una importancia razonable de la necesidad laboral de las personas y expresado ello en contextos diferentes, que se suma a las cuestiones vertidas en campaña.

De lo anterior se asume que se iniciaba un gobierno diferente “a tono con los problemas del país” y de una mirada más evolucionada, en el cual la inteligencia permitiría aprovechar la fuerza de trabajo representada en los funcionarios públicos y hacerlos parte de la ejecución de nuevos proyectos y trazados de metas diferentes, ello totalmente justificado desde el momento en que se trata de una coalición diferente que por un tiempo prolongado no estuvo en el ejecutivo.

Sin embargo, haciendo caso omiso a la intención del Presidente hay Ministros que se han escapado a correr con colores propios y justifican los despidos como “naturales” luego de un cambio de gobierno y sus palabras y acciones se oponen a las expresadas por el propio Presidente.

Por tratarse de una materia delicada y en la cual la Ministra a cargo de la vocería también ha dado sus opiniones, es preciso que sea el propio Presidente quien se pronuncie al respecto, revirtiendo estas situaciones no deseadas y que van en una línea opuesta a lo manifestado ante la ciudadanía. Puede resultar comprensible los juicios de la Ministra atribuible a su juventud, ya que no tuvo la vivencia que el Estado que dejaba el gobierno militar provenía de una usurpación del poder por la fuerza y en esas condiciones había personas que debían dejar los servicios públicos de igual forma que los militares paulatinamente retornaban a los cuarteles. Es el actual Presidente de la República, quien puede dar fe de este momento de la historia, en consideración a que fue uno de los que dieron su apoyo al NO en el plebiscito del 88.

Por último, quienes deben recapacitar son aquellas personas que habiendo sido hasta el 10 de marzo funcionarios de confianza del gobierno anterior, hoy se perfilan en la confianza del gobierno de Sebastián Piñera. Teniendo claro que también son seres humanos que necesitan trabajar, hay cuestiones morales y de lealtad que se deben tener en cuenta, y no deben suplir el fenómeno que el gobierno actual al parecer carece de interesados en irse de lo privado a lo público, y que se acompaña de una maniobra estratégica para lograr quiebres políticos en sectores que desde hace tiempo se encuentran bastante alicaídos. El problema se ve agravado si se considera que la mayoría de las personas que se han marginado del sector público en los últimos días, en absoluto tienen las redes de contacto para llegar a formar parte del Directorio de una Empresa o Fundación, y que cobijan a las altas esferas del país, este texto se escribe con el espíritu de dar apoyo a aquellos que en lo inmediato pasan a engrosar las estadísticas de los desempleados.